Alex Michelsen: el sorprendente ascenso en el US Open
Si alguien apostó por ver a Alex Michelsen en los cuartos de final del US Open antes de que se jugara un solo punto, hoy está celebrando a lo grande. El estadounidense de 22 años, sin cabeza de serie y casi sin ruido mediático al inicio del torneo, ha irrumpido en Flushing Meadows como un vendaval: cuatro victorias, ningún set perdido y una sensación de autoridad impropia de un debutante a estos niveles.
Y ahora le espera Frances Tiafoe, cabeza de serie número 11. Un compatriota, sí, pero también un muro que Michelsen todavía no ha sabido derribar: dos enfrentamientos, dos derrotas.
Un juego directo y sin concesiones
Michelsen no engaña a nadie con su estilo. Dos manos firmes en el revés, una mecánica compacta y un servicio que, por momentos, parece imposible de tocar. Cuando el saque vuelve, el problema no se acaba: en este US Open está castigando cualquier devolución corta con una frialdad llamativa para su edad.
Su exhibición en octavos ante Tomas Martin Etcheverry lo resume todo. Ganó en tres mangas (7-6 (8-6), 6-4, 6-4) y firmó 44 golpes ganadores, una cifra que habla de un tenis agresivo, decidido, que no se conforma con esperar el error ajeno.
Actualmente número 46 del ranking ATP, Michelsen se asoma ya a una frontera importante. Si alcanza las semifinales en Nueva York, se meterá en el top 30 y firmará la mejor clasificación de su carrera. En lo económico, el salto también es notable: supera ligeramente el millón de dólares en premios en 2026 y solo estos cuartos de final le reportan 780.000 dólares. Un torneo que cambia carreras.
De promesa universitaria a profesional precoz
Michelsen nació en Aliso Viejo, California, y se formó académicamente en Laurel Springs School. Su hoja de ruta parecía escrita: carta de compromiso firmada con la Universidad de Georgia, donde le esperaba el prestigioso programa de tenis masculino, y el cartel de mejor jugador estadounidense nacido en 2023 a nivel juvenil.
Sin embargo, nunca llegó a Athens. Decidió dar el salto al profesionalismo ese mismo año, empujado por una trayectoria amateur que ya dejaba pistas claras de su potencial. Se proclamó campeón de dobles en Wimbledon 2022 en la categoría junior y alcanzó la final de dobles en el Abierto de Australia 2022, también en la división de chicos. Ese mismo curso debutó en un Grand Slam absoluto, en dobles, en el US Open 2022, aunque se despidió en primera ronda.
En 2023 recibió una invitación para el cuadro principal del US Open y ahí se produjo su estreno en un grande a nivel individual. Hasta este año, su techo en Grand Slam era un cuarto de ronda en el Abierto de Australia 2025. Nueva York ya ha reescrito esa historia.
Un camino impecable hasta cuartos
Su trayectoria en este US Open ha sido tan limpia como contundente:
- Primera ronda: victoria ante Federico Cina por 6-4, 6-1, 6-0
- Segunda ronda: triunfo frente al cabeza de serie número 16, Brandon Nakashima, por 6-3, 6-4, 6-4
- Tercera ronda: 7-6 (7-5), 6-4, 6-3 contra Daniel Merida
- Octavos de final: 7-6 (8-6), 6-4, 6-4 ante el número 27, Tomas Martin Etcheverry
Ni un solo set cedido. Ni un solo desliz serio. Solo una progresión constante, con rivales cada vez más exigentes y un patrón claro: cuando el partido se aprieta, Michelsen sube el nivel.
Tiafoe, el siguiente examen
El martes 8 de septiembre, la pista será testigo de un duelo con acento estadounidense y mucho más trasfondo del que indica el papel. Frances Tiafoe llega con la experiencia, con el rótulo de favorito y con el recuerdo de dos victorias previas sobre Michelsen. El joven californiano aterriza con la inercia, con la confianza de no haber perdido aún un set y con la oportunidad de dar el salto definitivo al escaparate mundial.
Ya no es la historia simpática del tapado que se cuela en la segunda semana. Ahora la pregunta es otra: ¿estamos ante una racha pasajera o frente al nacimiento de una nueva figura del tenis estadounidense? El próximo partido empezará a despejar la duda.




