La BCCI cierra la puerta a patrocinadores en su búsqueda
La fecha límite quedó atrás hace más de dos semanas y, aun así, la Board of Control for Cricket in India sigue sin encontrar patrocinador principal para los partidos de la selección india. No es un detalle menor: se trata del nombre que encabeza cada serie internacional del equipo masculino senior, uno de los activos comerciales más codiciados del deporte mundial.
Mientras tanto, las conversaciones avanzan por la vía directa. La BCCI negocia con varias marcas de primer nivel, entre ellas Google Gemini, SBI Life, IDFC First Bank y Spinny. No hay acuerdo todavía, pero sí un mensaje muy claro hacia el mercado: no todo el mundo está invitado a la puja.
Un concurso con muchas líneas rojas
El documento de invitación a la licitación (ITT) marca el terreno con dureza. Más allá de las categorías tradicionalmente vetadas —tabaco, alcohol, fantasy gaming y apuestas—, la BCCI ha decidido cerrar la puerta a sectores que, en principio, podrían parecer aliados naturales del deporte.
Quedan fuera las empresas de neumáticos, tubos y flaps. El texto no deja resquicios: cualquier compañía, o grupo de compañías, que fabrique, comercialice, distribuya o venda este tipo de productos “no podrá presentar una oferta”.
La prohibición se extiende también a las firmas de athleisure, ropa de alto rendimiento y merchandising y equipamiento deportivo. Y se suma otro bloque inesperado: pinturas, impermeabilizantes y papeles pintados tampoco podrán competir por el título de patrocinador principal.
El mensaje de fondo es evidente: la BCCI protege a quienes ya están dentro. Apollo Tyres es el patrocinador principal de la camiseta de la selección india, Adidas viste al equipo y Asian Paints figura como Associate Partner del organismo. Con estas cláusulas, el organismo evita conflictos de intereses y blindaje a sus socios estratégicos.
El efecto colateral es contundente. Marcas de enorme peso como MRF, CEAT, Berger Paints, JSW Paints, Nike, Puma o Decathlon quedan automáticamente descartadas de esta carrera. No hay constancia de que alguna de ellas hubiera mostrado interés en esta licitación, pero el ITT se adelanta a cualquier movimiento y cierra la puerta antes de que puedan tocarla.
Un producto caro y muy selectivo
El paquete que ofrece la BCCI es tan exclusivo como exigente. Para efectos de la licitación, el organismo calcula que durante el periodo de derechos organizará aproximadamente 35 “Chargeable Matches”. No es una garantía ni un compromiso firme, lo deja claro el propio documento, pero sí una referencia para los aspirantes.
¿Qué es un “Chargeable Match”? Se trata de los partidos internacionales de la selección india masculina senior, ya sea en series o eventos internacionales. Quedan fuera los encuentros domésticos, todos los partidos que formen parte de competiciones de la ACC o del ICC, y también cualquier partido internacional de la selección femenina.
El precio de salida refleja el valor del producto. La reserva se fija en 4,85,00,000 rupias por partido, es decir, 4,85 crores por cada encuentro “cobrable”. Solo por levantar la mano, las marcas saben que el listón económico está muy alto.
Y no basta con tener músculo para pagar por partido. La BCCI también impone un filtro financiero de entrada. Cada aspirante debe acreditar, en los últimos tres ejercicios auditados, una facturación media de al menos 100 crores de rupias o, en su defecto, una media de patrimonio neto de esa misma cifra en el mismo periodo. Menos que eso, ni siquiera se abre el dossier.
Hay otra barrera clave: la identidad del licitador. No se aceptan ofertas de individuos, entidades no constituidas formalmente, consorcios, joint ventures ni ofertas conjuntas. Solo empresas con estructura consolidada, cuentas auditadas y espalda financiera propia. Un casting para gigantes.
Un rompecabezas comercial en pleno foco mundial
El retraso en la elección del patrocinador principal no significa improvisación, sino un delicado equilibrio de intereses. La BCCI quiere maximizar ingresos sin dinamitar sus relaciones con quienes ya sostienen buena parte del ecosistema comercial del cricket indio.
De un lado, un inventario de unos 35 partidos de la selección masculina, cada uno con un precio de reserva millonario. Del otro, un mercado filtrado hasta casi el extremo, con sectores completos excluidos para no pisar los derechos de Apollo Tyres, Adidas y Asian Paints.
En medio, un puñado de grandes marcas tecnológicas y financieras en conversaciones directas, sabiendo que quien se lleve el título no solo comprará visibilidad, sino un lugar privilegiado en el escaparate deportivo más poderoso del país.
La BCCI ha puesto las reglas, ha elevado la valla económica y ha cerrado varias puertas. Falta la última pieza: quién se atreverá a cruzar ese umbral y poner su nombre al lado del equipo más seguido del cricket mundial.




