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Coco Gauff y el US Open: Resistencia en un día oscuro para el tenis estadounidense

Coco Gauff no brilló, pero resistió. Y en una jornada en la que el cuadro estadounidense se desmoronó en Flushing Meadows, fue suficiente para que el público tuviera algo a lo que aferrarse en el US Open.

La campeona de 2023 superó a la española Cristina Bucsa, número 40 del mundo, por 6-3 y 6-4, un marcador más cómodo de lo que contó la pista. Gauff nunca encontró del todo su ritmo, pero impuso jerarquía en los momentos clave, amarró su servicio cuando tocaba y se abrió paso a los octavos de final a base de insistencia más que de inspiración.

“Fue muy diferente jugar de día que de noche. Cuando me vi un break abajo me dije que tenía que acelerar mis golpes”, explicó después. Bucsa la obligó a pensar cada punto: “Es una jugadora complicada, a veces acelera y otras frena, me costó encontrar ritmo, pero estoy contenta de cómo luché incluso sin jugar mi mejor tenis”.

La recompensa: un billete a la segunda semana y un duelo por los cuartos ante la ganadora del cruce entre su compatriota Iva Jovic y la filipina Alexandra Eala. Gauff sigue en pie. Otros nombres grandes, no.

El derrumbe de Taylor Fritz

La gran sacudida del día llegó en el cuadro masculino. Taylor Fritz, noveno cabeza de serie y finalista en Nueva York hace dos años, tenía el partido atado. Dos sets arriba ante Federico Cerundolo, sin haber cedido una sola manga en todo el torneo, camino despejado hacia los octavos, donde ya esperaban Ben Shelton, Frances Tiafoe, Tommy Paul y Alex Michelson.

Y entonces, el partido se torció.

Cerundolo, campeón sorpresa en Queen’s este verano, se agarró al encuentro con todo. El duelo se volvió espeso, cargado de errores, y en ese barro el argentino se movió mejor. Le dio la vuelta al marcador con un 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4 que dejó helada a la grada y volvió a abrir una vieja herida: el tenis masculino estadounidense sigue sin levantar el título en casa desde 2003, cuando Andy Roddick derrotó a Juan Carlos Ferrero.

La responsabilidad se desplaza ahora hacia Tommy Paul, vigésimo cabeza de serie, que se medirá con Carlos Alcaraz en lo que apunta a ser el primer examen serio al defensor del título tras su regreso de lesión. “Creo que he jugado contra Carlos más que contra nadie del circuito, para mí es una locura”, comentó Paul. “Hemos tenido buenos partidos. Él es la prueba, junto con Jannik Sinner. Están jugando muy bien y, aunque a Carlos no lo hemos visto tanto últimamente, está volviendo a competir a gran nivel”.

En la misma zona del cuadro, el belga Alexander Blockx, vigésimo octavo cabeza de serie, firmó otra sorpresa al eliminar al italiano Flavio Cobolli, quinto favorito, por 6-7 (4-7), 6-3, 6-0 y 6-3. Su premio: un cruce de octavos precisamente ante Cerundolo.

Keys se derrumba ante Zheng

Si la derrota de Fritz dolió, la de Madison Keys dejó cicatriz. Finalista en 2017, con experiencia y pegada de sobra, la estadounidense llegó a mandar 5-0 en el tercer set ante Qinwen Zheng. Tenía el partido en la mano. Lo dejó escapar.

La china remontó y acabó imponiéndose por 1-6, 7-6 (7-3) y 7-5, en una de esas volteretas que marcan carreras. Keys no escondió su angustia: “Sentí que empecé muy bien, pero luego me asusté, como si no pudiera golpear la bola. No lo sé. El tenis se siente muy duro ahora mismo, y eso terminó por dominarlo todo”.

El golpe emocional se suma a la eliminación de otra finalista reciente del torneo. Amanda Anisimova, subcampeona el año pasado, se hundió bajo el peso de sus propios errores: 46 errores no forzados en una derrota por 6-2 y 7-5 frente a la austríaca Anastasia Potapova. Demasiado lastre para sobrevivir a un Grand Slam.

Potapova se cruzará ahora con Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, que firmó una actuación mucho más limpia para doblegar a la checa Nikola Bartunkova por 6-2 y 7-6 (7-5). Es la primera vez que la rusa, quinta cabeza de serie, alcanza los octavos de final en el US Open.

Swiatek resiste y se cita con Zheng

En otra pista, Iga Swiatek tuvo que vaciarse para seguir adelante. La polaca, seis veces campeona de Grand Slam, se vio atrapada en un duelo físico y mental ante la checa Marie Bouzkova, vigésimo quinta cabeza de serie. Dos tie-breaks, dos veces la misma historia: 7-6 (7-3) y 7-6 (7-3).

“Fue un partido muy físico, con muchos peloteos largos. No fue fácil”, admitió la número ocho del cuadro. Swiatek avanzó a octavos, donde le espera precisamente Qinwen Zheng, lanzada tras su remontada ante Keys. Un choque de estilos y de inercias que puede redibujar la parte alta del cuadro femenino.

Las hermanas Williams, sin sanción

Mientras tanto, en los márgenes del torneo, otro apellido ilustre volvió a escena. Serena y Venus Williams regresaron a la pista de Flushing Meadows para disputar el dobles por primera vez en cuatro años. Cayeron en tres sets muy ajustados ante Maya Joint y Chan Hao-ching.

Después del encuentro, las hermanas decidieron no pasar por la sala de prensa. La norma general castiga con multa a los jugadores que no cumplen con sus obligaciones mediáticas, pero en este caso no habrá sanción. Un gesto de deferencia hacia dos leyendas que han marcado la historia del torneo y del deporte.

Entre despedidas silenciosas, remontadas dolorosas y la resistencia de Coco Gauff, el US Open entra en su segunda semana con una pregunta clara: ¿será suficiente la última campeona local para sostener las esperanzas de todo un país?