Gattuso establece la disciplina en Lazio: ‘Una copa de más, vale; arruinar un entrenamiento, jamás’
En Formello, la voz de Gennaro Gattuso volvió a sonar áspera, directa, sin rodeos. Lazio llega al duelo del sábado en casa ante Parma compartiendo la cima de la Serie A con Inter, pero el técnico no está dispuesto a que el buen momento nuble la cabeza de nadie. Ni dentro ni fuera del campo.
La pregunta iba sobre disciplina, la respuesta fue puro Gattuso. “Prefiero la honestidad intelectual. Si alguien me dice que tomó una copa de más o que salió de noche, está bien, pero no permitiré que nadie arruine un entrenamiento”, lanzó el entrenador, con la misma contundencia con la que jugaba en el centro del campo. Y remató con una frase que define su método: “La puerta de mi despacho está siempre abierta”.
No es una pose. Desde que llegó en verano a S.S. Lazio, el mensaje ha sido el mismo: libertad, sí; falta de profesionalidad, no. El equipo compite arriba, el vestuario responde, y Gattuso quiere blindar ese equilibrio en la semana de un partido trampa ante el Parma de Alberto Gilardino.
Lesiones y paciencia: Gudmundsson, Rovella y Marušić
Entre la gestión del grupo y el pulso por el liderato, hay otro frente que ocupa al técnico: la enfermería. Gattuso no quiere prisas ni riesgos innecesarios con sus piezas clave.
Sobre Albert Gudmundsson, fue claro: “Para Albert, esperamos verlo correr sin dolor en 10 días, y ojalá esté disponible antes de Napoli”. Nada de atajos, nada de forzar por ansiedad de resultados. El islandés sigue su plan, con un horizonte marcado pero sin fechas temerarias.
El parte se completa con Nicolò Rovella y Adam Marušić, dos ausencias que se han alargado durante varias semanas. “Rovella y Marušić deberían hacer parte de las sesiones con nosotros en cuatro o cinco días si no hay problemas, y después estarán disponibles”, explicó el técnico. El cuerpo médico ya ha confirmado que ambos se perderán también la visita a Sassuolo la próxima semana, una baja doble que obliga a mantener el nivel de concentración y sacrificio en quienes sí están disponibles.
Gattuso lo asume con naturalidad: mejor perderlos un partido más que un mes entero por una recaída. El calendario aprieta, pero el italiano prefiere construir un equipo para toda la temporada, no para un solo fin de semana.
De la exhibición en Turín al aviso contra Parma
Lazio llega a la jornada impulsada por un 3-0 de prestigio en el Allianz Stadium ante Juventus, una victoria que encendió todavía más la ilusión del entorno biancoceleste. Gattuso celebró con rabia en Turín, como muestran las imágenes del 18 de octubre de 2026, pero esa misma intensidad la traslada ahora a la prevención.
La goleada en casa de Juventus podría invitar a la euforia. Él no lo permitirá. Si algo repitió en la rueda de prensa es que Parma no viene de paseo. Y lo resumió en una advertencia seca, sin adornos: “Si bajamos el nivel, Parma nos dará una paliza para recordar”.
Ahí está el punto central de su discurso. Lazio se ha ganado el derecho a mirar a la parte alta de la tabla, a pelearle el liderato a Inter, a soñar con algo grande. Pero Gattuso sabe que ese sueño se sostiene en detalles: una noche de fiesta confesada a tiempo, un entrenamiento salvado del desgano, una lesión gestionada con cabeza fría.
La clasificación dice que Lazio está arriba. Gattuso, en cambio, sigue mirando al césped de Formello. Porque, para él, el verdadero examen no es la foto de hoy en la Serie A, sino cómo llegue este equipo al próximo golpe grande del calendario: Napoli primero, y después todo lo que una temporada ambiciosa esté dispuesta a ofrecer.




