Harry Brook y Jos Buttler arrasan a Sri Lanka en Southampton
Harry Brook y Jos Buttler incendiaron de nuevo Southampton. Misma ciudad, mismo formato, mismo desenlace devastador. Inglaterra, en su primer partido desde el nombramiento de Kevin Pietersen como mentor de bola blanca, aplastó a Sri Lanka con un total de 254-4 y remató con una victoria por 119 carreras que rozó la humillación.
Brook toma el relevo de Buttler
Esta vez el capitán de bola blanca no fue Buttler, sino Brook. Y ejerció el cargo con el bate en la mano. Terminó con 114* de 49 bolas, un recital brutal que incluyó un over de 30 carreras ante el zurdo Dunith Wellalage: seis bolas, seis límites, repartidos con crueldad quirúrgica. Tres seis, tres cuatro. Casi una declaración de intenciones para la nueva era.
Buttler, su predecesor en el cargo, no se quedó atrás: 80 de 49 envíos, pura autoridad en su primera entrada desde la final de The Hundred en Lord’s el 16 de agosto. Entre ambos destrozaron a Sri Lanka con una asociación de 128 carreras para el segundo wicket en apenas 60 bolas. Cada error de longitud, castigado. Cada intento de variar el ritmo, desmontado.
El telón lo había levantado Aneurin Donald, debutante, con un cameo de 12 en 5 bolas: un seis, un cuatro, pura chispa, y luego la caída. Un destello fugaz antes de que la tormenta Brook-Buttler se instalara definitivamente sobre el Utilita Bowl.
No era la primera vez. En julio, en el mismo escenario, ambos habían armado una masacre de 233 carreras en 103 bolas ante India, camino de un 257-3 que selló un 4-0 en la serie. Aquella vez el centenar fue para Buttler y Brook se quedó en 95*; ahora intercambiaron papeles. Brook firmó su segundo centenar en T20 internacionales, alcanzado en solo 42 bolas, y Buttler se quedó corto, pero dejó claro que su timing sigue intacto.
En la zona técnica, Kevin Pietersen sonreía. No era para menos. El hombre que acumuló más de 14.000 carreras internacionales entre 2004 y 2014 veía cómo su nuevo pupilo, al menos en el rol de mentoría, convertía cada error del rival en una exhibición.
Un over que lo cambió todo
El quinto over del partido quedará grabado. Brook, leyendo la longitud como si tuviera el guion por adelantado, desarmó a Wellalage. El primer golpe, un seis algo fortuito hacia long-on, cayó sobre el acolchado. A partir de ahí, solo clase: drives por encima de la cabeza del lanzador, otro hacia long-on, un scoop perfecto por encima de fine leg, un seis majestuoso sobre long-off y, para cerrar, un cuatro detrás de point.
En un abrir y cerrar de ojos, Sri Lanka pasó de intentar contener a rezar por sobrevivir.
Solo Phil Salt ha llegado antes al centenar en T20I para Inglaterra, con sus 39 bolas ante Sudáfrica en 2025, en aquel 304-2 en Manchester. Brook se quedó a tres bolas de igualar ese registro, pero la sensación de dominio fue absoluta.
Desde la distancia, Ben Stokes se sumó al coro. En redes sociales, el ex capitán de Test lanzó un elogio que encendió el debate: “Ni siquiera creo que el genio de KP se acerque a lo que Brook tiene en cuanto a talento”. Luego matizó: “Un poco duro para KP, en realidad. Ambos son talentos fuera de serie, pero Brook es mejor en mi opinión”. Palabras mayores, y no precisamente de cualquiera.
Mientras tanto, Donald, el hombre llamado a cubrir la baja por lesión de Phil Salt (problemas en el cuádriceps), veía desde el otro extremo cómo el ataque visitante se convertía en carne picada. Entre Brook y Buttler sumaron 28 límites. Cada golpe, una sentencia.
Baker, precisión y primer botín
Con 254 en el marcador, el resto del guion parecía escrito. Pero Inglaterra no se relajó. Sonny Baker, rápido, preciso y barato, firmó unas cifras impecables: 3-12 en cuatro overs. Entre sus víctimas, Kamil Mishara, derribado por un lanzamiento que le dio a Baker su primer wicket de bola blanca con Inglaterra.
Sri Lanka nunca entró realmente en la persecución. Arrancó lenta, sin convicción, y cuando quiso acelerar ya se había despeñado: 69-5 dentro de los primeros 10 overs. La tarea, de monumental, pasó a imposible.
Adil Rashid, el viejo maestro del leg-spin, también dejó su sello. Concedió dos seis consecutivos ante Dasun Shanaka (24 de 14), pero respondió con una joya: una pelota que se llevó el edge del capitán y confirmó que incluso cuando lo atacan, Rashid tiene siempre una respuesta.
Jamie Overton (2-20) y Liam Dawson (2-23) completaron el trabajo. Entre ambos y Baker desmantelaron cualquier intento de resistencia. Solo Wellalage, con 33 de 21 bolas, cuatro cuatro y dos seis, ofreció algo de pelea. El resto fue un desfile hacia el vestuario: 135 all out en 19 overs.
El dato duele en Colombo: es la 13ª derrota consecutiva de Sri Lanka ante Inglaterra en este formato, una racha que se estira desde 2014. Para Inglaterra, en cambio, es la 21ª victoria en sus últimos 24 T20I. No es una racha, es una declaración de poder.
Cardiff en el horizonte, Donald ante su gran oportunidad
Con la serie inclinada de forma brutal tras el primer choque, el siguiente capítulo llega en Cardiff el jueves por la noche. Inglaterra tendrá la opción de cerrar la serie con un partido de margen antes del cierre en Emirates Old Trafford el sábado.
Para Aneurin Donald, galés, será algo más que un simple segundo T20. Formado en la academia de Glamorgan, se ha convertido en el primer internacional nacido en el condado desde el héroe de los Ashes 2005, Simon Jones. En Southampton dejó solo un destello. En Cardiff, en casa, buscará algo más duradero.
Brook, mientras tanto, no solo castigó con el bate. Rotó a sus lanzadores con inteligencia en la segunda mitad del encuentro, mantuvo la presión constante y nunca permitió que Sri Lanka soñara con una remontada improbable. Si este es el nuevo rostro del liderazgo de bola blanca inglés, el mensaje para el resto del mundo es claro.
Pietersen lo vio desde el banquillo, con esa sonrisa que mezcla orgullo y anticipación. Si este fue el primer acto de su etapa como mentor, ¿hasta dónde puede llegar esta Inglaterra cuando el verano avance y los desafíos crezcan?




