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Issy Wong destroza a Irlanda con su primer five-for internacional

Issy Wong suele presumir de manos rápidas con el cubo de Rubik. En Derby cambió las piezas de colores por una sola obsesión: la costura tambaleante, recta a los palos, una y otra vez. Nada de florituras. Nada de trucos. Solo una idea clara y ejecutada con una precisión implacable que le dio su primer cinco wickets en el cricket internacional y la serie de ODI ante Irlanda para Inglaterra.

De la dispersión a la diana

El martes, en Leicester, Wong había dejado una imagen muy distinta. Cuatro wides seguidos, la pelota escapándose más allá del off stump, la acción desajustada. Inglaterra ganó, pero la sensación era de una lanzadora todavía en busca de su mejor versión en el formato de 50 overs.

Dos días después, en Derby, apareció otra Issy Wong. Más compacta. Más directa. Más simple.

Desde el primer over se notó el plan: costura tambaleante, ángulo hacia dentro contra las diestras, atacar las bases del wicket sin descanso. El primer premio llegó pronto. Gaby Lewis, capitana irlandesa, vio cómo una de esas bolas entraba por la puerta grande y le arrancaba el off stump. Una imagen limpia, casi terapéutica para una jugadora que en los últimos años ha vivido marcada por la palabra “inconsistencia”.

El asedio a los palos continuó. Leah Paul cayó también, arrastrada por un inside edge que terminó besando el wicket. El mensaje era claro: si no eran los stumps, serían las manos de las receptoras. Así llegaron las otras tres víctimas de Wong, entre ellas la máxima anotadora irlandesa, Amy Hunter, que también terminó atrapada.

Inglaterra cerró el partido por seis wickets, repitiendo el margen de la primera ODI. La diferencia, esta vez, fue el dominio absoluto de su seamer.

“La razón del five-for fue la constancia”

Tash Farrant, analista de Sky Sports Cricket, no escondió su entusiasmo con lo que vio en Derby. Su diagnóstico fue tan sencillo como el plan de Wong.

“Golpeó la misma zona en cada lanzamiento y mantuvo las cosas simples”, explicó al término de la victoria. “Wong estaba teniendo muchos problemas de consistencia hace dos años, pero la razón por la que consiguió este five-for fue precisamente esa consistencia. Prácticamente clavó esa longitud que roza las bailas en cada envío”.

Farrant conoce bien el recorrido de Wong. Una lanzadora con todas las armas: outswing, variaciones, velocidad, imaginación. Y, a veces, demasiadas opciones en la cabeza.

“Con Wong, creo que tiene todas las habilidades y quiere mostrarlas todas. Aquí, simplemente lanzó esas wobble balls que entraban hacia los palos”, añadió.

El resultado fue devastador para Irlanda y, sobre todo, revelador para Inglaterra.

Una oportunidad dorada sin Lauren Bell

La serie ante Irlanda llegaba con un matiz importante: Lauren Bell, la seamer de referencia con la nueva pelota, descansaba. Ese hueco abrió la puerta a Wong para disputar sus primeros ODI desde la gira de 2024 también en Irlanda, elevando su cuenta total en el formato a seis partidos.

Su debut en los 50 overs con Inglaterra se remonta a 2022, pero nunca logró asentarse. Problemas con la carrera de aproximación, altibajos en la puntería, la sensación de que el talento estaba ahí pero aún sin molde definitivo.

Este paréntesis sin Bell, sin embargo, le ofrece algo más que minutos. Es una audición en directo para convertirse en la socia estable de la líder del ataque.

“England está buscando a alguien que pueda respaldar a Bell con la nueva pelota y, si Wong puede ser así de consistente, podrían formar una pareja formidable de cara al futuro”, apuntó Farrant.

Ravi Bopara, también en el panel de Sky Sports, introdujo un matiz clave: no se trata de renunciar al outswing, sino de elegir bien las armas.

No quiere que Wong abandone por completo esa pelota que se aleja del bate, porque puede ser la llave para “llevar su juego al siguiente nivel”. Pero ante Irlanda, la receta minimalista funcionó a la perfección: costura tambaleante, línea a los palos, presión constante.

Trabajo, cabeza y responsabilidad

Wong, nombrada jugadora del partido, reconoció después del encuentro que algo ha cambiado en los últimos meses. No solo en la técnica, también en la cabeza.

“Incluso en los últimos tres meses siento que he avanzado mucho. Da la sensación de que he trabajado bastante duro y supongo que cuando trabajas duro pasan cosas buenas”, dijo ante la prensa.

Hay otro factor que ella misma subraya: la responsabilidad. Sin Bell, el peso de elegir la pelota adecuada recae sobre ella y Lauren Filer.

“[Más responsabilidad] saca lo mejor de mí. Lauren Filer y yo tenemos que escoger las pelotas, mientras que normalmente Bell se encarga de eso”, explicó.

No es solo el cuerpo técnico quien ha influido en su cambio de chip. Wong habló también de las charlas con miembros del staff, incluido el responsable de medios Dean Wilson, que han contribuido a ajustar su “mentalidad”. Entre todos, alguien dio con la tecla: céntrate en la wobble seam, exprime tu mejor arma, y deja que el resto del repertorio espere su momento.

El resultado fue una actuación que puede marcar un antes y un después en su carrera en ODI.

¿El inicio de una nueva dupla temible?

Mientras Inglaterra celebra la serie ya asegurada, la mirada se alarga inevitablemente hacia lo que viene. Si Wong mantiene esta versión afinada, la perspectiva de verla compartir la nueva pelota con Lauren Bell se vuelve tentadora para cualquier seleccionador… y preocupante para cualquier alineación rival.

Una Bell controlada, alta, clásica, combinada con una Wong agresiva, directa, de costura tambaleante y mentalidad de cazadora. El dibujo empieza a tomar forma.

El domingo, en Worcester, llega la tercera ODI ante Irlanda. Serie ganada, sí, pero no un trámite. Para Issy Wong, cada over es ahora un argumento más en su favor. Si vuelve a clavar esa longitud que corta las bailas, la pregunta dejará de ser si puede acompañar a Bell.

Pasará a ser cuánto tiempo tardará en convertirse en parte fija del nuevo corazón del ataque de Inglaterra.