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Primera pelea de MMA entre humano y robot: Frankie LaPenna volando

En un ring de San Francisco, bajo luces de combate y con móviles grabando cada segundo, se escribió una escena que hasta hace poco pertenecía al cine de ciencia ficción: un humano frente a un robot humanoide en una pelea de MMA.

El influencer Frankie LaPenna, de 29 años, se midió el viernes 18 de septiembre a la llamada Rekbot, una máquina de casi dos metros de altura creada por la startup de robótica REK. El duelo, presentado por la propia compañía como el primer combate oficial entre humano y robot, sirvió para promocionar un videojuego de realidad virtual en el que las personas se enfrentan a robots humanoides teledirigidos.

Un ring, un humano y algo muy parecido a un Terminator

La Rekbot, comparada por muchos con un T-800 de la saga Terminator, apareció en los vídeos compartidos en Instagram por REK y por el propio LaPenna. En las imágenes, el robot se prepara en un costado del ring mientras un hombre con camiseta de REK y gorra se acerca al influencer y le lanza una frase que resume el ambiente: “Estoy asustado por ti, tío”.

No era solo espectáculo. Había golpes. Hubo intercambio real.

LaPenna aguantó el tipo durante un buen tramo. Se movió, esquivó, conectó sus manos contra la estructura metálica del rival. El combate tuvo algo de coreografía futurista y algo de advertencia sobre lo que viene. El público, muy pendiente de cada gesto de la máquina, midió cada impacto con gritos y reacciones en directo.

Hasta que llegó la patada.

Un potente giro de la Rekbot, una patada circular limpia, seca, de manual. El golpe impactó y mandó a LaPenna literalmente volando al otro lado del ring. La imagen, capturada desde varios ángulos, corrió como la pólvora en redes sociales.

“Hicimos historia”: REK celebra… y avisa

Tras el combate, REK no tardó en sacar pecho. En X, la compañía escribió: “Acabamos de hacer historia con la primera pelea Human VS Terminator robot”, subrayando que LaPenna “lo dio todo”.

Al día siguiente dobló la apuesta: “Anoche fue un punto de inflexión en la historia, un momento impactante de contemplar. Gracias a todos por venir”. El tono no era el de una simple campaña de marketing: sonaba a declaración de intenciones.

La pelea había sido anunciada días antes en Instagram, donde LaPenna respondió con ironía a la promoción del evento: “Gana el humano. Ya he visto las películas”. La frase, pensada como broma, sonó distinta después de verlo salir despedido por la patada del robot.

REK dejó claro el objetivo del espectáculo: impulsar su juego de realidad virtual, en el que humanos se enfrentan a robots humanoides controlados a distancia, como la propia Rekbot. Un paso más en la fusión entre deporte, tecnología y entretenimiento inmersivo.

El giro final: un humano detrás de la máquina

Solo después del combate se reveló el detalle clave: la Rekbot no actuaba de forma autónoma. Detrás de cada movimiento había un operador humano controlando al robot en remoto.

La aclaración no frenó el debate. Al contrario, lo encendió.

En redes sociales, muchos usuarios se preguntaron cuánto falta para ver peleas de este tipo de forma habitual. Otros se centraron en el riesgo de normalizar enfrentamientos entre humanos y máquinas, incluso si están manejadas por personas.

“¿No tuvimos como seis películas explicando por qué esto es una mala idea?”, escribió un usuario en Instagram, aludiendo a la saga Terminator. Otro fue más dramático: “Prometo que este vídeo pasará a la historia como el punto de inflexión”. Hubo también quien miró el combate desde una perspectiva muy física: “De repente, el esqueleto humano parece muy frágil”, comentó otro espectador.

Esto no ha terminado

Lejos de rebajar el tono, REK utilizó la repercusión para lanzar un mensaje aún más inquietante. En X, la compañía aseguró que la Rekbot “ni siquiera era el jefe final” y dejó caer que habrá “más” muy pronto.

No dieron fechas, ni detalles técnicos, ni pistas sobre el siguiente nivel. Solo una promesa velada: lo que se vio en ese ring de San Francisco podría ser apenas el primer asalto de una nueva era de combates entre carne y acero.