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Ryan Garcia noquea a Conor Benn y enciende la rivalidad con Crawford

La noche estaba pensada para consagrar a Ryan Garcia y para presentar a Zuffa Boxing como un jugador serio en el negocio. Y en el ring, todo salió según el guion: Conor Benn no pasó del segundo asalto en el T-Mobile Arena de Las Vegas, el 12 de septiembre, ante 18.855 aficionados que llenaron el recinto y un título mundial WBC del peso wélter que nunca estuvo en duda.

Pero la conversación no se quedó en el nocaut. Se fue directo a las redes, a los despachos y al bolsillo de las plataformas. Y ahí apareció Jake Paul.

Un nocaut que vale millones… y polémicas

Garcia resolvió el combate con una contundencia que dejó poco margen para la discusión. El árbitro detuvo la pelea a 1:25 del segundo asalto, con Benn desbordado y Zuffa Boxing celebrando una defensa sólida de su campeón wélter. El propio promotor informó de una recaudación en taquilla superior a los 8 millones de dólares, en una velada que Paramount+ emitió como parte de su acuerdo global con la promotora.

No era una cartelera cualquiera. Paramount había presentado el Garcia-Benn como un evento global “sin precedentes” en su plataforma, disponible para los suscriptores sin coste adicional en la mayoría de mercados. Para Zuffa Boxing, el fichaje de Benn había sido una declaración de intenciones: según The Ring, el británico firmó primero por una pelea en torno a los 15 millones de dólares, antes de ampliar su compromiso a cinco combates hasta 2028.

Garcia, con su victoria, no solo arruinó el plan deportivo de Benn. Tocó, de rebote, la narrativa de una gran apuesta comercial.

El fuego cruzado con Crawford

La pelea con Benn fue apenas una estación de paso en la guerra verbal que Ryan Garcia mantiene con Terence Crawford. El conflicto no nació en Las Vegas. Llevaba meses cocinándose.

Garcia venía cuestionando las decisiones de carrera de Crawford, especialmente su elección de alejarse del boxeo profesional en lugar de seguir midiéndose a la nueva generación de élite. El ex campeón indiscutido no se quedó callado y fue respondiendo a cada provocación.

Tras el triunfo ante Benn, el tono subió varios grados. En una conversación con Ariel Helwani, Garcia cargó sin filtros: “Él está celoso de mí. Él lo sabe. No puede negar ese hecho dentro de él. Es como: ‘Maldita sea, no me gusta este cabrón’. Bien. Celos, hijo de p***. Le voy a partir la m***. Le voy a sacar los celos a golpes”.

Crawford le devolvió el golpe en otro terreno: lo ridiculizó por desafiar a un retirado y le recomendó centrarse en boxeadores en activo. Garcia no reculó: “Ok, pues cuadrémonos, hermano, dentro o fuera del ring. Estoy listo para arreglar esto”.

Por ahora, Crawford no muestra intención real de volver solo por él. En su última respuesta, le señaló otros nombres activos: Devin Haney, Keyshawn Davis, Shakur Stevenson, Richardson Hitchins, Teofimo Lopez. Un mensaje claro: si quiere grandes noches, las tiene delante, no en el pasado.

Jake Paul entra al ring… desde el móvil

En ese clima apareció Jake Paul. Y lo hizo a su estilo: directo, agresivo y con un mensaje que encendió aún más la discusión. En una publicación en redes, luego eliminada, el youtuber convertido en boxeador apuntó directamente a Garcia.

“Brother, you need to stop the bulls**it”, escribió Paul. “Crawford would take you down in two seconds and beat your a** in the streets. And so would I”.

Después, lanzó la acusación que más ruido ha generado: “You just lost Paramount $10’s of millions. Only thing your the face of is that white power”.

La cifra que cita Paul no está respaldada por la información pública disponible. No hay datos independientes que confirmen que Paramount haya perdido “decenas de millones” por culpa de Garcia. De momento, es una acusación, no un dato verificado.

Pero el golpe de Paul no solo fue económico. También fue personal.

De aliados a rivales en potencia

Ryan Garcia y Jake Paul no siempre estuvieron enfrentados. Hubo una etapa de sintonía, de elogios cruzados y hasta de coqueteo con la idea de compartir cartel. Después, la relación se enturbió.

Paul llegó a tantear a Garcia como posible rival cuando se cayó la exhibición planeada contra Gervonta “Tank” Davis. Sobre la mesa, una oferta que se reportó en torno a los 20 millones de dólares. Garcia la rechazó.

En una charla con Shannon Sharpe, explicó por qué: le ofrecieron a Mario Barrios por un título mundial y, según su propio relato, decidió priorizar el cinturón y la carrera deportiva por encima del cheque más grande.

“Si siempre persigo el dinero, soy un boxeador de verdad, ¿sabes?, y tengo un título mundial en juego”, razonó ante Sharpe. Recordó errores pasados, habló de “tentación” y de un “pequeño anzuelo” que decidió no morder. Afirmó que, al final, terminó cobrando muy bien por la pelea que sí aceptó y que la apuesta le salió a cuenta.

Con ese contexto, el ataque de Paul suena a algo más que un simple comentario de negocio. Hay historia, orgullo y una oferta rechazada que todavía escuece.

El peso del pasado y el futuro del negocio

Sobre Garcia sigue proyectándose otra sombra: la sanción de 2024. La Comisión Atlética del Estado de Nueva York lo suspendió un año tras dar positivo por ostarina, una sustancia prohibida. Su victoria sobre Devin Haney se convirtió en “no contest”, perdió su bolsa declarada y recibió una multa de 10.000 dólares.

Desde entonces, ha reconstruido su imagen deportiva con hechos. Se coronó campeón mundial WBC del peso wélter al vencer a Mario Barrios y defendió el título con autoridad frente a Benn. La actuación en Las Vegas, con el árbitro deteniendo la pelea en el segundo asalto, reforzó la idea de que está en un momento alto de su carrera.

Ahí es donde las críticas de Paul tocan un nervio sensible para las plataformas y los promotores. Su argumento es sencillo: si Garcia centra todo su discurso en un Crawford retirado, complica las opciones comerciales de su próxima pelea. Un campeón mediático, con un título en la cintura y un contrato fuerte con Zuffa Boxing, debería estar apuntando a rivales activos que puedan sostener el negocio.

¿Ha perdido realmente Paramount “decenas de millones” por ello? No hay pruebas. Lo que sí existe es una tensión evidente entre la narrativa deportiva —un campeón que quiere al hombre que dominó antes que él— y la lógica del mercado, que empuja hacia nombres disponibles, fechas cerradas y rivalidades explotables a corto plazo.

Garcia, por su parte, no se ha cerrado a esos caminos. Ha hablado de Teofimo Lopez y de otros grandes nombres. Si Crawford se mantiene en el retiro, es probable que la rivalidad siga siendo, por ahora, un incendio de redes sociales más que una pelea real en el calendario.

Mientras tanto, la escena se ha llenado de actores: un campeón que busca legitimidad total, una leyenda retirada que se resiste a darle esa oportunidad, un influencer convertido en boxeador que reclama voz en el negocio, una promotora que quiere consolidarse y una plataforma global que ha apostado fuerte por el boxeo.

La noche de Las Vegas debía ser solo el capítulo de un nocaut. Acabó abriendo un debate incómodo: ¿quién manda realmente en la carrera de uno de los campeones más vendibles del boxeo actual, el ring o el negocio?

Ryan Garcia noquea a Conor Benn y enciende la rivalidad con Crawford