Tensión entre deporte y política en el cricket internacional
La tensión entre deporte y política volvió a instalarse en el cricket internacional, esta vez en plena transmisión desde Lord’s. El Pakistan Cricket Board (PCB) ha presentado una queja formal contra Sky Sports por emitir una entrevista con los hijos de Imran Khan durante la cobertura del primer día del segundo Test.
La escena fue potente. Kasim y Sulaiman, hijos del excapitán de Pakistán y ex primer ministro del país, aprovecharon el micrófono para denunciar el trato que, según ellos, recibe su padre por parte del gobierno paquistaní. Imran Khan, de 73 años, lleva tres años en régimen de aislamiento. Sus abogados hablan de “asesinato a cámara lenta”. Su hermana asegura que ha sido torturado en prisión.
El PCB no ha detallado públicamente el contenido exacto de la queja. El eje, sin embargo, está claro: la federación considera que Sky dio espacio, en una retransmisión deportiva, a voces abiertamente críticas con el gobierno de Pakistán. Un cruce directo entre la narrativa política interna del país y la vitrina global que supone un Test en Lord’s.
Sky ha reconocido la recepción de la queja, pero se ha negado a comentar el asunto. Silencio también desde el England and Wales Cricket Board (ECB), que ha sido informado de las objeciones del PCB y ha optado por no pronunciarse.
Mientras tanto, la figura de Imran Khan se ha convertido en un punto de reunión para leyendas del cricket mundial. Un grupo de grandes exjugadores ha firmado dos cartas conjuntas en las que reclaman “trato humano y atención médica adecuada” para el antiguo héroe de Pakistán. Entre los firmantes figuran seis ex capitanes de Inglaterra, el ex capitán de India Kapil Dev y los ex bateadores australianos Adam Gilchrist y Greg Chappell.
La primera carta se hizo pública en febrero. Esta semana llegó la segunda, más específica, pidiendo “una evaluación completa e independiente de su salud”, con especial énfasis en su ojo derecho. Los abogados de Khan aseguran que ha perdido un 85% de la visión en ese ojo debido a sus condiciones de reclusión.
Hay un dato que pesa en el ambiente: ningún excricketer paquistaní firmó las cartas. Ninguno. En un país donde Imran Khan es al mismo tiempo mito deportivo y figura política polarizadora, ese silencio dice casi tanto como las palabras que sí se han escrito.
En Lord’s se juega un Test. Pero la verdadera batalla, para muchos de los que alguna vez compartieron campo con Imran Khan, se libra muy lejos del célebre “Home of Cricket”, detrás de los muros de una prisión paquistaní y bajo el foco cada vez más intenso de la opinión pública internacional.




