United salva un punto pero Neville critica la actuación: 'Una auténtica desgracia'
El marcador dice que United reaccionó. El juego cuenta otra historia muy distinta.
En Craven Cottage, el equipo de Michael Carrick evitó por centímetros su tercera derrota liguera consecutiva gracias a un 1-1 agónico ante Fulham. Un disparo de Matheus Cunha, desviado en los minutos finales, maquilló una tarde que rozó el bochorno y borró del resultado el autogol inicial de Lisandro Martínez. Del resultado, no del recuerdo.
Un punto… y un tirón de orejas público
El gol de Cunha rescató algo más que un punto: compró tiempo. Pero no apagó el incendio. La actuación, plana y sin alma durante largos tramos, desató una crítica feroz de Gary Neville, leyenda del club y ahora comentarista, que no se mordió la lengua ni con los jugadores ni con el propio Carrick.
Neville, en co-comentario para Sky Sports, se mostró incrédulo ante la falta de energía de United en el oeste de Londres. Lo que más le irritó no fue solo lo que vio sobre el césped, sino la defensa pública del técnico hacia una plantilla que, a su juicio, no compitió.
“Michael tiene que dejar de defenderles”, lanzó Neville, directo al corazón del problema. Entiende la lealtad del entrenador, entiende que quiera proteger a su vestuario, que la temporada es larga. Pero para él hay una línea que se ha cruzado.
Carrick, en el punto de mira
Neville subrayó que Carrick no dice lo mismo en privado que en las entrevistas, algo habitual en un banquillo de élite, pero advirtió del peaje que puede pagar si mantiene ese discurso público tan protector ante actuaciones como la de Craven Cottage.
Según el ex lateral, el nivel de pasividad mostrado debería encender todas las alarmas dentro del club. Y aunque insiste en que no hay pánico ni una presión inmediata sobre el puesto de Carrick, también avisa: si este tipo de partidos se repiten, el técnico se meterá en “muchos problemas”. La exigencia es clara: “Tienen que trabajar mucho más por él”.
No es un episodio aislado. El empate llega tras dos golpes seguidos: derrota ante Manchester City en liga y desplome en la Carabao Cup frente a Brighton. El patrón preocupa más que los resultados sueltos.
“Maniquíes” sin balón
Neville fue especialmente duro con la actitud sin balón. Para él, la forma en que Fulham dominó la posesión dejó al descubierto un United irreconocible en su intensidad histórica.
“Nunca he visto a un equipo de Man Utd caminar tanto sin balón”, explicó con crudeza. Carrick había defendido minutos antes la energía del equipo, pero Neville no compró ese relato.
Dijo que llamó “maniquíes” a los jugadores en directo. Y lo mantuvo: un United que camina, que deambula, que no reacciona. Sin alerta. Sin vida. Sin ese instinto de estar siempre “en la punta de los pies”, preparado para saltar, presionar, corregir.
Neville suele medir sus palabras cuando habla del compromiso de un futbolista. Esta vez no. Para él, los primeros 15 minutos de la segunda parte, y en realidad la primera hora completa, fueron “una auténtica desgracia”. Un equipo “muy, muy lejos de lo que se exige sin balón”.
Un empate que no tapa la herida
El gol tardío de Cunha evita una crisis de resultados inmediata, pero no borra la imagen de un United que se arrastra demasiado tiempo por los partidos. El marcador ofrece oxígeno; el rendimiento, preguntas incómodas.
Carrick, de momento, no siente la soga al cuello. El club no le aprieta en público. Pero la advertencia de Neville resuena como un eco en Old Trafford: si el equipo sigue caminando donde antes corría, ¿cuánto tardará ese eco en convertirse en sentencia?



