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Zheng Qinwen logra otra remontada histórica y elimina a Iga Swiatek en el US Open

En el tenis hay remontadas y luego está lo que está haciendo Zheng Qinwen en Nueva York. Dos partidos seguidos levantando un 0-5 en un set. Esta vez, ante una campeona del torneo y ex número uno del mundo como Iga Swiatek, para meterse en los cuartos de final del US Open.

La china, campeona olímpica en París 2024 y antigua número cuatro del ranking, llegó a este verano fuera del top 100, lastrada por la cirugía de codo a la que se sometió en julio de 2025. Hoy parece otra jugadora. O quizá la misma de siempre, pero por fin sana y desatada.

Del abismo al control total

El guion parecía escrito en el arranque. Swiatek, octava cabeza de serie, se marchó 5-0 arriba en el primer set en el Arthur Ashe Stadium. Dominaba el ritmo, mandaba con el revés, castigaba cada segundo servicio. Todo apuntaba a trámite.

Y entonces, otra vez, apareció la versión indomable de Zheng.

Encadenó 13 de los siguientes 16 juegos. Convirtió un 0-5 en un 7-5, y después manejó el segundo parcial con una autoridad que desmintió el marcador inicial. Como ante Madison Keys en tercera ronda, donde también perdía 5-0 en la manga definitiva antes de sumar siete juegos seguidos, Zheng se negó a aceptar la lógica del marcador.

La segunda manga avanzó sin fisuras al servicio hasta el séptimo juego. Ahí, Zheng clavó un resto ganador de revés, plano y violento, que perforó la línea y el ánimo de Swiatek. Break clave. Dos juegos después volvió a romper para cerrar el partido por 7-5 y 6-3. Sin titubeos.

Siete victorias seguidas y un regreso al mapa

El triunfo ante Swiatek es el séptimo consecutivo de Zheng en Nueva York, contando las tres rondas de la fase previa. Una travesía larga que la impulsa de vuelta a las puertas del top 50, apenas unos meses después de vagar fuera del top 100.

“La cantidad de partidos me da cada vez más ritmo en pista”, explicó tras el encuentro. Se la ve ligera, confiada, alimentada por la energía de un estadio que siempre responde a las historias de resistencia. “Me han preguntado si estoy cansada y cuando llegué no lo estaba en absoluto. Me sentía muy enchufada para mi partido, intentando alcanzar un nivel mejor aquí y disfrutar de este estadio fantástico”.

Lo está consiguiendo. Y a lo grande.

Una rival conocida, una herida abierta

La victoria no llega de la nada. Zheng ya sabía cómo hacer daño a Swiatek: su único triunfo en ocho enfrentamientos previos había sido en las semifinales de los Juegos Olímpicos de 2024, camino del oro individual en París.

Esta vez, la polaca, de 25 años, aterrizaba en Nueva York en plena racha, tras conquistar el WTA 1000 de Toronto y alcanzar las semifinales en Cincinnati. No había cedido un solo set en las tres primeras rondas del US Open. El golpe, por tanto, es doble: por el marcador y por el contexto.

Swiatek pidió asistencia médica en el muslo izquierdo cuando ganaba 2-1 en el segundo set. Volvió a la pista, pero ya sin la misma velocidad en los apoyos ni la misma agresividad en los cambios de dirección. Zheng olió la oportunidad y apretó el acelerador.

Para la polaca, el desenlace supone un cierre amargo de su temporada de Grand Slam: cuartos de final en el Australian Open como mejor resultado, octavos en Roland Garros, tercera ronda en Wimbledon y ahora otra vez octavos en Nueva York. Por primera vez desde 2021, terminará un año sin levantar ninguno de los cuatro grandes.

Ecos de Raducanu y la nueva ola

El camino de Zheng recuerda inevitablemente a otra historia reciente en Flushing Meadows. La última jugadora procedente de la previa que alcanzó esta ronda del cuadro femenino fue Emma Raducanu, que acabaría levantando el título en 2021. El precedente flota en el ambiente, aunque nadie en el entorno de la china se atreve a mirar tan lejos en público.

Lo que sí es evidente es que 2026 está siendo el año de las clasificadas rebeldes. En Roland Garros, la polaca Maja Chwalinska, que arrancó el torneo como número 114 del mundo, se coló en la final antes de caer ante la rusa Mirra Andreeva. Ahora, en Nueva York, es Zheng quien rompe el cuadro desde abajo.

Precisamente Andreeva volvió a firmar otra actuación de peso en esta jornada: la campeona de Roland Garros remontó un set en contra ante Anastasia Potapova para alcanzar por primera vez los cuartos de final del US Open. El relevo generacional ya no es una promesa, es una realidad instalada en las últimas rondas.

Osaka o Rybakina, siguiente examen

El premio para Zheng tras derribar a Swiatek no es menor: un cruce de cuartos de final ante la ganadora del duelo entre Naomi Osaka, campeona del US Open en el pasado, y la segunda cabeza de serie, Elena Rybakina. Un choque de estilos, sea cual sea la elegida, que pondrá a prueba la consistencia y el físico de la china después de tantos partidos acumulados.

Zheng conocerá el nombre de su rival a última hora del lunes. Lo que ya sabe es que llega a esa cita con un juego afilado, una confianza desbordante y la sensación de estar escribiendo, punto a punto, uno de los relatos más inesperados de este US Open.

Si ya ha sobrevivido a dos 0-5 seguidos, ¿quién se atreve ahora a ponerle un límite en Nueva York?