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Abhishek Sharma brilla y India barre a Afganistán por 127 carreras

En una noche sofocante en el Arun Jaitley Stadium, India no solo cerró una serie. Firmó una declaración. Un 3-0 rotundo, rematado con una victoria de 127 carreras, dejó a Afganistán sin respuestas y al público de Nueva Delhi con la sensación de haber presenciado algo que se ve muy pocas veces en el cricket internacional.

El centro de todo tuvo un nombre: Abhishek Sharma.

Un huracán llamado Abhishek

India terminó con 221/7 en 20 overs, pero el marcador no cuenta toda la historia. La verdadera ruptura del partido llegó en los primeros seis overs, cuando Abhishek convirtió el Powerplay en un espectáculo personal.

En apenas 16 bolas, alcanzó un medio siglo a un ritmo que rozó lo irreal: 345,45 de strike rate, 8 fours y 7 seisers que volaron por todos los ángulos del estadio. Cada error de longitud, cada centímetro corto o largo, fue castigado sin piedad.

Ibrahim Zadran buscó refugio en la experiencia de Mohammad Nabi. Mano veterana, off-spin contra zurdo en llamas, la apuesta clásica. Fue un desastre. Nabi se marchó con 29 carreras en una sola over, desarmado por un bateador que veía la pelota del tamaño de una pelota de fútbol.

Lo que empezó como una buena decisión en el sorteo —Afganistán optó por lanzar primero— se transformó en una pesadilla. India voló hasta 100/0 al final del sexto over. El partido, en esencia, ya estaba torcido.

Abhishek no levantó el pie. Se adueñó también de los overs medios y levantó una centena que quedará marcada en la memoria: 100 en solo 30 bolas, con 9 fours y 10 seisers. Un centenar que, en este formato, cambia no solo un marcador, sino el tono de toda una serie. Terminó con 108, hasta que Rashid Khan, siempre competitivo, forzó la jugada y Rahmanullah Gurbaz completó la captura que puso fin a la masacre.

Rashid y Omarzai salvan el honor

En medio de la tormenta, Afganistán encontró pequeños puntos de orgullo. Rashid Khan, como casi siempre, fue el que impuso algo de orden. Tras sacar a Abhishek, participó de inmediato en otro golpe clave: un tiro certero para correr a Tilak Varma por apenas 2, justo cuando India amenazaba con dispararse hacia los 240.

Sanju Samson, sin embargo, sostuvo el pulso de la entrada. Llegó a 50 y mantuvo el ritmo sin estridencias, mientras Shreyas Iyer entraba a manejar el tramo final. Aun así, Afganistán logró algo que parecía imposible después del Powerplay: frenar la avalancha.

Azmatullah Omarzai fue el encargado de abrir esa pequeña ventana. Se llevó a Samson, bien asentado con 50, y a Shivam Dube (14) en un lapso de 15 bolas que enfrió la fiesta india. De los overs 13 al 16, India sumó “solo” 36 carreras. El run rate total bajó de las 12 por over y el sueño de los 240 empezó a desvanecerse.

En los últimos cuatro overs llegó el ajuste definitivo. Afganistán afinó las líneas, cerró los ángulos y, sobre todo, ejecutó. Abdollah Ahmadzai fue ejemplar en ese tramo: yorkers anchos, nervios de acero y apenas 38 concedidas en sus cuatro overs, con el premio del wicket de Nitish Kumar Reddy. India, que apuntaba a 240+, se quedó en 221/7.

Un gran total. Pero, visto lo visto antes, casi parecía una concesión.

Axar y Bumrah rompen la espalda del chase

Si Afganistán quería soñar, necesitaba un arranque perfecto. No lo tuvo.

Axar Patel golpeó primero y golpeó fuerte. Le arrancó los stumps a Rahmanullah Gurbaz, que se marchó con 15, y cinco bolas después obligó a Sediqullah Atal a ofrecer una captura que Abhishek Sharma no perdonó. Dos golpes en el Powerplay, dos heridas profundas en una persecución ya de por sí complicada.

Jasprit Bumrah, con su habitual precisión quirúrgica, se encargó de agrandar la grieta. En el quinto over, Darwish Rasooli duró solo una bola: yorker, ruido de madera, golden duck. Afganistán, que intentaba recomponerse, se encontró de repente contra las cuerdas.

Solo Ibrahim Zadran pareció desafiar el guion. Sus 25 en 16 bolas dieron un atisbo de resistencia, un pequeño pulso de rebeldía. Pero Yash Thakur le cortó el paso al inicio del sexto over, con Ishan Kishan completando la captura. Al final del Powerplay, Afganistán se desangraba en 51/4. El resultado ya no era una incógnita; solo quedaba por medir la magnitud del golpe.

Bishnoi aprieta, Nitish remata

Con el top order desmantelado, India cambió de marcha y de arma. Entraron en escena los spinners de control y veneno: Axar Patel y Ravi Bishnoi.

Bishnoi, con su mezcla de ritmo y giro, cortó la pequeña asociación que intentaban construir Noor ul Rahman y Azmatullah Omarzai. Noor, que había sumado 11 en un intento de estabilizar la entrada, cayó atrapado por Nitish Kumar Reddy en el noveno over. Entre el over 7 y el 12, Axar y Bishnoi asfixiaron el marcador: apenas 31 carreras en seis overs, sin resquicios para los golpes largos.

Afganistán llegó al over 12 con 82/5. Sin embargo, lo peor todavía estaba por venir.

Shreyas Iyer devolvió la pelota a Nitish Kumar Reddy y el joven se transformó en verdugo. Primera bola del over: Mohammad Nabi, 8 carreras, limpio, stumps destrozados. Dos bolas después, el golpe más duro: Omarzai, máximo anotador con 17, también se marchó. Nitish no se detuvo ahí. Cerró el over haciendo trizas los stumps de Mujeeb Ur Rahman.

Tres wickets, una sola carrera concedida. De 81/5 a 82/8 en cinco bolas. El chase no solo se tambaleó; se derrumbó.

Desde ahí, fue cuestión de tiempo. Los últimos restos de la alineación afgana cayeron sin resistencia real. A los 14.1 overs, el marcador se congeló en 94/10. India había ganado por 127 carreras y sellado una barrida de 3-0 con una autoridad que no admite matices.

Una serie que abre puertas

El premio al Jugador del Partido fue, inevitablemente, para Abhishek Sharma. Ese 108 relampagueante, construido sobre un centenar en 30 bolas, marcó la noche y, probablemente, su lugar en los planes de India para los próximos grandes torneos.

Detrás de él, el resto del equipo también dejó señales claras: Axar Patel y Jasprit Bumrah destrozando el inicio de la persecución, Bishnoi y Nitish Reddy cerrando la trampa, Samson recuperando confianza con el bate, Shreyas Iyer gestionando recursos y rotaciones con la mirada puesta en el calendario que viene.

Afganistán, por su parte, se marcha con lecciones duras pero necesarias. La valentía de Omarzai, la pelea de Rashid Khan y el temple de Ahmadzai en la muerte no alcanzaron para compensar un inicio devastador con la pelota y un top order que nunca encontró su sitio.

India ya tenía la serie. Esta noche, en Delhi, consiguió algo más: la sensación de que su nuevo núcleo T20I empieza a encontrar voz propia. Y cuando un equipo con tanto talento encuentra ritmo y confianza a la vez, la pregunta deja de ser qué ha logrado hoy, y pasa a ser otra muy distinta: ¿quién va a frenarlo en los meses que vienen?

Abhishek Sharma brilla y India barre a Afganistán por 127 carreras