Al-Hilal sufre un golpe antes del partido contra Neom
Al-Hilal empezó a perder el partido antes de que la pelota echara a rodar. Durante el calentamiento, Yassine Bounou se detuvo en seco, mano al muslo, gesto serio. No pudo seguir. En cuestión de segundos, lo que era una noche de rutina para el líder invicto de la Roshn League se convirtió en un problema mayúsculo.
Simone Inzaghi tuvo que cambiar el plan sobre la marcha. Bounou, uno de los pilares silenciosos del proyecto, se marchó al vestuario y Mohammed Al-Owais saltó al césped sin tiempo para procesar nada. De pronto, el guardameta saudí pasaba de suplente a protagonista obligado en un duelo que, sobre el papel, debía consolidar el pleno de puntos de Al-Hilal.
Pero el guion se rompió muy pronto.
Un líder irreconocible desde atrás
Desde los primeros minutos, el conjunto local se vio desbordado por una Neom valiente, agresiva, decidida a castigar cualquier titubeo. Y Al-Hilal titubeó. Mucho.
La zaga, desajustada, empezó a acumular dudas. Los centrales no se entendían con su nuevo portero, las coberturas llegaban tarde, las salidas de balón se volvieron temerarias. Neom olió sangre y apretó. Cada balón dividido parecía una ocasión potencial. Cada centro lateral, un examen a la inseguridad de Al-Owais.
El castigo no tardó en llegar.
Koulibaly se equivoca de portería
Minuto 15. Centro al área, un balón que parecía relativamente controlable. Kalidou Koulibaly, referencia defensiva del equipo, atacó la pelota con decisión… en la dirección equivocada. Su cabezazo se coló en la portería de Al-Hilal y desató el silencio en la grada.
Autogol del senegalés y 0-1 para Neom.
El golpe fue doble. En lo anímico, porque el líder se veía por detrás cuando aún intentaba asimilar la baja de Bounou. En lo futbolístico, porque ese tanto obligaba a un Al-Hilal desordenado a remar contracorriente ante un rival que había entrado al encuentro con confianza y que, con ventaja, se sentía todavía más cómodo.
Para Al-Owais, el inicio soñado se convertía en una prueba de fuego.
Un error en la salida, una herida más profunda
Lejos de reaccionar con calma, Al-Hilal se enredó todavía más. Los minutos finales del primer tiempo dibujaron un equipo nervioso, sin jerarquía atrás, incapaz de imponer su ritmo. Neom, sin necesidad de volverse loco, jugó con inteligencia: presión selectiva, ataques directos y fe en que la defensa rival volvería a fallar.
La escena clave llegó en el 44. Balón largo, línea defensiva mal colocada y una decisión precipitada de Al-Owais. El guardameta salió de su área sin medir bien los tiempos y dejó la jugada en tierra de nadie. El esférico acabó rebotando hacia la zona de peligro, la zaga no consiguió despejar con claridad y Amadou Koné apareció para firmar el 0-2.
Otra vez, desconcierto. Otra vez, dudas en cadena.
La ausencia de Bounou ya no era solo una mala noticia: se había convertido en una crisis abierta. Al-Owais no lograba ofrecer la seguridad mínima que exige un candidato al título, y la línea defensiva, con Koulibaly al mando, se desmoronaba en el peor momento.
Un dato que pesa como una losa
El marcador no solo reflejaba dos errores graves. También activaba una estadística que explicaba la magnitud del problema. Según datos de Opta, Neom había ganado los tres partidos en los que marcó primero en las cinco primeras jornadas de la Roshn League.
Un equipo que sabe manejar la ventaja, un líder que no encuentra su centro, y un 0-2 al descanso. La combinación perfecta para una noche de sufrimiento.
Para Al-Hilal, que llegaba a la sexta jornada con pleno de triunfos y 15 puntos, el choque se transformó en un examen psicológico. No era solo cuestión de fútbol: tocaba comprobar si el líder tenía la piel lo bastante dura para levantarse después de un inicio tan caótico.
Un escenario poco habitual para el gigante
Ver a Al-Hilal marcharse al descanso dos goles abajo en la Pro League es casi una rareza estadística. No sucedía desde mayo de 2025, ante Al-Fateh, cuando también se fue 0-2 al entretiempo antes de protagonizar una remontada memorable para ganar 4-3.
Ese recuerdo flotaba en el ambiente. La historia decía que este equipo es capaz de levantarse de golpes así. El presente, en cambio, mostraba una versión irreconocible, desnuda sin Bounou y castigada por errores propios.
Entre la memoria de aquella remontada y la realidad de una defensa en crisis, se abre ahora una pregunta incómoda para el líder: ¿cuántas veces más podrá vivir al límite sin pagar un precio definitivo en la carrera por el título?




