Alex Eala y su estilo en el US Open 2026
En Nueva York, en medio del ruido del US Open 2026, Alex Eala no solo está llamando la atención por su tenis. También lo hace por su estilo. Y no por cualquiera: por Anna Wintour.
La legendaria editora, figura indiscutible en el mundo de la moda, estuvo el martes en el partido de exhibición entre Roger Federer y Andy Roddick. Entre raquetazos, ovaciones y nostalgia por dos iconos del deporte, otra imagen se coló en la pantalla: la de la joven filipina que disputa el cuadro del torneo.
En una entrevista difundida por las redes oficiales del US Open, Wintour habló de la relación cada vez más estrecha entre la pista y la pasarela. Mencionó a Serena Williams y Naomi Osaka como ejemplos de jugadoras que han hecho de la moda una extensión de su personalidad. Y entonces apareció el rostro de Eala en el video.
“Tenemos a la joven estrella filipina”, señaló Wintour, destacando cómo, incluso a tan corta edad, se percibe el interés de Eala por la moda, sus ganas de aprender, de seguir tendencias, de entender ese universo que se cruza con el deporte de élite. Palabras breves, pero cargadas de significado para una jugadora que recién empieza a instalarse en la élite.
El encuentro entre ambas no se quedó en un simple comentario en cámara. Durante el evento, Wintour y Eala se dieron la mano, un gesto captado en un video compartido en Facebook por Rulee Occiano. Un apretón de manos que, para cualquier deportista joven, vale casi tanto como una victoria importante: el reconocimiento directo de una de las voces más influyentes de la moda mundial.
Eala llega a este US Open con viento a favor. A sus 21 años, acaba de alcanzar su mejor clasificación histórica: número 18 del mundo en el ranking WTA. Una cifra que confirma su progresión deportiva y que ahora se ve acompañada por una proyección creciente fuera de la pista.
Su estilo no pasa desapercibido. Sus elecciones de vestuario han sido descritas como modernas, pulidas, con un punto de feminidad que no renuncia a la funcionalidad del deporte. Nada estridente, nada forzado. Más bien una naturalidad que encaja con la nueva generación de atletas que entienden que la imagen también comunica.
Para Wintour, esa “maravillosa especie de matrimonio” entre deporte y moda ya es una realidad. Para Eala, puede ser el inicio de algo más grande: una carrera en la que los títulos y los rankings convivan con portadas, campañas y colaboraciones. Por ahora, la prioridad sigue siendo la pista dura de Nueva York.
Pero en Flushing Meadows ya quedó claro algo: cuando una joven tenista consigue que Anna Wintour se fije en su juego… y en su estilo, el partido que está jugando va mucho más allá del marcador.




