Serena Williams y el imperio femenino del deporte
Serena Jameka Williams no solo domina los libros de récords del tenis. También gobierna, con una distancia casi humillante, la tabla de riqueza en el deporte femenino. Su patrimonio estimado ronda los 400 millones de dólares. Ninguna otra mujer en la historia del deporte se le acerca.
Lo más llamativo: lleva años sin disputar una temporada completa… y la brecha con el resto no deja de crecer.
Un trono sin discusión
Forbes sitúa a Serena en la cima con esos 400 millones de dólares, cifra que resume una carrera de 858 victorias en individuales, 73 títulos y 23 Grand Slams en la Era Abierta: siete Australian Open, tres Roland Garros, siete Wimbledon y seis US Open. En premios oficiales de la WTA acumuló 94,8 millones, más que ninguna otra tenista.
Pero su imperio va mucho más allá de la pista. En los últimos 12 meses, aun retirada desde 2022, se calcula que ingresó unos 50 millones de dólares antes de impuestos. Mantiene diez patrocinios de largo recorrido con marcas como Audemars Piguet, Lincoln, Nike o Wilson.
Desde el despacho también juega en otra liga. Como CEO de Serena Ventures levantó 111 millones de dólares para su primer fondo de capital riesgo, ha respaldado 16 compañías y posee participaciones minoritarias en los Miami Dolphins, Angel City FC y el nuevo equipo de la WNBA, Toronto Tempo. Su fortuna ya no depende del saque; depende de su agenda de inversiones.
El resto del podio: Sharapova y Venus, la vieja guardia
Por detrás, a una distancia considerable, aparece Maria Sharapova. La rusa, retirada en 2020, acumula un patrimonio estimado de 175 millones de dólares. Durante más de una década fue la deportista mejor pagada del planeta y llegó a sumar alrededor de 300 millones entre premios y patrocinios. Ganó cinco Grand Slams y completó el Grand Slam de carrera, mientras encadenaba acuerdos con Nike, Porsche, Head, TAG Heuer y Evian.
En 2012 lanzó Sugarpova, su marca de golosinas, que se convirtió en otro pilar de su riqueza. Al colgar la raqueta, el balance de dos décadas de contratos de élite la consolidó como la clara número dos del ranking histórico, muy lejos aún del universo económico de Serena, pero muy por delante de las generaciones más jóvenes.
La tercera en la lista es Venus Williams, con unos 95 millones de dólares. Siete veces campeona de Grand Slam en individuales y cinco veces reina de Wimbledon, Venus no solo ha ganado 42,8 millones en premios —cuarta en la historia de la WTA—, también fue una figura clave en la batalla por la igualdad de premios en los grandes torneos. Su influencia se mide en títulos, pero también en cheques.
Fuera de la pista, ha construido su propio mapa de negocios: la firma de moda EleVen y el estudio de diseño de interiores VStarr Interiors refuerzan unos ingresos que ya no dependen solo del circuito. En 2025, junto a Serena, lanzó el pódcast conjunto Stockton Street*, otro escaparate para una marca que no se agota.
Danica Patrick, la excepción lejos de la raqueta
En un listado dominado por el tenis, un nombre rompe la monotonía: Danica Patrick. La piloto estadounidense, con unos 80 millones de dólares de patrimonio, se sitúa como una de las deportistas no tenistas más ricas de todos los tiempos.
La única mujer que ha ganado una carrera de IndyCar —la Indy Japan 300 de 2008— convirtió su imagen en una de las más reconocibles del motor estadounidense. En sus mejores años superó los 10 millones de dólares anuales, impulsada por acuerdos comerciales de larga duración con GoDaddy, Coca-Cola y Peak, que multiplicaron por mucho sus premios en pista. Se retiró en 2018, pero su actividad no se detuvo: en 2025 se anunció su inversión en Unrivaled, la liga de baloncesto femenino, otro paso en un portafolio diversificado tras el casco.
Osaka y la nueva ola de marcas propias
Naomi Osaka encarna la nueva generación de estrellas que entienden el deporte como plataforma y no como límite. Su patrimonio ronda los 45 millones de dólares, una cifra que la coloca ya entre las más ricas de la historia pese a su juventud.
Entre 2019 y 2025 se calcula que ingresó unos 230 millones de dólares, de los que solo unos 25 millones proceden de premios. El resto llega de un ecosistema de negocios propio: cofundadora de la agencia de representación Evolve, creadora de la marca de cuidado de la piel KINLÒ y fundadora de la productora Hana Kuma. Lideró la lista de Forbes de deportistas femeninas mejor pagadas durante tres años seguidos, con un pico de 51,1 millones en 2022 y un récord personal de 57,3 millones en 2021.
Su patrimonio actual —unos 45 millones— parece casi modesto comparado con su potencial a largo plazo. Y aun así, sigue muy por debajo de Sharapova en riqueza acumulada, prueba de lo que significa haber explotado el mercado durante dos décadas.
Annika Sörenstam, la reina que convirtió el golf en empresa
En el golf, un nombre sobresale: Annika Sörenstam. La sueca, con unos 40 millones de dólares de patrimonio, fue la jugadora más dominante de su era. Ganó 72 títulos en el LPGA Tour, incluidos 10 majors, y luego transformó esa autoridad en un entramado empresarial sólido.
Desde que se retiró del circuito a tiempo completo en 2008, ha construido un negocio que abarca el diseño de campos de golf, su propia etiqueta de vinos y la Annika Foundation. Incluso regresó a la competición en el US Women’s Open de 2022. Sus acuerdos con Rolex y Callaway se extendieron mucho más allá de su etapa como profesional a tiempo completo, prueba de un nombre que sigue vendiendo.
Biles, la superestrella que cambió la conversación
Simone Biles figura con un patrimonio cercano a los 30 millones de dólares, pero su impacto trasciende cualquier cifra. La gimnasta más laureada de todos los tiempos ha convertido su dominio en la pista en una poderosa marca global.
Cuenta con acuerdos con Audemars Piguet, Lilly, Nulo Pet Food, la firma capilar K18 y las marcas especializadas GK Elite y Spieth America. El documental de Netflix Simone Biles Rising fue nominado a un Emmy, y su decisión de retirarse de varias pruebas en los Juegos de Tokio 2020 para priorizar su salud mental la situó en el centro del debate deportivo y social de la década. Lejos de dañar su valor comercial, lo reforzó.
Gauff, el cohete que viene desde atrás
En la parte baja del top 10 aparece el nombre que más rápido está escalando: Coco Gauff. A sus 21 años, su patrimonio estimado ronda los 28 millones de dólares, una cifra que ya la coloca entre las 10 deportistas más ricas de todos los tiempos, pero que palidece frente a su ritmo actual de ingresos.
En 2025 encabezó por segundo año consecutivo la lista de Forbes de deportistas femeninas mejor pagadas, con 33 millones de dólares: 8 millones en pista —impulsados por su título de Roland Garros— y 25 millones fuera de ella gracias a acuerdos con New Balance, Bose y Baker Tilly. Lo llamativo es que su riqueza acumulada aún va por detrás de lo que genera en un solo año. Si mantiene esta cadencia, será la principal amenaza para los registros de Sharapova… aunque el reino de Serena sigue, por ahora, en otra galaxia.
Vonn, Rousey y la fuerza del crossover
Lindsey Vonn comparte escalón con Gauff, también con unos 28 millones de dólares de patrimonio. La esquiadora más laureada de la historia de Estados Unidos, con cuatro Grandes Globos de Cristal y un oro olímpico en Vancouver 2010, convirtió su dominio en la nieve en una marca global. Sus acuerdos de larga duración con Red Bull, Under Armour y Rolex fueron el eje de su riqueza. Desde que se retiró en 2019, sigue presente en campañas comerciales y proyectos mediáticos.
Cierra el top 10 Ronda Rousey, con unos 25 millones de dólares. Primera mujer en encabezar un evento de pago por visión de UFC y primera en entrar en el Salón de la Fama de la organización, en 2018, Rousey llevó su impacto más allá del octágono: WWE, cine, campañas con Reebok y Monster Energy. Sus años de mayor explosión, entre 2014 y 2016, la convirtieron en una de las atletas más reconocibles del planeta. En 2024 publicó sus memorias, Our Fight: A Memoir, otro capítulo en una carrera marcada por el crossover constante.
El dinero está fuera de la pista… y casi siempre en el tenis
La tabla completa deja un mensaje claro: del puesto 1 al 10, el rango de patrimonio va de 400 millones a 25 millones de dólares. La mayoría de esa riqueza no procede de los premios ni de los salarios, sino de patrocinios y negocios paralelos.
Solo cinco mujeres han superado alguna vez los 30 millones de dólares en ingresos en un solo año: Naomi Osaka, Serena Williams, Coco Gauff, Maria Sharapova y Aryna Sabalenka. Para las grandes estrellas, alrededor del 70 % de sus ingresos llega de los patrocinios, frente a un 35 % en el caso de los hombres mejor pagados. La pista, el circuito, el tatami o la nieve son el escaparate; el verdadero negocio está en lo que viene después.
Mientras, el fútbol femenino empieza a escribir su propio capítulo, con figuras como Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Sam Kerr y varias estrellas africanas firmando contratos récord que reconfiguran el mercado. La brecha con el tenis aún es enorme, pero el modelo ya está trazado.
La pregunta es otra: ¿quién será la primera en acercarse de verdad al muro de los 400 millones que hoy, desde muy arriba, sigue defendiendo Serena Williams?



