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Alex Eala: Un nuevo comienzo en el US Open 2023

Alex Eala llega al US Open con la mirada alta, el ranking más alto de su carrera en un Grand Slam y la sensación de que este puede ser el torneo que cambie su historia. Saldrá a la pista como cabeza de serie número 17 en Flushing Meadows, su mejor preclasificación hasta ahora, un salto notable respecto al número 25 que lució en Wimbledon.

No es solo un número. Es una declaración de estatus en medio de un cuadro feroz. Eala ha caído en la parte baja, un sector cargado de jugadoras peligrosas, donde asoma, entre otras, la finalista del año pasado y décima favorita, Amanda Anisimova. El camino es empinado desde el primer día.

Su debut será ante una jugadora procedente de la fase previa, un arranque que, sobre el papel, parece manejable, pero que en un Grand Slam jamás admite relajación. Si supera ese primer escollo, la espera un cruce interesante: la ganadora del duelo entre Oleksandra Oliynykova y la invitada local Reese Brantmeier.

Hay cuentas pendientes ahí. Eala se midió con Oliynykova en mayo, en el WTA 500 de Estrasburgo. Perdió entonces en tres sets, en un estreno áspero que dejó la sensación de que el partido pudo caer de cualquiera de los dos lados. Si el destino las vuelve a enfrentar en Nueva York, el tono será de revancha. Brantmeier, en cambio, es territorio desconocido: la filipina nunca se ha medido con la estadounidense en el circuito WTA.

Y el horizonte no se despeja conforme avanza el cuadro. Más adelante podrían aparecer nombres pesados: su amiga y 14ª cabeza de serie Iva Jovic, la dos veces cuartofinalista de dobles de Grand Slam Anastasia Potapova, la campeona de Roland Garros 2017 Jelena Ostapenko y la actual reina de París, la joven de 19 años Mirra Andreeva. Un desfile de estilos y jerarquías que obliga a Eala a sostener un nivel altísimo durante dos semanas si quiere llegar lejos.

Pero la filipina aterriza en Nueva York con algo que no se entrena: impulso competitivo. Viene de una gira norteamericana brillante, coronada con su primer título WTA en el Mubadala DC Open. Allí no solo levantó un trofeo; derribó un muro tras otro. Pasó por encima de Zheng Qinwen, de la campeona defensora Leylah Fernandez, de la segunda cabeza de serie Elina Svitolina, de la cuatro veces campeona de Grand Slam Naomi Osaka y de la finalista del US Open 2024 Jessica Pegula. Una lista que pesa. Y que, en un vestuario, se respeta.

Su techo en los grandes, de momento, se sitúa en los octavos de final de Wimbledon, alcanzados hace apenas unos meses. Superar esa barrera es el objetivo tácito de esta campaña en Nueva York. No lo dirá en voz alta, pero cada entrenamiento, cada ajuste táctico, cada sesión de vídeo apunta a lo mismo: romper la pared de la segunda semana y meterse en la conversación grande.

Eala llega también con ritmo competitivo extra gracias a su reciente participación en dobles mixtos junto al canadiense Felix Auger-Aliassime, donde cayeron ante la pareja formada por Gael Monfils y Svitolina. El resultado no fue el deseado, pero el rodaje en pista dura, en escenarios de máxima presión, suma a su preparación mental y táctica.

Nada es sencillo en un Grand Slam. Menos aún cuando el cuadro se abre con tantas trampas. Pero Eala ya no es la promesa tímida que asoma en la previa: es una cabeza de serie que llega con un título grande bajo el brazo y un juego en expansión.

En Flushing Meadows, el número 17 junto a su nombre ya no es un sueño. Es el punto de partida. La pregunta es hasta dónde está dispuesta a empujarlo.