Amorim busca hacer historia en el Milan contra la Juventus
El Milan viaja a Turín con algo más que tres puntos en juego. En el banquillo, Ruben Amorim persigue un trozo de historia que ni Arrigo Sacchi, ni Fabio Capello, ni Carlo Ancelotti pudieron tocar: ganar sus tres primeros partidos de Serie A al mando del club rossonero.
Un inicio perfecto y un listón altísimo
El arranque de la temporada 2026-27 no podía ser más limpio para el Milan. Victoria 2-1 en el siempre incómodo campo del Torino, triunfo 2-0 ante Venezia en San Siro y seis puntos de seis para un equipo que todavía está asimilando las ideas de su nuevo técnico.
Amorim ha entrado con paso firme en un vestuario acostumbrado a los grandes nombres del banquillo. Pero el reto que le espera el domingo en el campo de la Juventus va más allá del prestigio del rival: si gana en Turín, se convertirá en el primer entrenador del Milan desde 1958 en firmar tres victorias ligueras consecutivas en el arranque de su mandato.
No lo logró Sacchi. No lo logró Capello. No lo logró Ancelotti. El peso de la comparación habla por sí solo.
Sacchi, Capello, Ancelotti: gigantes sin ese registro
La referencia inmediata siempre es Arrigo Sacchi, el hombre que cambió la historia del club. Su Milan dominó Europa, pero su desembarco en la Serie A no fue impecable. Perdió su segundo partido liguero al frente del equipo contra la Fiorentina, castigado por los goles de Ramón Díaz y del entonces emergente Roberto Baggio. El mito nació después, no en los primeros pasos.
Fabio Capello arrancó con más solidez en 1991. Ganó sus dos primeros encuentros en el campeonato y parecía lanzado hacia el pleno. El tercer examen, curiosamente, fue también en Turín ante la Juventus. Aquel día el Milan se quedó a medio camino: 1-1 y racha frenada.
Carlo Ancelotti, por su parte, ni siquiera pudo celebrar una primera jornada perfecta en 2001. Su debut en la Serie A como técnico milanista terminó con un 0-0 ante Piacenza. El proyecto necesitó tiempo, ajustes, paciencia. La historia posterior es conocida, pero el arranque no tuvo brillo.
Amorim llega a ese mismo cruce de caminos con un dato que ninguno de ellos pudo exhibir: dos de dos en liga y la posibilidad real de poner su nombre en un registro que ha resistido incluso a las épocas más doradas del club.
Un récord congelado desde 1958
La marca a la que apunta Amorim pertenece a otra era del fútbol. Solo tres entrenadores han ganado sus tres primeros partidos oficiales de Serie A al frente del Milan, y ninguno lo ha hecho en casi 70 años.
Mario Sperone lo consiguió en 1952. Gipo Viani repitió la hazaña en 1956. El último en lograrlo fue Cina Bonizzoni en 1958. Desde entonces, décadas de títulos, Balones de Oro, finales europeas… pero ningún técnico rossonero ha arrancado en la liga con un pleno de tres victorias.
Ese es el contexto que envuelve el partido del domingo. No se trata únicamente de medir fuerzas con la Juventus ni de mantener el ritmo en la parte alta de la tabla en este inicio de curso. Se trata de romper una barrera histórica que ha sobrevivido a generaciones de entrenadores legendarios.
Turín, examen de carácter
El escenario no puede ser más simbólico. Un Juventus–Milan en Turín, con un entrenador recién llegado que ya se asoma a un registro reservado a muy pocos. La historia dice que incluso los más grandes tropezaron antes de alcanzar la velocidad de crucero. Amorim tiene la opción de desmentir esa lógica en solo tres jornadas.
Si lo consigue, no habrá trofeo en el aire ni vuelta de honor. Habrá algo distinto, más silencioso pero igual de poderoso: la sensación de que un ciclo nuevo no solo ha comenzado bien, sino que ha empezado desafiando la propia historia del club. Y en un gigante como el Milan, eso nunca es un detalle menor.




