Anaya Bangar responde a Marizanne Kapp sobre inclusión en cricket femenino
En Nueva Delhi, el debate sobre la inclusión en el cricket femenino dio un giro directo y sin rodeos. Anaya Bangar, hija del ex internacional indio y entrenador Sanjay Bangar, respondió con firmeza a las críticas de la sudafricana Marizanne Kapp sobre su camino de regreso al cricket competitivo de mujeres.
Kapp había cargado con dureza contra la decisión de Cricket Australia de abrirle una vía hacia el alto rendimiento, calificándola de “absolutamente ridícula” y sentenciando que “esto no debería estar permitido”. Sus palabras prendieron fuego a una discusión que ya venía cargada de tensión.
La respuesta de Anaya no tardó.
La jugadora de 25 años, que se sometió a una cirugía de afirmación de género en marzo de este año, defendió su posición y el proceso que la respalda, apuntando directamente a quienes cuestionan su elegibilidad.
“Creo que la gente que quiere alzar la voz en contra debería realmente educarse sobre este tema, y yo ya he proporcionado la información necesaria en cuanto a no tener ninguna ventaja injusta, y también cumplir con las directrices fijadas por Cricket Australia”, afirmó en declaraciones a PTI, acompañando sus palabras con un encogimiento de hombros que decía tanto como su discurso.
El marco de Cricket Australia y el horizonte de 2027
Cricket Australia autorizó a Anaya un camino hacia el cricket femenino de élite bajo su política de Inclusión de Jugadores Transgénero y de Género Diverso en el Cricket de Élite. Hoy por hoy, está habilitada para jugar al nivel comunitario en cualquier estado o territorio del país.
El gran examen, sin embargo, está marcado en el calendario: marzo de 2027. A partir de entonces podría ser elegible para el nivel de élite, siempre y cuando cumpla plenamente con los requisitos de la política. Nada está garantizado. Todo pasa por controles, parámetros y evaluaciones médicas y reglamentarias.
Ese punto, precisamente, es el que Anaya subraya cuando se le acusa de contar con una supuesta ventaja física: insiste en que se ajusta a las normas vigentes y que no compite fuera de los márgenes establecidos por la propia organización que regula el juego.
“Si la opinión personal de alguien va en esa dirección, espero que vaya y se eduque”, remató, dejando claro que el debate, para ella, no puede basarse solo en percepciones o prejuicios.
Camino hacia la WBBL, pero paso a paso
El nombre de Anaya ya se vincula a un objetivo ambicioso: abrirse un hueco en la Women’s Big Bash League. Ese es el sueño, el techo que se ha marcado. Pero aún no ha firmado con ningún club local. Ni quiere correr.
Su prioridad inmediata es otra: asentarse en el cricket comunitario australiano, sumar partidos, rendir, dejar que el juego hable. Que las estadísticas, no el ruido, marquen su trayectoria.
“Baby steps from here”, resumió sobre su enfoque, consciente de que cada partido a nivel de base será observado con lupa.
En un contexto en el que cada decisión sobre inclusión en el deporte de élite se convierte en un caso testigo, Anaya Bangar no solo pelea por un lugar en el campo. Pelea por el derecho a que su carrera se mida por lo que haga con el bate y la bola. Y en Australia, el reloj ya ha empezado a contar hacia 2027.




