La apertura de Inglaterra: Trescothick desafía el rol del opener
Marcus Trescothick sabe de qué habla cuando se trata de abrir la batea en Tests. Lo hizo 76 veces, fue pilar del equipo que conquistó los Ashes en 2005 y, sin embargo, ahora desafía uno de los dogmas más arraigados del cricket inglés: el opener ya no tiene por qué ser un especialista puro en la parte alta del orden.
En pleno cierre del verano y con una gira exigente a Sudáfrica en diciembre, Inglaterra se enfrenta a un rompecabezas que no se resuelve solo con números. La vuelta de Jacob Bethell tras su lesión de rodilla amenaza con agitar un top 6 que todavía no termina de asentarse.
Un puesto de apertura sin dueño
Emilio Gay ha vivido su primer verano como bateador de Test abriendo junto a Ben Duckett. Tres medios siglos, destellos de clase, pero una estadística fría: termina la temporada con un promedio por debajo de 25. No es la carta de presentación soñada para quien quiere blindar su lugar en la gira.
Duckett, uno de los referentes del vestuario, firmó el único siglo de Inglaterra en todo el verano, ante New Zealand en Trent Bridge en junio. Ese fue el punto alto. Después, la realidad se endureció: en la serie de tres Tests contra Pakistan no logró superar los 20 en ninguna entrada y, desde el inicio de los Ashes, su promedio cae por debajo de 24. Un veterano, sí. Intocable, no.
Mientras tanto, Jordan Cox ha irrumpido en el número tres como si llevara años ahí. Tras debutar por fin este verano, se ha asentado con un promedio superior a 42 y, además, arrastra experiencia previa como opener en cricket de primera clase. No es solo un parche para cubrir la ausencia de Bethell; se ha ganado el derecho a estar en la conversación.
Y ahí aparece Bethell. Señalado desde hace tiempo como posible opener, ya ha dado el salto a la parte alta del orden en el equipo de un día de Inglaterra. Su regreso no es un simple “uno entra, otro sale”: obliga a repensar la estructura entera de la alineación.
El valor del recurso extra
Dan Lawrence, otro de los recién llegados al top 6 durante la serie ante Pakistan, juega con una ligera ventaja competitiva. No solo batea: aporta off-spin, un recurso que el cuerpo técnico valora, sobre todo fuera de casa. La vuelta de Bethell, sin embargo, también sumaría giro, esta vez con su brazo izquierdo, añadiendo otra capa de matiz a la ecuación.
La pregunta no es solo quién anota más carreras, sino quién ofrece más soluciones. Y ahí es donde encaja la visión moderna de Trescothick.
“Normalmente quieres a tus mejores siete bateadores, sea como sea que encajen”, explicó el técnico interino. “Quiénes van a ser, no lo sé. Eso le tocará resolverlo a otra persona”.
No es una frase vacía. Es el reconocimiento de que el cricket que él jugó ya no es el mismo. “Creo que los tiempos han cambiado un poco”, admite el ex bateador de Somerset, ahora con 50 años. Para él, el orden de bateo debe construirse desde el talento, no desde las etiquetas.
“Si eso incluye un opener especialista, perfecto. Si no, hoy en día puedes planificar alrededor de eso. Los jugadores se adaptan muy rápido porque están cambiando de formato constantemente”.
En otras palabras: el carnet de “opener de toda la vida” ya no garantiza un asiento en el avión a Sudáfrica.
La era Fleming empieza en serio
Trescothick ha llevado el timón de forma interina durante el 3-0 ante Pakistan. Ahora cede el mando a Stephen Fleming, nombrado nuevo seleccionador de Tests en julio, pero ausente durante la barrida a los asiáticos.
El neozelandés aterrizará en los próximos días en el Reino Unido para comenzar a trazar el plan de la gira. Le esperan reuniones con la cúpula de England y una mirada atenta a la serie de bola blanca ante Sri Lanka, donde los equipos de ODI y T20 siguen bajo el mando de su compatriota y amigo Brendon McCullum. No se descarta tampoco que recorra algunos condados para tomar el pulso directo a los candidatos.
Cuando McCullum dirigía tanto al equipo de Test como a los de bola blanca, el cuerpo técnico era prácticamente el mismo en todos los formatos, con Trescothick como asistente fijo. Ese modelo parece tener los días contados. La llegada plena de Fleming apunta a una reestructuración de personal.
El ex bateador de Australia Mike Hussey reconoció que Fleming se puso en contacto con él, aunque desde su país se informa que ha rechazado la propuesta. El tablero se mueve, pero todavía no se ve el dibujo final.
Trescothick, pieza clave en este engranaje, admite que aún no tiene claro cuál será su rol a medio plazo. Sabe lo que le gustaría, pero se lo guarda. “Probablemente es mejor que no lo mencione ahora porque puede que no sea lo que acabe ocurriendo”, dijo. “Me encanta trabajar en ambos formatos. Es brillante y he tenido el privilegio de estar en el puesto de entrenador asistente”.
El regreso más ruidoso: Pietersen vuelve al vestuario
En medio de esta transición aparece un nombre que nunca pasa desapercibido: Kevin Pietersen. El ex bateador, uno de los más llamativos e innovadores que ha vestido la camiseta de Inglaterra, regresa al entorno de la selección 12 años después de su abrupta salida tras el 5-0 en los Ashes 2013-14.
Pietersen se incorpora como consultor del equipo de bola blanca. Su primer día de vuelta será este domingo, integrándose en la preparación del primer T20 ante Sri Lanka en Southampton el martes.
Trescothick ya ha empezado a trabajar con él. “Ya hemos hablado para planificar un poco”, explicó. “Le di un par de cosas que quería que mirara, para tener su consejo”.
La palabra que repite el técnico sobre Pietersen es reveladora: “Está vibrando”. Volver a ponerse la camiseta o el chándal de Inglaterra lo tiene encendido. Y en un vestuario joven, esa energía puede ser tan valiosa como cualquier ajuste técnico.
“Su presencia y el conocimiento que tiene sobre el bateo… ve el bateo de una forma distinta a mucha gente. Si podemos aprovechar eso, solo va a beneficiar al equipo”.
Mientras Fleming prepara sus notas y Bethell se acerca al alta definitiva, Inglaterra se asoma a un invierno de decisiones fuertes. ¿Habrá sitio para un opener clásico o el nuevo orden se escribirá sin etiquetas? La respuesta, esta vez, no vendrá solo de los promedios.




