Aston Villa: De la Duda al Rugido Europeo en la Champions League
Cuando Aston Villa saltó al césped para medirse a Viking en la Champions League, el mensaje cayó desde el Holte End como una declaración de intenciones: “We’ve Conquered Before. We’re Prepared For More”. No era solo un tifo. Era un manifiesto.
Mientras tanto, Unai Emery caminaba junto a la línea de banda bajo una ovación cerrada. Villa Park de pie. El técnico vasco, cuatro años después de llegar desde Villarreal, convertido ya en figura central de la historia moderna del club.
De la duda al rugido europeo
La goleada a Viking no fue un simple trámite europeo. Fue la confirmación de que este Aston Villa, profundamente remodelado en verano, vuelve a funcionar al ritmo de su entrenador. El ambiente era de euforia contenida, muy parecido al de la pasada temporada, cuando el club alzó la Europa League y selló el regreso a la Champions League.
Hace apenas unas semanas, el clima era otro. Verano de salidas dolorosas, inicio de curso lento, dudas lógicas. Bajo Emery, Villa se ha acostumbrado a arrancar con cierta pesadez y acelerar cuando se cierra el mercado. Esta vez, el patrón se repitió.
La magnitud del cambio impresiona: seis titulares de la final de la Europa League, el 3-0 ante Freiburg en Estambul, se marcharon en el periodo estival. Se fue medio esqueleto de un equipo campeón. Y, sin embargo, ante Viking el nuevo Villa se impuso 3-1, sumó su tercera victoria en tres jornadas y llegó a encabezar momentáneamente la clasificación de la Champions League, antes de que un tanto tardío de Peter Christiansen igualara a los de Birmingham en nueve puntos con Paris Saint-Germain, Liverpool, Real Madrid y Real Betis.
Todo ello, pocos días después del 6-0 a Fenerbahce en el mismo escenario. Doce victorias europeas consecutivas en casa. Un registro que encaja a la perfección con la etiqueta que persigue a Emery desde hace años: especialista continental.
No extraña que el técnico apareciera exultante al hablar del próximo reto: Manchester City, líder de la Premier League con pleno de triunfos en siete jornadas, visita Villa Park el sábado al mediodía. El estadio promete ser un hervidero.
Emery lo resumió con claridad tras el triunfo ante Viking: esos tres puntos llenan de confianza al vestuario, pero obligan a mantener el equilibrio. Tras City espera Barcelona, otro gigante señalado como favorito, y después Galatasaray a domicilio. El calendario no concede tregua. Y Villa, tampoco.
Un verano de terremoto… y reconstrucción acelerada
La agitación del mercado amenazaba con desestabilizarlo todo. Se marcharon Emiliano Martínez, Lucas Digne y Youri Tielemans. También tres nombres clave para la afición inglesa: Ollie Watkins, Ezri Konsa y Morgan Rogers, estos dos últimos rumbo a Arsenal y Chelsea por un total de 172 millones de libras. En total, alrededor de 320 millones ingresados por el club.
Eran piezas fundamentales del equipo que rompió una sequía europea de 44 años desde la Copa de Europa y de 28 sin levantar un título doméstico desde la League Cup de 1996. No eran salidas menores.
El inicio de temporada pareció confirmar los peores presagios. 4-0 en Brighton, con los cuatro tantos encajados antes del descanso. 0-1 en casa ante Arsenal. Empate sin goles frente a Hull City. Y un 1-2 doloroso ante Nottingham Forest en Villa Park. El proyecto tambaleándose en la clasificación, pero no en la fe del público, que nunca giró la espalda a Emery.
El giro llegó en Londres. Primera victoria, en el campo del Tottenham. A partir de ahí, el Villa reconocible: el 6-0 a Fenerbahce, un trabajado 0-1 en Newcastle y el 3-1 a Viking. La vieja versión competitiva, con caras nuevas.
Y ahí está el matiz que más seduce a la grada: los fichajes no solo rellenan huecos, ya marcan diferencias. El técnico ha vuelto a encontrar la fórmula ganadora con una rapidez que impresiona, pero que encaja con su historial: tres Europa League seguidas con Sevilla, otra con Villarreal y la más reciente con Aston Villa. Incluso en su etapa más discutida, en Arsenal, alcanzó la final de la competición en 2019.
No extraña que la cúpula, con el copropietario Nassef Sawiris al frente, haya decidido darle todo lo que pide dentro de las posibilidades del club. Junto a las ventas, Villa invirtió 280 millones de libras. De momento, el rendimiento respalda cada apuesta.
Alysson, Mbaye y una banda para el futuro
Ante Viking, el nombre que encendió Villa Park fue el de Alysson. El brasileño de 20 años, fichado de Gremio en enero en una operación que puede alcanzar los 10,4 millones de libras, destrozó a los noruegos desde la banda derecha. Velocidad, desborde, agresividad. Le falta pulir la definición, pero el potencial es evidente.
Provocó el penalti que Emiliano Buendia convirtió para el 2-0 y coronó otra arrancada con un centro que Henrik Heggheim desvió a su propia portería para el 3-0. Cada vez que arrancaba, la grada se levantaba.
Por el otro costado, Ibrahim Mbaye dejó destellos de por qué Villa pagó 47 millones de libras a Paris Saint-Germain por un extremo de solo 18 años. El senegalés jugó los cuatro partidos de su selección en el Mundial 2026 y marcó ante Francia en la derrota 3-1, convirtiéndose en el africano más joven en anotar en una Copa del Mundo masculina. En Villa Park, cada conducción suya se sintió como un anticipo de lo que puede ser una sociedad temible con Alysson.
En la portería, Zion Suzuki afronta la tarea ingrata de suceder a un ídolo como Emiliano Martínez. El japonés, de 24 años, llegó desde Parma por 30 millones. De momento, transmite calma, seguridad y algo más: una salida de balón, en corto y en largo, que abre nuevas líneas de pase y añade matices al juego de posición de Emery.
En el centro del campo, Joao Gomes, fichado por 38 millones a Wolverhampton Wanderers, mostró ante Viking su capacidad para dar equilibrio y morder en la presión. Otra pieza que encaja en un sistema exigente.
Jackson, Manzambi y la nueva columna vertebral
La marcha de Ollie Watkins a Al-Hilal obligaba a encontrar un delantero capaz de asumir goles y trabajo sin balón. Emery miró al pasado y eligió a un viejo conocido: Nicolas Jackson, al que ya dirigió en Villarreal, aterrizó desde Chelsea por 65 millones de libras. Cinco goles en este arranque avalan la decisión. Se le ve cómodo, liberado, con un rol claro.
Quizá el fichaje que más ilusión despierta sea Johan Manzambi. El centrocampista suizo de 21 años, revelación del último Mundial, costó algo más de 50 millones de libras a Freiburg. Villa se adelantó a Newcastle United, cuyo entonces técnico, Eddie Howe, quedó profundamente decepcionado por perder la carrera por su firma.
Manzambi no tardó en justificar la inversión: marcó en su debut como titular en la victoria ante Spurs y firmó el gol del triunfo en St James’ Park. Ahora es duda para enfrentarse a Manchester City, un posible contratiempo para un equipo que ha encontrado en su energía una pieza clave en la presión alta y la ruptura desde segunda línea.
McGinn, Barkley y el pulso del vestuario
No todo ha sido revolución. Emery ha mantenido un núcleo duro que sostiene la identidad del equipo. John McGinn sigue siendo el corazón competitivo de Aston Villa, el capitán que marca el tono emocional y táctico del grupo.
A su lado, un renacido Ross Barkley. Con 32 años, el exinternacional inglés vive una segunda juventud. Marcó ante Viking, su cuarto tanto del curso, después de haber firmado un doblete en la goleada a Fenerbahce. Llegó desde Luton Town en julio de 2024, cuatro años después de su cesión anterior en Villa Park en la 2020-21, y ha encajado esta vez con otra madurez.
Emery no escatimó elogios tras el choque frente a Viking. Destacó su calidad, su experiencia y, sobre todo, su actitud: respeto cuando juega y cuando no, disposición total a asumir las exigencias ofensivas que le reclama. El técnico le pide goles, llegadas, remate de cabeza. Y Barkley está respondiendo.
Todo encaja con el carácter del entrenador: exigente hasta el límite con sus futbolistas, pero igual de duro consigo mismo. Esa autoexigencia explica por qué las dudas iniciales sobre la capacidad de Villa para sobrevivir a tantas salidas se han disipado antes de la visita de Manchester City.
Villa Park ya lo ha dejado claro con su tifo: este club ha conquistado antes y se siente preparado para más. El sábado, ante el campeón de casi todo, sabremos hasta dónde llega hoy la ambición de Unai Emery.




