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Unai Simón y su lealtad al Athletic Bilbao

Unai Simón, un portero atado a San Mamés por algo más que un contrato

En un fútbol devorado por cláusulas, intermediarios y cifras obscenas, Unai Simón ha elegido otro camino. El suyo pasa por San Mamés, por Lezama, por la ría. Y, sobre todo, por una idea: hay cosas que no se firman, se demuestran.

El 24 de mayo de 2024 estampó su firma en un nuevo contrato con el Athletic Bilbao. La noticia no fue la renovación en sí, sino el detalle que la acompañaba: ningún tipo de cláusula de rescisión. Cero puertas de emergencia. Cero atajos.

No lo hizo por postureo. Lo hizo porque, según él, la lealtad no se mide en millones.

“Lo demuestras cada día”

En declaraciones recogidas por el diario Marca, el guardameta fue directo al corazón del asunto. “No creo que el hecho de que haya o no una cláusula de rescisión refleje la verdad de tus sentimientos hacia el Athletic Bilbao”, explicó. Para él, el compromiso no se encierra en una cifra, se ve en la rutina, en el barro del día a día. “Al final, cuando quieres demostrar que amas algo o a alguien, lo haces con tus acciones diarias. Tienes que demostrarlo cada día”.

No hay condicionales, ni matices. Lo que plantea Simón es una relación que va más allá de lo jurídico, de lo negociable. Una pertenencia.

“No me voy a ir de aquí”

El portero de la selección española fue todavía más lejos. No habló solo de amor, habló de límites. De los suyos. “No me voy a ir de este sitio. Aunque viniera alguien y pagara la cláusula de 150 millones, tampoco me iría. No me quiero ir”, sentenció.

No es una frase para la grada, ni un guiño fácil. Es un portazo a un mercado que vive pendiente de cifras récord y operaciones relámpago. En su caso, solo hay una excepción posible, y no depende de él: “Si el Athletic Bilbao me dice la temporada que viene que no quiere que siga, haré las maletas y me iré, pese al dolor tan grande que eso me causaría. Pero mientras el club quiera que esté aquí, no me voy a mover de mi sitio”.

La ecuación es sencilla y brutal: o el Athletic, o nada. Si el club le abre la puerta, se irá con el alma rota. Si no, seguirá bajo los palos de San Mamés como si no existiera otro estadio en el mundo.

Copa del Rey o Mundial: la respuesta que lo explica todo

Para entender de verdad hasta qué punto le atraviesa el Athletic, basta con escuchar cómo compara dos cimas de su carrera: la Copa del Rey y el Mundial. Dos trofeos, dos dimensiones muy distintas.

Simón no duda: “No hay comparación entre las celebraciones de la Copa del Rey y las del Mundial”. Podría sonar a exageración, pero lo que viene después aclara la escala con la que mide su propia felicidad. “Para mí, los cinco días que viví tras ganar la Copa del Rey junto a mis amigos, mis seres queridos y mis compañeros no se parecen en nada al homenaje que recibí después del Mundial, que, a nivel profesional, representa lo más alto a lo que puede llegar un jugador”.

El Mundial como techo profesional. La Copa del Rey con el Athletic como cima emocional. Dos planos que no compiten, se cruzan. Y en ese cruce se ve quién es realmente Unai Simón.

“En cuanto a pasión, y a los sentimientos que tú das a la gente o que la gente te hace sentir, la cuestión es completamente diferente, al menos en mi entorno”, añadió. Ahí está el matiz clave: su mundo, su gente, su club.

Cinco días para toda una vida

Simón describe esos cinco días tras la Copa del Rey como algo irrepetible. No los maquilla, no los relativiza. Los coloca directamente en el altar de su biografía. “Esos cinco días estuvieron entre los más maravillosos de mi vida”, confesó.

El colofón fue el que cualquier aficionado del Athletic reconoce de memoria: la tradicional gabarra. “Se completaron de manera excepcional con la celebración del título a bordo de la tradicional embarcación, que fue impresionante”.

La escena lo resume todo: el portero campeón del mundo, elevado ya a la élite absoluta del fútbol, sintiéndose más pleno sobre una barca en la ría, rodeado de su gente, que en cualquier gran escenario internacional.

En tiempos de carreras planificadas al milímetro, de saltos constantes entre ligas y proyectos, Unai Simón ha elegido anclarse a un lugar. No porque no pueda salir, sino porque no quiere. Y mientras el Athletic siga diciendo que sí, su respuesta ya está dada.