Babar Azam y su búsqueda del décimo siglo en Tests
Hubo un tiempo en que una centena de Babar Azam en Tests parecía casi una formalidad. Entraba, se asentaba, mandaba. El siglo caía como parte natural del guion. Esa versión del capitán de Pakistán parece lejana. Muy lejana.
Su último cien llegó el 26 de diciembre de 2022, un 161 majestuoso ante New Zealand en Karachi. Fue su noveno siglo en Tests y el broche a un 2022 descomunal: 1.184 carreras en el formato largo, cuatro centenas, dominio absoluto. Desde entonces, el vacío.
Diecisiete Tests. Treinta y seis entradas. Ni una sola vez alcanzó los tres dígitos.
De la cima al desierto
La sequía empezó, casi cruelmente, justo después de aquel 161. En la segunda entrada de ese mismo Test ante New Zealand, Babar cayó por 14. En el segundo Test en Karachi, 24 y 27. Nada dramático, pero el patrón empezaba a dibujarse: buenos comienzos, finales frustrantes.
En 2023, la gira por Sri Lanka dejó 13, 24 y 39. Después llegó Australia, territorio de consagración para los grandes bateadores. Sus números allí fueron todo lo contrario: 21, 14, 1, 41, 26 y 23 en tres Tests. Aquel 41 en Melbourne fue, por un tiempo, su tope en ese tramo de carrera. Otra entrada que prometía más de lo que entregó.
Las series pasaban, los escenarios cambiaban, incluso la capitanía de Pakistán vivía sus vaivenes. La constante era la misma: Babar siempre parecía a un par de sesiones de romper el maleficio. Nunca lo hacía.
2024: de mala racha a problema serio
En 2024, la sequía dejó de ser una simple estadística incómoda y se convirtió en un síntoma preocupante. Ante Bangladesh, el capitán firmó 0, 22, 31 y 11 en dos Tests. Nada que se acerque al peso específico que se espera de su bate.
Luego llegó la serie en casa ante England. En el primer Test en Multan, solo 30. Fue lbw ante Chris Woakes en un terreno donde Shan Masood y Abdullah Shafique sí encontraron el modo de hacer siglos. Ese 30 no solo fue otra oportunidad perdida: alargó su racha sin siquiera un cincuenta en Tests.
El giro, al menos parcial, apareció al final del año en South Africa. En Centurion, por fin, un pequeño respiro: 50, su primer medio siglo en Tests desde aquel 161 ante New Zealand. En Cape Town dio un paso más: 58 en la primera entrada, 81 en la segunda. Parecía la tarde indicada para el décimo cien. Se quedó a 19 carreras. Otra vez, cerca. Otra vez, insuficiente.
2025: números decentes, vacío intacto
Babar arrancó 2025 con ese 81 en Cape Town como referencia de que el viejo jugador seguía ahí, escondido pero vivo. En la serie de dos Tests ante South Africa sumó 193 carreras, tres cincuentas, un tope de 81. Productivo, sí. Demostración de clase, también. Pero el casillero de las centenas seguía clavado en nueve.
Sus cifras anuales en Tests mejoraron de forma evidente respecto a 2023 y 2024. Volvió a parecer un pilar fiable, más cercano al jugador que dominó 2022. Sin embargo, el dato que todos miraban no se movió: ni un solo cien en todo 2025. El techo del año, otra vez, 81.
2026: la gran oportunidad perdida en el Caribe
El golpe más doloroso llegó en West Indies. En el segundo Test en Port of Spain, Babar construyó una entrada de manual. Paciencia, control, selección de golpeo. Llegó a 88. Doce carreras. Eso le faltaba para, por fin, firmar su décimo siglo en Tests.
No lo consiguió. Un malentendido en la carrera entre bases, un tiro certero de Brandon King, y Babar terminó run out a 12 del objetivo. No fue un gran lanzamiento el que lo derrotó, ni una obra maestra táctica del rival. Fue un error compartido, una mezcla de prisa y descoordinación. Justo cuando menos margen tenía para equivocarse.
En esa misma serie ya había dejado un 58* en la persecución del primer Test, un esfuerzo solitario en una derrota por 90 carreras. Entre ambos partidos, Babar acumuló 193 carreras, incluyendo ese 88 y un 24* que le devolvieron, brevemente, al top 10 del ranking Test de la ICC. El estatus regresó. La centena, no.
Bangladesh, otra puerta entreabierta
Antes de viajar a England, Bangladesh volvió a ponerlo en posición de romper la barrera. Anotó 68 y 47 en la serie de dos Tests. Entradas útiles, sólidas, de líder de alineación. Pero otra vez sin rematar.
Cada vez que parecía haber encontrado la base perfecta para construir una gran obra, el innings se quedaba a medio camino. El relato se repetía con una precisión casi cruel.
England: lesión, regreso y dos golpes más
La gira a England añadió un capítulo sombrío a la historia. Babar se perdió el primer Test en Headingley por una lesión en un dedo. Desde la distancia vio a Pakistán caer por una entrada y 103 carreras. Cuando regresó para el segundo Test en Lord's, se declaró al “90 por ciento” de su capacidad. Era el momento de dar una respuesta grande, de esas que cambian el tono de una gira.
No llegó.
En la primera entrada en Lord's, Pakistán se desplomó a 110 all out. Babar contribuyó apenas 8, cazado por Jordan Cox a bola de Josh Tongue. Otro inicio tímido, otra salida prematura en un contexto de colapso colectivo.
La segunda entrada fue aún más dura. Con un objetivo de 389 por delante, Pakistán necesitaba a su capitán en modo 2022. Jofra Archer, con ritmo y rebote, lo desarmó. Una pelota incómoda, un golpe forzado, el balón flotando hacia Cox en el tercer slip. Babar se marchó por 6.
Dos entradas. Dos scores de un dígito. Y la sequía de siglos se estiró un poco más.
¿Racha pasajera o punto de inflexión?
El contraste no puede ser más llamativo: de ser el hombre que dictaba el tempo de los Tests de Pakistán a un bateador atrapado en una persecución interminable de su décimo cien. Las medias no son desastrosas, los destellos de calidad siguen ahí, pero el listón con Babar siempre ha sido otro.
La pregunta ya no es solo cuándo volverá a hacer una centena. La cuestión, mucho más incómoda, es si este tramo de casi cuatro años sin un siglo en Tests marcará un bache pasajero en la carrera de un grande… o el inicio de una nueva versión de Babar Azam, menos dominante, más humano, obligado a reinventarse golpe a golpe.




