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Babar Azam se reúne con el rey Charles III mientras Pakistán enfrenta crisis en el cricket

En una gira marcada por las derrotas, la escena más luminosa de Pakistán en Inglaterra no llegó en un estadio, sino en Clarence House. El miércoles, Babar Azam, capitán del equipo de Test, estrechó la mano del rey Charles III en Londres y le entregó un bate firmado por toda la selección pakistaní. Un gesto solemne, una foto impecable. Muy lejos del caos deportivo que rodea al equipo en esta serie.

Babar acudió a la residencia real el 2 de septiembre acompañado por toda la delegación: jugadores, cuerpo técnico y el presidente de la Pakistan Cricket Board (PCB), Mohsin Naqvi. Entre sonrisas protocolarias y cortesías, el capitán ofreció al monarca un bate con las firmas de todos los integrantes del plantel. Un símbolo de unidad en un momento en que la propia gira parece desmoronarse.

Inglaterra domina, Pakistán se derrumba

Mientras tanto, en el campo, la historia es muy distinta. Inglaterra ya se ha asegurado la serie con un contundente 2-0 en los primeros dos Test. El primero lo ganó por una entrada y 103 carreras; el segundo, por 194. Márgenes que hablan de superioridad, pero también de un colapso profundo del bateo pakistaní.

Hay un dato que lo resume todo: Pakistán no ha logrado superar los 200 runs en ninguna de sus cuatro entradas hasta ahora. Cada salida al crease se ha convertido en una caída anunciada, una sucesión de wickets que ha dejado al equipo sin margen ni confianza.

Las consecuencias no han tardado. La PCB ha reaccionado con una poda drástica en plena gira.

Terremoto en la plantilla y en el cuerpo técnico

Siete jugadores han sido llamados de vuelta, entre ellos nombres de peso como Mohammad Rizwan, Salman Ali Agha y el opener Imam-ul-Haq, que además arrastra una lesión. El mensaje es claro: nadie tiene el puesto garantizado, ni siquiera en mitad de una serie en el extranjero.

El temblor ha alcanzado también al banquillo. El head coach Sarfaraz Ahmed y el bowling coach Umar Gul fueron destituidos antes del tercer Test. Un movimiento brusco, poco habitual en medio de una serie de alto perfil, que expone el nivel de frustración dentro del tablero directivo.

Para el tercer Test, que comenzará en Birmingham el 9 de septiembre, el mando recae ahora en el white-ball coach Mike Hesson y en el bowling coach Ashley Noffke. Especialistas en formato corto que se ven de pronto al frente de una batalla en el formato más exigente. Un giro de timón de emergencia.

El capitán bajo el microscopio

En medio de todo, la figura de Babar Azam ha pasado de ser intocable a estar bajo una lupa implacable. Su regreso como capitán de Test, ya de por sí una decisión muy observada, se ha visto empañado por un rendimiento muy por debajo de su reputación.

Babar se perdió el primer Test por una lesión en el dedo. Volvió para el segundo, en Lord’s, el escenario más clásico del cricket mundial, pero su impacto fue mínimo: anotó solo 8 y 6. Pakistán cayó con 110 runs en la primera entrada y 194 en la segunda, en persecución de un objetivo de 389. Demasiado poco, demasiado tarde.

El problema no es solo este partido. El bache se ha hecho largo. Babar acumula ya 18 entradas de Test sin alcanzar siquiera un medio siglo. Desde el inicio de 2023, su promedio en el formato más largo ha caído por debajo de 21 en nueve Test. Para un bateador que fue referencia mundial, la estadística es demoledora.

La presión no viene solo de fuera. Cada salida al crease se ha convertido en un examen a su liderazgo y a su lugar entre los grandes. Y cada baja anotación alimenta el debate sobre si su regreso al cargo de capitán fue la decisión correcta.

Un tercer Test cargado de preguntas

Así llega Pakistán a Birmingham: con la serie perdida, el vestuario sacudido por cambios masivos y su capitán en plena crisis de forma. El encuentro con el rey Charles III ofreció una imagen de elegancia y diplomacia, pero el verdadero juicio se celebrará en el campo.

El tercer Test ya no decidirá la serie, pero sí algo quizá más importante para Pakistán: si este es solo un tropiezo doloroso o el síntoma de un problema mucho más profundo en su cricket de Test.