El Barça busca la victoria ante Alavés en el Camp Nou
El golpe del Clásico aún resuena, pero el calendario no espera. Este sábado, el Barcelona recibe a Alavés en el Camp Nou con una obligación tan simple como innegociable: ganar. Después del 2-1 encajado ante el Real Madrid, el margen para otro tropiezo en casa se reduce al mínimo.
Hansi Flick no tocará demasiado el tablero. Mantiene su 4-3-3, su idea de un equipo agresivo con balón y valiente sin él, pero introduce un matiz clave en la banda izquierda de la defensa: vuelve Alejandro Balde al once, aprovechando la baja por lesión de Xavi Espart, fuera por un problema de tobillo.
Una defensa joven, pero con carácter
Bajo palos, Joan Garcia repetirá como titular. Llega de encajar dos goles ante el Real Madrid, pero Flick le sostiene como apuesta de presente y futuro. Necesita una noche tranquila; el contexto exige seguridad, no dudas.
Por delante, Pau Cubarsí y Gerard Martín formarán el eje de la zaga. Dos centrales jóvenes, con buena salida de balón, a los que se les pedirá algo más que sacar limpio el esférico desde atrás: deberán imponer jerarquía, cerrar espacios y evitar que el duelo se convierta en un ida y vuelta incómodo.
En los laterales, la banda derecha será para Joao Cancelo, siempre con licencia para romper líneas por dentro o por fuera. En la izquierda, Balde regresa al once con un papel claro: profundidad, velocidad y amplitud constante. Ambos laterales tendrán permiso para pisar campo rival con frecuencia, obligando a Alavés a defender muy atrás durante largos tramos del partido.
Sin Xavi Espart, lesionado, Flick pierde una opción más conservadora en la rotación defensiva. El plan, por tanto, se inclina todavía más hacia el dominio y el riesgo calculado.
Un centro del campo para mandar desde el primer minuto
En la sala de máquinas, el técnico alemán apostará por un trío que mezcla energía, talento y llegada: Fermin, Rodri y Pedri. Sobre ellos recae buena parte del peso del partido.
Fermin aportará agresividad, presión alta y presencia en el área rival. Rodri actuará como nexo, ese interior que ayuda a la salida de balón y acelera el juego en tres cuartos. Pedri, como siempre, será el faro creativo: el encargado de encontrar el pase que rompa líneas, de pausar cuando el partido se desboque y de acelerar cuando aparezca el hueco.
Desde el banquillo, Flick guarda dos cartas de lujo para cambiar el guion si el choque se atasca: Frenkie de Jong y Marc Bernal. El neerlandés puede ofrecer control y conducción en la segunda parte, mientras que Bernal representa piernas frescas y despliegue físico para sostener un ritmo alto hasta el final.
Velocidad por fuera y gol por dentro
En ataque, la apuesta es clara: desborde en las bandas y pegada en el centro. Anthony Gordon ocupará el costado izquierdo, dispuesto a castigar cualquier espacio a la espalda de la defensa de Alavés. Su velocidad y agresividad en el uno contra uno encajan con la idea de someter al rival desde los flancos.
En la derecha, Lamine Yamal vuelve a presentarse como uno de los grandes focos de atención. Su capacidad para encarar, atraer rivales y generar superioridades será clave para abrir un bloque que, previsiblemente, se cerrará cerca de su área. Cada vez que reciba abierto, el estadio esperará algo distinto, algo que cambie el ritmo del encuentro.
En el centro del ataque, Raphinha actuará como referencia. No es un ‘9’ clásico, pero su movilidad, su disparo y su agresividad en el área le convierten en una amenaza constante. Llega con la necesidad de reencontrarse con el gol y con el contexto ideal para hacerlo: un partido en el que el Barça, sobre el papel, debería vivir en campo rival.
Karim Adeyemi y Gabriel Jesus aguardan su momento en el banquillo. Dos nombres de peso para agitar el tramo final si el marcador lo exige: uno aporta desmarques al espacio y electricidad, el otro, experiencia y oficio en el área. Flick tiene recursos para cambiar el dibujo sobre la marcha si el duelo se complica.
Un once para mandar… y para responder
La alineación dibuja un mensaje nítido: el Barcelona no está para lamerse las heridas del Clásico, sino para reaccionar. Equipo ofensivo, laterales largos, interiores con llegada y extremos veloces. El plan es someter, no especular.
La pregunta ya no es cómo cayó el Barça ante el Real Madrid. La cuestión, esta vez, es cómo responde un vestuario obligado a convertir cada partido en casa en una declaración de intenciones. Este sábado, frente a Alavés, la respuesta empezará por el once… y deberá completarse en el marcador.




