Broad y Anderson critican incidentes en el vestuario de Inglaterra
Stuart Broad y Jimmy Anderson, dos de las voces más respetadas del cricket inglés, han perdido la paciencia. No con un rival, no con los árbitros. Con sus propios compañeros.
La sucesión de incidentes extradeportivos que salpica al vestuario de Inglaterra ha llevado a ambos a lanzar un mensaje duro y sin rodeos: lo que está ocurriendo es “extremo y cansino”.
El último nombre en quedar bajo el foco es el de Brydon Carse. El lanzador fue detenido y esposado por la policía en un club nocturno de Derby en la madrugada del domingo, antes de ser puesto en libertad sin cargos formales en ese momento. El episodio llegó apenas horas después de la victoria de Durham sobre Derbyshire en el County Championship, y ha abierto una investigación de la policía de Derbyshire por “acusaciones de agresión”.
Carse ha sido apartado de la convocatoria de Inglaterra para el segundo Test ante Pakistán y se encuentra también bajo investigación del regulador del cricket. Aun así, figura en el XI de Durham para su duelo de Championship contra Gloucestershire. Un contraste que no ha pasado desapercibido.
Root, harto: “Seguimos cometiendo estupideces”
Joe Root, nuevo capitán de Inglaterra, no ocultó su enfado. Habló de estar “realmente harto” tras lo que supone ya el cuarto incidente relacionado con alcohol y jugadores de la selección en los últimos diez meses.
No es el incidente aislado en sí, subrayó Root, “es el hecho de que continuamente seguimos cometiendo estupideces lejos del juego y eso resta de lo que hacemos en el campo”.
El contexto agrava la sensación de frustración. Hace apenas un par de semanas, Root había eliminado el toque de queda para la plantilla, apelando a la madurez del grupo y pidiéndoles que “fueran adultos”. Su idea: crear una cultura fuerte, en la que los jugadores supieran distinguir cuándo celebrar un triunfo, cuándo disfrutar de una cerveza con cabeza y, sobre todo, no olvidar nunca que “tienes que jugar para Inglaterra”.
El vestuario, sin embargo, no ha respondido como él esperaba.
Broad: “Si no sigues a Root, esto no es para ti”
En el escenario solemne de Lord’s, durante la presentación de un cuadro que inmortaliza a Broad y Anderson, la paciencia se rompió. Broad puso números a la preocupación: ocho de los 30 jugadores con contrato central han sido ya reprendidos o implicados en incidentes disciplinarios.
“Eso es bastante extremo y, sinceramente, bastante cansino”, disparó.
El veterano lanzador no se quedó ahí. Señaló a Root como el modelo a seguir y lanzó un aviso a quien no esté dispuesto a alinearse con esa exigencia.
“Joe Root habló de forma magnífica sobre esto y es un ejemplo brillante de cómo se deben hacer las cosas. Si no le escuchas ni le sigues, entonces esto no es para ti”, sentenció. Y miró más allá del ruido inmediato: “Sudáfrica fuera y Australia en casa en 2027: si no puedes comprometer cada parte de tu mente y de tu cuerpo a querer rendir en este campo, entonces no lo entiendo”.
El mensaje es claro: el futuro calendario de Inglaterra no admite pasajeros.
Anderson y la memoria de 2007: “Un toque de atención enorme”
Jimmy Anderson sabe lo que es estar en el centro de la polémica. Él mismo fue uno de los jugadores multados por un incidente en un club nocturno durante el Mundial de 2007. Aquel episodio, recuerda, le cambió.
“Fue un toque de atención enorme”, admitió. “Puedes cometer un error cuando eres joven, pero tienes que aprender de ello y madurar rápido”.
Lo que no alcanza a comprender es que, con el foco mediático actual, algunos sigan tropezando en la misma piedra.
“Es simplemente aturdidor que la gente siga poniéndose en estas situaciones cuando hay tanta atención sobre ello”, dijo, visiblemente incrédulo.
Anderson evocó también una época en la que el propio vestuario ejercía de freno interno. Cuando Inglaterra encadenaba éxitos, existía una especie de policía de grupo: compañeros que sabían cuándo tirar del brazo de otro para sacarlo de un bar o de una mala decisión.
“Alguien decía: ‘Venga, vámonos, no necesitas otra copa, no necesitas ir a un club nocturno’”, recordó. “Y si alguien no entrenaba bien, otro se lo decía: ‘Te has escaqueado en esa sesión de red, no has practicado como debías’”.
Ese mecanismo hoy no parece tan afilado. “Este es un equipo joven y llegará ahí”, añadió Anderson, dejando caer que el liderazgo interno aún está en construcción.
La cuestión es cuántos golpes más fuera del campo tendrá que encajar Inglaterra antes de que ese vestuario aprenda a proteger lo que ocurre dentro de él.




