Caos en Croke Park: Golpes ilegales y caída surrealista de Thomas Carty
La noche que debía impulsar la carrera de Thomas Carty en Croke Park terminó convertida en una escena de incredulidad, polémica y preocupación médica. Apenas había empezado el combate contra David Allen, coestelar en la velada encabezada por Katie Taylor, cuando todo saltó por los aires. Literalmente.
El duelo de pesos pesados se declaró nulo en el primer asalto, después de que el irlandés cayera de cabeza fuera del cuadrilátero y no pudiera continuar por una sospecha de conmoción cerebral. Duró 1 minuto y 22 segundos. Suficiente para desatar un debate que seguirá durante días.
Dos golpes a la nuca y unas cuerdas que no aguantan
El equipo de Carty no tardó en fijar su versión. En un comunicado, denunció que el púgil de 30 años había recibido “dos golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza” en ese brevísimo primer asalto en Croke Park, dentro de la cartelera de Katie Taylor.
Según el texto, fue el segundo impacto el que lo dejó aturdido: “El segundo golpe le provocó a Thomas un lapso momentáneo, obligándolo a agarrarse a las cuerdas para recuperar el equilibrio, y las cuerdas sueltas cedieron, impulsando a Thomas de cabeza hacia fuera del ring, haciendo que golpeara su cabeza contra una mesa a pie de ring”.
La secuencia, tan extraña como peligrosa, terminó con el irlandés siendo atendido por el médico de ringside, que ordenó detener el combate. El parte del equipo lo resume con frialdad: “Esto le causó a Thomas una sospecha de conmoción cerebral y, lamentablemente, el final de la pelea por instrucciones del médico”.
Carty fue trasladado al hospital para someterse a un escáner cerebral. Ya está de vuelta en casa y, según el comunicado, se encuentra bien. El susto, sin embargo, no se irá tan rápido.
Allen: “Voy a hablar con la comisión para que me den la victoria”
Al otro lado de la historia, David Allen ve la noche con ojos muy distintos. El púgil de Doncaster, de 34 años, explicó en su canal de YouTube que planea “hablar con la comisión de boxeo y pedir que se cambie el resultado a victoria”.
Allen sostiene que la pelea se inclinaba claramente a su favor: se definió a sí mismo como “un poco demasiado fuerte y duro” para Carty y aseguró que se veía ganador. Insistió en que el golpe que desató el caos no fue intencionado a la nuca, sino dirigido a una zona muy distinta: “No estoy apuntando nunca a la parte trasera de la cabeza de nadie, pero sí apunto más o menos aquí”, dijo señalando la oreja. “No fue un gran golpe, intenté rozarle por la oreja como siempre hago, y él giró la cabeza hacia el golpe. Se fue hacia la parte trasera de la cabeza”.
Para Allen, la clave está en cómo y dónde ocurrió la caída: “Le he pegado por detrás de la cabeza, no a propósito, él se ha girado hacia el golpe y se ha ido por las cuerdas”. En su relato, si la acción hubiera tenido lugar en el centro del ring, la historia sería otra: “En ese momento le dije al árbitro: ‘¿No vas a contar? Si eso pasa en medio del ring, habría ganado por detención’”.
El inglés reconoció que perdió la calma: “Perdí un poco los papeles y dije: ‘Mira, se ha tirado fuera del puto ring’. No podía creerlo, estaba un poco en shock”.
Un no-contest que deja muchas preguntas
La combinación de dos golpes señalados como ilegales, unas cuerdas que “ceden” y una caída aparatosa contra una mesa ofrece una imagen muy incómoda para una gran velada en Croke Park. El equipo de Carty apunta al reglamento y a las condiciones del ring. Allen mira al resultado oficial y reclama que se le reconozca una victoria que, a su juicio, ya estaba encaminada.
Entre medias queda un hecho inapelable: un boxeador terminó en el hospital con una sospecha de conmoción y un combate de alto perfil se esfumó en menos de dos minutos.
El dictamen médico ya está, el deportivo aún no. La próxima palabra será de la comisión. Y de esa decisión dependerá si esta noche queda como un simple accidente grotesco… o como un caso que reabra el debate sobre seguridad, reglamento y justicia en las grandes veladas.




