Jon McConnell busca su propia doble corona tras el oro en Glasgow
Jon McConnell mira a Europa con el espejo de Kate O'Connor delante. La vio coronarse en los Commonwealth Games y, casi sin tiempo para respirar, repetir en el Europeo. Ahora el boxeador de Belfast quiere su propia doble corona.
Del oro en Glasgow a la ambición continental
McConnell, de 23 años, irrumpió este verano en Glasgow con un oro que pesó mucho más que sus 70 kg: fue el único título de boxeo para Team NI en los Commonwealth Games. No se conforma. No habla como alguien que ya haya llegado; habla como alguien que apenas está arrancando.
Kate O'Connor marcó el camino. Oro en heptatlón en julio, regreso fugaz a casa y, semanas después, campeona de Europa en Birmingham. McConnell tomó nota. Y se lo grabó como objetivo.
“Ella es una gran inspiración, ganó los Commonwealths, tuvo una semana libre y volvió a Birmingham para ganar el oro europeo; ojalá pueda replicarlo”, explicó a BBC Sport NI antes de viajar a Bulgaria. No lo dice como un deseo lejano. Lo dice como una hoja de ruta.
“El Commonwealth era un objetivo para mí desde que era un niño. Me ha dado el gusto por más, y la única manera de sentir ese subidón es salir y ganar campeonatos grandes”, añade. Su discurso es sencillo: ya probó el oro, y ahora quiere otra ración.
Sofía como trampolín
El siguiente escenario es Sofía. El jueves arrancan los European Elite Championships y McConnell encabeza una escuadra de 14 púgiles de Team Ireland. El grupo se ha reconfigurado a última hora: Kellie Harrington, doble campeona olímpica, se cayó de la lista por una lesión en la mano y su puesto en el peso ligero femenino lo ocupará Kellie McLoughlin.
No solo hay medallas en juego. Hay algo más sutil, pero igual de importante: medir fuerzas con los mismos rivales que aparecerán cuando empiece la carrera hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La clasificación se abrirá el próximo año con el World Championships y los European Games. Lo que ocurra en Sofía será un adelanto muy serio.
“Van a ser las mismas personas contra las que vas a boxear”, apunta McConnell. Lo sabe: cada combate aquí es también un ensayo general para LA.
Su método, sin embargo, no se pierde en grandes escenarios. “Voy combate a combate y asalto a asalto, pero no hay razón para que no pueda estar en lo más alto del podio, ya que LA es mi objetivo principal”, afirma. La ambición está clara; el enfoque, también.
Un campeón nacional con cuentas pendientes
McConnell llega a Bulgaria con galones: campeón nacional élite dos años seguidos. Quiere el tercero en enero. Sabe que ese triplete puede abrirle la puerta a los clasificatorios del próximo año. Pero no pretende que Sofía sea solo una escala discreta.
“Si logro ese tercero en enero, debería ir a los clasificatorios el próximo año, pero en estos European Championships quiero dejar un aviso”, remarca. No viaja para participar. Viaja para marcar territorio.
El reto masculino de Irlanda
El contexto irlandés añade un matiz extra. En los European Championships de 2024, en Serbia, Irlanda regresó con cuatro medallas: dos oros y dos bronces. Todas, femeninas. Entre las campeonas estaban Shannon Sweeney, oro en 50 kg —ahora en 48 kg—, y Aoife O'Rourke, oro en 75 kg, ambas presentes en el equipo actual.
Los hombres, en cambio, viven una sequía incómoda en los grandes escenarios mundiales. En Yerevan, dos años antes, Gabriel Dossen se colgó el oro y Dylan Eagleson la plata. Pero en el World Championships la estadística aprieta: hace nueve años que un púgil masculino irlandés no sube al podio. La última vez, Joe Ward se llevó la plata y Michael Conlan firmó el único oro mundial masculino de Irlanda.
Ese vacío convierte cada Europeo en un examen. Y el actual seleccionador interino, Damian Kennedy, está convencido de que la respuesta está cerca.
“A punto de abrirse las compuertas”
Kennedy habla de evolución, no solo de resultados. Señala nombres, situaciones, trayectorias. “Dean Clancy está llegando a tres combates por torneo de forma regular, Jude Gallagher también va profundo de manera constante, y Jack Marley está boxeando al mejor nivel que le he visto”, detalla.
Para él, las medallas no cuentan toda la historia. “A veces el éxito se mide en medallas, pero no siempre es así, porque he visto la progresión aquí”, subraya. En su mirada, hay una sensación de inminencia: “Hay varios deportistas a punto de dar el salto, y cuando se abran las compuertas para los hombres, será increíble de ver”.
Ese es el escenario en el que se mueve Jon McConnell. Entre una generación masculina que busca romper su techo y un espejo, el de Kate O'Connor, que le recuerda que una doble corona en un mismo verano no es un sueño descabellado, sino un objetivo alcanzable.
El jueves, en Sofía, el irlandés de 23 años subirá al ring con una idea fija: que su oro en Glasgow no sea un punto culminante, sino el primer capítulo de una carrera que quiere medir, algún día, con el brillo de Los Ángeles 2028.



