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Cardiff gana la final de la Champions femenina 2029

El sueño de ver la final de la UEFA Women's Champions League 2029 en el Aviva Stadium se esfumó en una sala de reuniones. El Comité Ejecutivo de UEFA eligió el Principality Stadium de Cardiff y dejó a Dublín fuera de otro gran escaparate europeo.

No fue una decisión menor. Sobre la mesa estaban cuatro candidaturas de peso: el propio Aviva Stadium, el Principality Stadium, el Parc Olympique Lyonnais y el St Jakob-Park de Basilea. Irlanda aspiraba a completar un ciclo de grandes noches tras haber albergado las finales de la Europa League masculina en 2011 y 2024, y con siete partidos ya asignados para la Euro 2028. Parecía el momento perfecto para dar un golpe de autoridad en el fútbol femenino.

Pero el golpe llegó desde Gales.

Golpe para la FAI, impulso para Gales

Para la Football Association of Ireland, el veredicto supone un revés evidente. El proyecto formaba parte de una estrategia más amplia: usar un gran evento continental para apuntalar el crecimiento del fútbol femenino en el país. La ambición estaba clara desde la cúpula de la FAI, con la intención de capitalizar unos niveles de participación históricos y el aumento de entrenadoras, árbitras, directivas y voluntarias implicadas en el juego.

En cambio, la victoria política y deportiva se la lleva un irlandés… al otro lado del mar de Irlanda. Noel Mooney, nacido en Limerick y hoy director ejecutivo de la Football Association of Wales, emerge como uno de los grandes ganadores de la jornada. Para él, la final de 2029 no es solo una fecha en el calendario, sino una palanca para acelerar la transformación del fútbol femenino galés.

Gales llega a esta cita con una base de más de 20.000 mujeres y niñas practicando fútbol, una estructura doméstica en crecimiento a través de las Adran Leagues y una selección, Cymru, que ya sabe lo que es competir en el gran escenario de los torneos importantes. Llevar la final de la Champions femenina al Principality Stadium encaja con esa narrativa de ascenso sostenido y ambición creciente.

El mapa de las grandes finales europeas

La reunión del Comité Ejecutivo de UEFA no se detuvo en la final de 2029. El organismo también confirmó el reparto de dos de los trofeos más codiciados del calendario de clubes.

La final de la UEFA Champions League masculina de 2028 se disputará en el Allianz Arena de Múnich, un coloso acostumbrado a las grandes noches europeas. Un año después, en 2029, el turno será para el Nou Camp de Barcelona, que se prepara para recuperar su condición de escenario icónico tras su remodelación.

En el fútbol femenino, el Parc Olympique Lyonnais de Lyon acogerá la final de la UEFA Women's Champions League 2028, un guiño a una ciudad y a un club que han marcado época en la competición.

Dublín, mientras tanto, deberá conformarse con lo ya asegurado: su papel clave en la Euro 2028 y el recuerdo de las finales de Europa League que ya ha albergado. La sensación, sin embargo, es que el Aviva Stadium se ha quedado a las puertas de otra noche histórica.

Revolución en la Nations League: Irlanda, en el centro del cambio

El mismo cónclave de UEFA que dejó a Irlanda sin final también redibujó el futuro de la UEFA Nations League. Y ahí sí hay impacto directo y concreto para la República de Irlanda.

A partir de la edición 2028/29, la Nations League pasará de cuatro ligas a tres, cada una con 18 selecciones. Tres grupos de seis equipos, seis partidos por selección, cinco rivales distintos. Un formato más denso, más exigente, con menos margen para el error… y con un sistema de ascensos y descensos mucho más elaborado.

El cambio ya condiciona la campaña que Irlanda afronta este año en la League B. Si la selección termina última de su grupo, ya no descenderá automáticamente: tendrá que disputar un play-off de permanencia. Un matiz que puede resultar crucial cuando el margen entre éxito y fracaso se mide en un gol, una parada o un penalti.

El grupo irlandés en League B no ofrece respiros: Kosovo será el primer rival, el jueves 24 de septiembre, con Israel y Austria completando una liguilla que se anuncia áspera. Cada punto contará, no solo por la clasificación inmediata, sino por la posición en el nuevo ecosistema competitivo.

Un tablero competitivo mucho más complejo

El nuevo modelo de UEFA establece una red de play-offs entre ligas que convierte cada puesto en la tabla en una batalla estratégica.

En la zona alta, los cuatro campeones de grupo de League B ascenderán directamente a League A. En el extremo opuesto, los dos peores cuartos clasificados de League A bajarán a League B. Entre medias, una serie de eliminatorias cruzadas definirá el resto del mapa.

Los play-offs A/B enfrentarán a los dos terceros peor clasificados de League A y a los dos cuartos mejor clasificados de esa misma liga con los cuatro segundos de League B. Los vencedores jugarán en League A; los derrotados, en League B.

Algo similar ocurrirá entre League B y League C: los cuatro cuartos de League B se medirán a los cuatro segundos de League C en las eliminatorias B/C. Quien gane se quedará o subirá a League B; quien pierda jugará en League C. Los campeones de grupo de League C ascenderán a League B.

Y hay una última sacudida: desaparece la League D. Todas las selecciones que militan en ella subirán a League C, lo que refuerza la base competitiva y concentra el nivel en tres divisiones grandes.

Desde 2028/29, el torneo ofrecerá un calendario cargado, con enfrentamientos tanto a domicilio como en casa contra rivales del mismo bombo y visitas únicas ante selecciones de otros niveles. Un rompecabezas que obligará a las federaciones a planificar con más precisión, desde las convocatorias hasta la gestión física de sus jugadores.

Mirando a Belfast… y más allá

El próximo capítulo de esta reconfiguración se escribirá en Belfast. Allí se celebrará el 7 de diciembre la siguiente reunión del Comité Ejecutivo de UEFA, justo un día después del sorteo de la fase de clasificación de la Euro 2028 en la misma ciudad.

Para Irlanda, la jornada dejó un sabor agridulce: sin final de Champions femenina en Dublín, pero con un nuevo escenario competitivo en la Nations League que le ofrece una segunda vida en caso de tropiezo. Cardiff celebrará su gran noche en 2029. La pregunta es si, para entonces, la República de Irlanda habrá aprovechado este nuevo tablero para llegar a esas alturas… o seguirá mirando las grandes finales desde la distancia.