Carrick y su nuevo fichaje: Dorgu como solución en el lateral izquierdo
El mercado se cerró, los objetivos se escaparon y el Manchester United se quedó corto en una zona delicada: el lateral izquierdo. Sin Alejandro Balde. Sin Rayan Aït-Nouri. Solo Luke Shaw como especialista. Pero Michael Carrick ya ha señalado a un posible remedio que no llega de fuera, sino del vestuario: Patrick Dorgu.
El técnico definió al danés de 21 años como “como un nuevo fichaje” tras su regreso de lesión. No fue una frase al azar. Detrás hay una idea táctica y una necesidad evidente.
De la banda al fondo: el mapa de un comodín
Dorgu ha sido, hasta ahora, un hombre de banda para Carrick. Cuatro titularidades con el inglés en el banquillo, siempre como extremo. En el debut de esta temporada en el campo del Hull City arrancó por la izquierda. En el siguiente partido, ante el Ipswich, le tocó ver la victoria desde el banquillo.
Su historia reciente explica parte de la cautela. El curso pasado se lo destrozó una lesión de isquiotibiales que le hizo perderse un tramo importante de la temporada. Apenas tres o cuatro apariciones, según recordó el propio Carrick, antes de volver a la enfermería. De ahí que el técnico hable de él como si acabara de aterrizar.
Pero el perfil de Dorgu no se limita a lo que se ha visto en Old Trafford. Con Ruben Amorim actuó como carrilero. Y antes, en el Lecce, ocupó el lateral izquierdo puro, el puesto en el que el United decidió invertir 25 millones de euros en enero de 2025 para sacarlo de la Serie A.
Ese detalle ahora cobra otro peso.
Sin refuerzos, con urgencias
El cierre de la ventana del martes dejó una conclusión incómoda para el club: los intentos de última hora por Balde y Aït-Nouri no prosperaron. La plantilla se ha quedado con un solo lateral izquierdo natural, Shaw, y un grupo de soluciones de emergencia.
En esa lista aparecen nombres como Noussair Mazraoui o Diogo Dalot, capaces de cambiar de banda y parchear. Pero el que más intriga genera es Dorgu, por su mezcla de físico, zancada y experiencia previa en la posición.
Carrick no rehúye la posibilidad. Al contrario, la abre de par en par.
“Puede jugar ahí. Lo ha hecho, sin ninguna duda”, afirmó el entrenador. “No estoy diciendo que no pueda. Es solo cómo hemos sido desde que estoy aquí”.
La explicación es sencilla: entre la lesión y la competencia en los extremos, el técnico no ha sentido la obligación de reubicarlo. Ahora el contexto empuja hacia ese experimento.
Un atacante con alma de lateral
Mientras tanto, Dorgu se ha ganado elogios donde más cómodo parece sentirse: arriba. Ha brillado como extremo izquierdo con el United y también ha demostrado su versatilidad con Dinamarca, actuando incluso por la derecha y marcando un gran gol desde esa banda en los compromisos internacionales de junio.
Carrick lo ve como un futbolista de múltiples caras.
“Ha jugado por la derecha con Dinamarca, marcó un gran gol en verano jugando arriba por ese lado”, recordó. “Puede jugar de lateral izquierdo. Es de esos que pueden hacer varias cosas. No digo en absoluto que no pueda hacerlo”.
El técnico reconoce que, de momento, no han tenido la necesidad de explotar esa faceta. Pero deja la puerta abierta de forma clara: llegará el momento.
“Es algo que puede hacer, simplemente no hemos tenido que explorarlo. En algún momento quizá tengamos que hacerlo, en algún momento puede que juegue ahí. Puede hacerlo, sin ningún problema. Hay momentos en los entrenamientos en los que ya lo hace”.
Un proyecto a largo plazo en una posición crítica
Más allá de la urgencia táctica, Carrick insiste en el contexto: Dorgu sigue siendo muy joven. Con 21 años y un abanico de recursos amplio, la misión del cuerpo técnico es exprimirlo sin quemarlo.
“Y además es muy joven, a esa edad y con los atributos que tiene, solo tenemos que seguir intentando sacar lo máximo de él”, subrayó.
El mensaje es doble. Por un lado, calma con un futbolista en desarrollo. Por otro, una pista clara: el United tiene en casa a un posible lateral izquierdo para una temporada en la que el margen de error en esa zona será mínimo.
El mercado ya no puede arreglarlo. Dorgu, quizá, sí.




