Conor Benn critica a Ryan Garcia: “Es un gallina”
Conor Benn aterrizó en Las Vegas con la mandíbula apretada y un mensaje claro para Ryan Garcia. No fue en el ring. Fue en un salón del Mandalay Bay Hotel, donde estaba previsto que ambos se vieran las caras por primera vez en la semana de pelea. Solo apareció uno.
El británico, aspirante al título mundial del peso wélter del WBC este sábado en el T-Mobile Arena, cumplió con la cita. El campeón, no. Y Benn no dejó pasar la oportunidad.
“Pido disculpas por Ryan haciendo lo que hace Ryan y rajándose. Nosotros venimos, estamos aquí, listos para el cara a cara”, lanzó el inglés, visiblemente molesto, ante los medios. Y remató con un aviso directo: “Tiene que poner su m**** en orden porque el sábado se va a llevar un shock de verdad, de los grandes”.
Un cara a cara… con su padre
Sin Garcia, la escena derivó en algo tan surrealista como revelador. Benn se plantó frente a su padre, Nigel Benn, leyenda del boxeo británico, que no dudó en burlarse del campeón ausente. Mirando a su hijo, le soltó: “Yo no soy Ryan, yo sí aparezco”.
Entre risas y tensión, Conor simuló un careo con Nigel, pero el mensaje estaba lanzado: el equipo del retador quiere mostrar compromiso, presencia, seriedad. Garcia, con su ausencia, alimentó la narrativa contraria.
El hijo que persigue la sombra del padre
A sus 29 años, Conor Benn se asoma por primera vez a una pelea de título mundial. Lo hará en uno de los escenarios más grandes del boxeo actual, Las Vegas, con la memoria de lo que logró Nigel Benn en los 90. Su padre fue campeón mundial del WBO en el peso medio en 1990 y del WBC en el supermedio en 1992. Ahora el hijo quiere escribir su propio capítulo dorado.
No llega improvisando. Viene de dos victorias consecutivas que le devolvieron impulso y credibilidad. En noviembre de 2025 se tomó la revancha ante Chris Eubank Jr, el hombre que le había propinado la primera derrota profesional en abril de ese mismo año. Ajustó cuentas y reabrió el camino hacia la élite.
En abril de 2026 dio otro paso importante: superó a Regis Prograis a los puntos en el Tottenham Hotspur Stadium, un escenario cargado de presión y ruido, para dejar su récord en 25-1. Cada uno de esos combates, insiste, le ha templado para noches como la que le espera en el desierto de Nevada.
“Me gusta ser el underdog. Creo que rindo mejor así”, explicó Benn. “Cada una de mis peleas me ha llevado a este momento. Toda la presión que tuve al principio de mi carrera me ha preparado para noches como las del Tottenham Hotspur Stadium. Me ha preparado para el ruido, el drama, el caos. Así que el 12 de septiembre no será nada nuevo, nada diferente”.
Garcia, primer examen en la cima
Al otro lado estará Ryan Garcia, 28 años, primer defensa del cinturón del WBC. El estadounidense se adueñó del título en febrero, con una victoria clara por decisión unánime ante Mario Barrios. Fue una actuación dominante, de campeón consolidado.
Para Benn, es un salto de nivel. Un rival más completo, más peligroso, más contrastado en la categoría. Y precisamente por eso, un objetivo que le motiva.
Entre ambos se ha ido acumulando una guerra dialéctica que ha ido subiendo de tono con el paso de las semanas. El plantón de Garcia al cara a cara en Mandalay Bay solo añade gasolina a un fuego que ya ardía.
“Que llegue el sábado ya”, soltó Benn, sin rodeos. Siente que la conversación, los dardos, las pullas, han llegado a su límite. Quiere que todo se resuelva donde siempre se ha sentido más cómodo: dentro de las cuerdas.
La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿habló demasiado Ryan Garcia fuera del ring o será Conor Benn quien tenga que tragarse sus palabras cuando suene la campana en Las Vegas?




