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Crisis en el Manchester United: Decisiones de Carrick en la temporada 2023

Los abucheos cayeron como lluvia cuando Kobbie Mainoo vio su número en el minuto 90 ante Fulham. Old Trafford no protestaba por un cambio más: señalaba a su propio entrenador. Apenas 30 días de temporada y el regreso de Michael Carrick al banquillo del United ya se ha torcido hasta rozar la pesadilla.

El dato es demoledor: el equipo ha dejado escapar tantos puntos como en toda la campaña pasada. Dos victorias en siete partidos. Y, detrás de esa estadística, una cadena de decisiones que han desfigurado la idea de juego y han dejado a Carrick, según “The Sun”, al borde del precipicio.

Alineaciones que rompen la identidad

El primer golpe a la lógica llegó con Ayden Heaven. Titular con 19 años ante Hull City, sin haber salido de inicio en Premier desde el 22 de agosto. No fue un premio a su forma, sino un parche: es el único zurdo disponible sin Lisandro Martínez. Carrick lo lanzó a los leones frente a un delantero tan áspero como Oli McBurnie, dejando en el banquillo a Mazraoui y Dalot. La apuesta sonó a experimento forzado. Y salió cara.

En banda izquierda, el guion fue igual de desconcertante. Tres extremos disponibles y la elección recayó en Patrick Dorgu, el menos determinante de todos, pese a haber tenido toda la pretemporada para convencer. Su actuación duró 45 minutos. Un tiempo suficiente para evidenciar que el plan no encajaba.

Ese error desordenó todo el frente de ataque. Matheus Cunha, brillante el curso pasado pegado a la izquierda y con gol bajo el mando de Carrick, fue desplazado al centro del ataque. Perdió filo. Bryan Mbeumo, que venía marcando en todos sus partidos como delantero centro, fue mandado a la derecha. El efecto dominó desarmó la zona del campo donde el United había encontrado su mejor versión.

La terquedad agravó el problema. Ante Ipswich, Everton y Fulham, con un balance de victoria, empate y derrota, el técnico repitió prácticamente el mismo once. Y, en defensa, apostó por una zaga con demasiados fantasmas: Dalot, Maguire, Martínez y Shaw. Exactamente la misma línea que encajó aquel 4-0 ante Brentford en agosto de 2022, la noche más oscura del club en la Premier League. Este curso, ese cuarteto ya ha recibido cinco goles en cuatro partidos. La memoria pesa, y el marcador también.

Gestión táctica al límite en los momentos clave

Los detalles en los grandes minutos marcan la temporada de un entrenador. Y los de Carrick, de momento, le están condenando.

Ante Everton, el United mandaba 1-0 cuando Rashford pidió el cambio porque “sentía algo”. El técnico reaccionó con miedo: retiró a su atacante más intimidante y dio entrada a Dorgu. El mensaje fue claro, para los suyos y para el rival. Everton olió la duda, soltó a Jack Grealish y el partido cambió de tono. Grealish empató. El United se encogió.

El final fue todavía más cruel. Shaw sirvió el gol de Sesko en el 88’, un tanto que debía cerrar el encuentro. Carrick, sin embargo, desarmó a su propio equipo: quitó a los dos laterales, Shaw y Dalot, para introducir a Leny Yoro y Mazraoui. El ajuste salió mal desde el primer segundo. Yoro se hundió demasiado, estrechó el campo y abrió pasillos para Grealish. Mazraoui dudó en la entrada decisiva. Maitland-Niles apareció y, en el 95’, clavó el 2-2. Dos cambios, dos errores, dos puntos menos.

El derbi ante City dejó otra escena difícil de explicar. Phil Foden fue expulsado en el minuto 23. Veintidós minutos de superioridad numérica hasta el descanso, con Sesko calentando y el Stretford End coreando su nombre. El delantero no entró hasta el 64’. Para entonces, Haaland ya había firmado el gol de la victoria.

Y cuando al fin Sesko saltó al césped, el dibujo se retorció. Cunha retrasó su posición, Bruno Fernandes cayó aún más atrás para ayudar en la medular. El mejor generador de juego del United se alejó del área rival justo cuando el equipo necesitaba filo. El resultado fue elocuente: no se creó una sola ocasión clara hasta el minuto 95. Demasiado tarde, otra vez.

Apuestas por nombres sin respuesta

La noche de copa ante Brighton fue otro síntoma de desconexión con la realidad. El conjunto del sur ha ganado en Old Trafford cuatro temporadas seguidas. No era el escenario para una revolución. Sin embargo, Carrick introdujo ocho cambios y sentó a un chico de 15 años en el banquillo. El mensaje pareció más experimental que competitivo.

En el once, una combinación arriesgadísima: Yoro y Heaven por delante de Karl Darlow, que debutaba bajo palos. El trío no soportó la presión. Entre los tres quedaron retratados en los goles que permitieron a Brighton remontar un 0-2 y convertirse en el primer equipo que le da la vuelta a dos goles de desventaja en Old Trafford desde el Tottenham de 1976. Casi medio siglo después, el United volvió a revivir una pesadilla que creía enterrada.

El frente de ataque tampoco se salva. Joshua Zirkzee fue héroe fugaz en diciembre de 2024, cuando marcó dos goles en el primer triunfo de Amorim. Desde entonces, solo dos tantos ligueros. Tan discreto que el club estuvo dispuesto a venderlo en verano tras el interés de Everton. Pese a ese contexto, Carrick le dio protagonismo en tres derrotas consecutivas. Sin impacto, sin señales de resurrección, sin imaginación para probar algo diferente.

Diez decisiones gruesas en apenas un mes han dejado al United fuera de sitio, sin identidad clara y con un entrenador acorralado por sus propios errores. Old Trafford ya ha dictado su primer veredicto con abucheos. Falta por saber si la directiva escuchará antes de que la temporada se le escape definitivamente de las manos.

Crisis en el Manchester United: Decisiones de Carrick en la temporada 2023