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Crisis en Manchester United: ¿Luis Enrique la solución?

El viejo fantasma vuelve a Old Trafford. Crisis, ruido, dudas en el banquillo y un nombre casi imposible en el horizonte: Luis Enrique.

Mientras Manchester United se asoma a otro punto de ruptura, uno de los hombres que mejor conoce las entrañas recientes del club, Benni McCarthy, ha lanzado un mensaje tan claro como incómodo: si los dueños quieren al mejor entrenador del mundo, tienen que ir a por el técnico de PSG. Aunque, avisa, habría que estar “loco” para aceptar el cargo en las condiciones actuales.

Carrick en el alambre

Michael Carrick seguirá sentado en el banquillo el domingo ante Bournemouth. Más allá de ese partido, nada está garantizado. La sensación en el entorno del club es conocida: el ciclo podría estar llegando a su fin, otra vez, con otro entrenador.

En paralelo, el carrusel de nombres ya gira. Antonio Conte ha aparecido entre los candidatos, pero el italiano se ha apresurado a desmentir desde el viernes las informaciones procedentes de su país que hablaban de negociaciones “avanzadas” con el United. Fabian Hurzeler, revelación en la Premier al frente de Brighton, ya ha dejado claro que no piensa interrumpir una temporada que roza lo histórico para lanzarse a un proyecto tan inestable.

En la lista interna del club también figuran Julian Nagelsmann, Eddie Howe y Unai Emery. Perfiles distintos, ideas de juego diferentes, pero todos bajo la misma duda: ¿quién se atreve a meterse en el actual laberinto de Old Trafford?

Benni McCarthy señala a la cima: Luis Enrique

Para McCarthy, la respuesta ideal es evidente. El exasistente de Erik ten Hag entre 2022 y 2024, ahora analista en SportyTV, no titubea al elegir candidato.

“Para mí, el entrenador más merecedor, al que me encantaría ver en Man United, es Luis Enrique”, afirmó. Y acto seguido pisó el freno: el español no va a dejar PSG, al menos no ahora.

No es una intuición gratuita. Luis Enrique viene de guiar al gigante francés a dos Champions League consecutivas y ha logrado algo que muy pocos imaginaban: que un vestuario de superestrellas corra, presione y compita como si no hubiera medallas en las vitrinas. Ni rastro de relajación pese a manejar un grupo repleto de ganadores en serie.

McCarthy lo ve claro: por proyecto, por estabilidad, por ambición deportiva y por recursos, PSG es hoy el lugar donde cualquiera querría estar. “Tienen el dinero, pero creo que habría que estar loco para dejar lo que se está construyendo en PSG para venir a Man United”, deslizó el sudafricano.

Un problema más profundo que el banquillo

El antiguo delantero no se quedó en el debate de nombres. Apuntó más arriba. Directo a la propiedad y a la estructura deportiva.

“En el club no hay consistencia”, denunció. Cuando el equipo responde, la lectura interna es que solo ha estado “bien”, nunca “increíble”. Y de ahí nace una cadena de decisiones errática: se celebra la temporada, pero no se refuerza lo suficiente al grupo que ha rendido.

McCarthy puso el foco en un vicio que se repite: falta de competencia interna. Cada vez que el United roza cierta estabilidad, el siguiente mercado no acompaña. No llega la calidad necesaria para empujar a los titulares, para elevar el nivel colectivo. Se confía en lo que hay. Se “descansa en los laureles”.

El resultado es conocido para cualquiera que haya seguido la última década del club: el curso siguiente aparecen las carencias, el rendimiento cae, los rivales se alejan y el United vuelve a correr detrás del problema, nunca delante de él.

Para el exasistente, la prioridad es tan sencilla de enunciar como compleja de ejecutar: una estructura de reclutamiento mejor diseñada y un plan sostenido, no reactivo. Fichar por idea, por perfil y por necesidad real, no por urgencia o presión ambiental.

El sueño imposible

En este contexto, el nombre de Luis Enrique suena a utopía. No solo por el momento deportivo de PSG, sino por el blindaje contractual: el asturiano firmó en septiembre una ampliación que lo ata al campeón de Europa hasta 2030.

Es, a día de hoy, el entrenador del club número uno del continente. Tiene poder, respaldo, un proyecto ganador y un vestuario moldeado a su gusto. Frente a eso, el United ofrece historia, masa social y un escudo gigantesco… pero también inestabilidad, dudas estructurales y un banquillo que quema con una rapidez inusual.

McCarthy lo sabe. Por eso lanza el nombre y, al mismo tiempo, lo descarta. Como si quisiera marcar un listón: ese es el nivel al que el United debería aspirar, aunque ahora mismo parezca inalcanzable.

La cuestión ya no es solo quién se sienta en el banquillo tras Carrick. La verdadera pregunta es otra: ¿cuánto tiempo más puede un club del tamaño de Manchester United seguir viviendo de su pasado sin arreglar, de una vez, el presente?