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Cristiano Ronaldo brilla en la victoria de Al Nassr en Harmah

Al Nassr salió de Harmah con algo más que tres puntos. Se llevó una victoria trabajada (1-3), una noche de dominio de un Cristiano Ronaldo omnipresente y la confirmación de que, aunque el equipo de Ange Postecoglou sufra más que en el curso del título con Jorge Jesus, sigue muy vivo en la pelea por la cima.

El portugués firmó el 0-2, su gol número 982 como profesional, rozó el doblete, estrelló un disparo en el poste y se topó una y otra vez con Fernando Pacheco. No fue una actuación discreta ni de delantero de área: fue un partido de futbolista total, de esos que marcan el tono emocional de un encuentro.

Un golpe temprano y dudas viejas

El guion arrancó torcido para el conjunto de Riad. Minuto 4. Al Hamdan se perfiló en la frontal y soltó un disparo ajustado, seco, imposible para el portero. 1-0 y Harmah en pie.

Ese tanto encendió las alarmas conocidas. Este Al Nassr, bajo Postecoglou, no arrasa como el de 2025-26. Le cuesta mandar, le cuesta cerrar partidos. Y Al Faysaly lo olió. Presionó alto, incomodó la salida de balón, obligó a CR7 y compañía a jugar de espaldas y lejos del área.

Cristiano apenas dejó noticias en los primeros 45 minutos. Se movió, arrastró marcas, buscó espacios… pero no encontró el área. Su ocasión más clara llegó pasada la media hora, con un pase filtrado de João Félix y un disparo cruzado que besó la madera. El poste ahogó el empate y alimentó la sensación de atasco.

El despertar tras el descanso

El partido cambió de tono tras el descanso. Al Nassr adelantó líneas, apretó la circulación y empezó a jugar más cerca del área rival. El ritmo subió. Y con él, Cristiano.

La jugada del 0-2 fue puro colmillo. Falta lateral, João Félix la pone con precisión quirúrgica y Ronaldo, que lee el balón antes que nadie, ataca el espacio y cabecea con violencia. Gol y gesto de alivio. Gol 982 en su carrera. Gol que giró el partido.

El impacto fue inmediato. Tres minutos después, contra letal, carrera abierta y definición de Cristiano para el 0-3. Silencio en Harmah. Pero la euforia duró poco: el VAR revisó la acción y anuló el tanto por un fuera de juego previo de Al Hamdan. El marcador volvía al 0-2, el aviso quedaba claro: Al Nassr olía sangre.

Respuesta local y mano de hierro visitante

Al Faysaly no se rindió. La entrada del español Jaime Seoane y del ex del Celta Theo Bongonda le dio aire al equipo local. Más balón, más criterio, más metros ganados.

Y de pronto, un cabezazo cambió el ambiente. Bongonda, en una acción aislada, se elevó y conectó un remate impecable para el 1-2. El estadio despertó. El partido, también.

Pero Al Nassr ya había tomado el control del ritmo. No se descompuso. Ajustó líneas, bajó pulsaciones cuando tocaba y volvió a encontrar a Cristiano como referencia. El portugués rozó el tercero en una acción clara, mano a mano, que Pacheco desbarató con una parada magnífica. El guardameta de Harmah le negó el doblete y sostuvo a los suyos unos minutos más.

La sentencia llegó tras la pausa de hidratación. Una jugada colectiva bien trenzada, balón filtrado y aparición de Angelo para firmar el 1-3. Gol de equipo, gol de madurez. Ahí se acabó el suspense.

En la cumbre… a la espera de Al Hilal

El triunfo deja a Al Nassr empatado en lo más alto con Al Qadsiah, a la espera de lo que haga esta noche el equipo de Brendan Rodgers ante Al Hilal, tercero en la tabla. La lucha por el primer puesto se aprieta, los márgenes se reducen y cada noche pesa más.

Cristiano, mientras tanto, sigue sumando goles, postes, remates anulados y porteros desesperados. A este ritmo, la pregunta ya no es si puede sostener a Al Nassr en la pelea por el título. La cuestión es cuántas noches como la de Harmah necesitará para inclinar definitivamente el campeonato.