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Crystal Palace inicia la WSL con victoria y controversia reglamentaria

El estreno de Crystal Palace en la élite del fútbol femenino inglés debía ser una tarde para enmarcar. Ascenso reciente, primera jornada en la Women’s Super League, triunfo por 1-0 ante Everton con un gol de Lexi Lloyd-Smith en la primera parte. Un guion perfecto.

Hasta que entró en escena el acta y el reglamento.

Cuatro ventanas, un problema

El club del sur de Londres se encuentra ahora bajo investigación oficial por parte de la WSL tras vulnerar las normas de sustituciones durante ese mismo encuentro. No se trata del número de cambios —el máximo permitido es cinco, y ese límite no se superó—, sino de cuántas veces se detuvo el juego para realizarlos.

La normativa es clara: los equipos pueden efectuar hasta cinco sustituciones, pero solo disponen de tres ventanas de cambio durante el tiempo de juego, sin contar el descanso. Crystal Palace utilizó cuatro.

La propia competición lo dejó por escrito en un comunicado contundente: se produjo una infracción en el duelo entre Crystal Palace y Everton al emplear una cuarta oportunidad de sustitución en una cuarta interrupción, cuando solo se permiten tres por partido. El caso se investigará junto a ambos clubes y el organismo arbitral Pro Ref.

El cambio que lo desató todo

El momento clave llegó en el minuto 97, en pleno añadido de la segunda parte. Con el 1-0 en el marcador y el partido agonizando, Jo Potter decidió introducir a Kirsty Howat por Shannon O’Brien para asegurar piernas frescas en los instantes finales.

Hasta entonces, la entrenadora ya había utilizado tres ventanas distintas para dar entrada a Abbie Larkin, Ashleigh Weerden y Allyson Swaby. Esa última sustitución, en una cuarta parada del juego, es la que coloca ahora al recién ascendido bajo el foco disciplinario.

El detalle pasó desapercibido en el fragor del cierre de partido. No para el reglamento.

Un abanico de castigos… y una victoria en el aire

La Women’s Super League no establece una sanción automática específica para este tipo de infracción. Eso no significa indulgencia. El caso apunta a ser remitido a un tribunal independiente con amplios poderes para proteger la integridad de la competición.

El rango de posibles castigos es amplio: desde una simple advertencia formal o una multa económica hasta la deducción de puntos o sanciones deportivas adicionales. Entre las medidas más duras figura una opción que cambiaría por completo el relato de la jornada inaugural: ordenar que el partido se vuelva a disputar.

Si el tribunal opta por esa vía, el 1-0 logrado sobre el césped quedaría anulado y Crystal Palace y Everton tendrían que enfrentarse de nuevo, borrando de un plumazo la histórica primera victoria de las recién llegadas a la WSL.

Árbitras apartadas tras el error

El terremoto no se limita al vestuario de Palace. El equipo arbitral, encabezado por la colegiada Megan Wilson, también ha sufrido consecuencias inmediatas. Su equipo no detectó ni frenó la sustitución ilegal, pese a ser la última línea de control del cumplimiento de las reglas durante el encuentro.

La respuesta ha sido tajante: el grupo arbitral al completo ha sido apartado de la próxima jornada de la Women’s Super League. Un mensaje claro de la organización sobre el nivel de rigor que exige en la gestión de los partidos.

Del sueño del ascenso a una prueba de madurez

Crystal Palace llegó a la máxima categoría tras terminar como subcampeón en la segunda división la temporada pasada. El salto de nivel ya era, de por sí, un desafío mayúsculo. Ahora, al reto deportivo se le suma una tormenta administrativa que amenaza con marcar su primera campaña en la élite.

El calendario no ofrece respiro. El domingo espera Arsenal, a un corto desplazamiento, pero a años luz en experiencia y jerarquía dentro de la WSL. El equipo de Jo Potter deberá preparar uno de los duelos más exigentes del curso con una sombra sobrevolando el vestuario: ¿valdrá de algo esa primera victoria o se convertirá en un recuerdo fugaz de 90 minutos que el reglamento puede borrar?