Dan Lawrence se consolida en el equipo de Inglaterra: el respaldo de Vaughan
Dan Lawrence llegó a este verano como solución de emergencia. Hoy, empieza a parecer parte del plan.
Elegido para ocupar el enorme vacío que dejó la retirada de Ben Stokes del cricket Test, el bateador de 29 años, capaz también de aportar algo de off-spin, fue una elección que sorprendió a más de uno. Inglaterra renunciaba a un spinner puro para sumar un cuarto lanzador rápido y confiar en que Lawrence cubriera, si hacía falta, los overs de giro. Una apuesta arriesgada en el papel. Mucho menos viendo lo que ha hecho en el campo.
En Headingley respondió con 51 en el primer Test. En el segundo, ante Pakistán, dio un paso más: 50* de 66 bolas en condiciones que rozaban lo hostil el tercer día. Entró con el marcador en 83-4, con la pelota moviéndose, el bote traicionero y el partido tambaleándose. Salió con Inglaterra en 177-7 cuando la lluvia puso fin prematuro a la jornada. No salvó el día por sí solo, pero cambió el tono de la tarde.
Se plantó con intención ofensiva, no con miedo. Seis fours, dos sixes, lectura fina del momento y de la situación. No se escondió. Atacó el movimiento lateral, se adaptó al bote irregular, impuso su ritmo.
Michael Vaughan, ex capitán y voz respetada en el entorno del Test cricket inglés, lo ve claro. “Creo que es una muy buena elección”, dijo en BBC Test Match Special. “Tendrá un periodo en el equipo de Inglaterra en el que disfrutaremos viéndole batear”. Para Vaughan, hay algo más que números: “Parece leer el juego. Fue la forma correcta de jugar en ese momento. Tiene una técnica poco ortodoxa que le ha funcionado y mucha confianza. Conoce sus zonas de anotación. Es claramente mejor jugador que la última vez que vistió la camiseta de Inglaterra”.
Los datos respaldan esa sensación de evolución. Lawrence regresó al equipo tras casi dos años fuera del escenario internacional, con una media previa de 26,84 en 14 Tests y hasta un tramo como opener improvisado. Nada que garantizara un regreso. Y, sin embargo, su impacto ahora es distinto. Más maduro, más definido.
El contexto también le ayuda. La estructura actual de Inglaterra, con cuatro pacers —Ollie Robinson, Jofra Archer, Gus Atkinson y Josh Tongue— dominando las condiciones de casa, reduce la urgencia de un spinner especialista. Lawrence apenas ha lanzado un over en la serie, porque los rápidos han mandado, pero su mera presencia ofrece flexibilidad táctica. Y esa combinación encaja no solo en Inglaterra: también parece utilizable en Sudáfrica y Australia, destinos del invierno inglés.
Bangladesh es otra historia. Allí, el giro será moneda obligatoria y las opciones de spin más fuertes tendrán prioridad. Pero ese es un problema para más adelante. Hoy, el debate está en otra parte.
El dilema Bethell, Cox y el efecto dominó
Nada de esto significa que Lawrence tenga el puesto blindado. Jacob Bethell, también capaz de aportar spin, está fuera de esta serie por una lesión de rodilla, pero su regreso abrirá de nuevo el tablero de selección.
Bethell podría entrar directamente por Lawrence. O recuperar su lugar a costa de Jordan Cox, que ha respondido con dos cincuenta como número tres mientras cubría precisamente la ausencia de Bethell. Cox, además, ya abrió la entrada en sus primeros años de county cricket, y Bethell es el opener de Inglaterra en el formato de 50 overs. Eso abre un abanico de movimientos: empujar a Cox o a Bethell a la apertura en lugar de Emilio Gay, recolocar a Cox más abajo en el orden y, de paso, plantearse su uso como wicketkeeper.
Ese último punto no es menor. Jamie Smith firmó un 61 de peso en la primera entrada de Inglaterra y ha afinado su trabajo con los guantes tras un Ashes flojo detrás de los stumps. Sacarlo del XI no sería una decisión ligera.
Lawrence, consciente de que cada runs cuenta casi como una audición, intenta bloquear el ruido. “Es absurdo mirar al futuro porque todavía no ha pasado”, afirmó. “Solo intento contribuir en cada Test y ofrecer una buena versión de mí mismo. Por suerte, hasta ahora creo que lo he hecho”. No disimula la ambición: “Obviamente se te pasan cosas por la cabeza y estoy desesperado, como todos los chicos, por asentarme con la camiseta de Inglaterra, algo que todavía no he conseguido del todo en mi carrera. Se trata de aprovechar cada oportunidad y disfrutar de la ocasión en lugar de sentir nervios por ella. Divertirme y jugar el cricket que me ha traído hasta aquí este verano”.
Su mejor marca en Tests sigue siendo 91. No hay centena que lo corone aún. Pero hay algo quizá más importante en este momento: la sensación de que, cuando el equipo se tambalea, puede agarrar el bate y cambiar la temperatura del partido.
Inglaterra, que ha apostado por músculo de pace y versatilidad por encima de la ortodoxia del spinner puro, se encuentra ahora con un problema de lujo: demasiadas piezas interesantes para muy pocos huecos. Y en ese rompecabezas, Dan Lawrence ya no se ve como un parche de emergencia, sino como una pieza que obliga a pensar dos veces cada selección.




