Dane Sweeny y su frustrante salida del US Open 2023
Dane Sweeny se marchó del US Open con una mezcla incómoda: la mayor semana de su carrera y, al mismo tiempo, una frustración que se le notaba en cada palabra. El australiano cayó en tercera ronda ante el italiano Luciano Darderi, cabeza de serie número 21, por 6-4, 6-3, 6-3, frenado por una molestia en la cadera y por un rival instalado ya en la élite.
Con su derrota ante el número 22 del mundo, Australia se quedó sin representantes en individuales en la segunda semana en Flushing Meadows por primera vez en cinco años. La eliminación sorpresa de Alex de Minaur en segunda ronda frente a Botic van de Zandschulp había dejado a Sweeny como el último superviviente aussie en Nueva York. El sueño se apagó antes de tiempo.
“Ha sido una semana increíble, una semana que cambia la carrera, pero no puedo evitar sentirme un poco decepcionado con el rendimiento de hoy”, admitió Sweeny.
No buscó excusas. Reconoció que nunca encontró el pulso del partido: “Simplemente no lo estaba sintiendo, no sentía el ‘timing’ ni el ritmo como en los otros días. Cometí muchos errores baratos y eso fue bastante frustrante”.
El encuentro se le escapó sin llegar al cuerpo a cuerpo que él mismo había imaginado. “Estaba bien con perder un partido, pero realmente quería ponerlo a prueba más y ofrecer un buen nivel para hacer de esto una auténtica batalla”, explicó. “Ganara o perdiera, quería hacerle trabajar de verdad para la victoria y no fui capaz de hacerlo”.
Lo llamativo es que Sweeny ni siquiera estaba destinado a estar aquí. Número 123 del mundo, accedió al cuadro principal a última hora gracias a dos bajas de última hora que permitieron a Tennis Australia reasignar el wildcard recíproco que inicialmente había ido a parar a Alexei Popyrin. De invitado de emergencia a protagonista inesperado de la primera semana.
En su debut en el cuadro principal del US Open, el jugador de Queensland convirtió la oportunidad en un punto de inflexión: primera vez en la tercera ronda de un Grand Slam, escaparate global y una inyección económica que cambia planes y calendarios. Se marcha con un cheque de 402.500 dólares y un nuevo mejor ranking de su carrera.
“El lado financiero ayudará con el cuerpo técnico y con la gente con la que viajas”, señaló, consciente de lo que significa para un jugador que pelea aún por asentarse en el circuito grande.
De forma provisional, está proyectado a escalar hasta el número 109 del mundo.
El siguiente objetivo es evidente. Si logra meterse en el top 100 antes de que termine la temporada, tendrá acceso directo al cuadro principal del Australian Open por primera vez. “Eso también es emocionante. Pero eso se cuidará solo”, dijo, intentando rebajar la ansiedad que genera ese número mágico. “Es difícil no preocuparse por eso porque estamos adoctrinados para querer ese número bajo al lado de nuestro nombre, pero puedo centrarme en trabajar duro, en mejorar. Sobre todo en ser muy amable conmigo mismo y tratar de disfrutar del viaje”.
En Nueva York, ese viaje terminó antes de lo que él deseaba. Pero dejó claro que no piensa bajarse del tren.
Golpe al sueño local en Estados Unidos
Mientras Sweeny se despedía, la jornada también sacudió con fuerza las esperanzas del público local. Tres finalistas pasados del US Open, Taylor Fritz, Madison Keys y Amanda Anisimova, se despidieron en tercera ronda y dejaron un vacío inesperado para la grada estadounidense.
Taylor Fritz, noveno cabeza de serie y finalista en 2024, parecía tener todo bajo control. No había cedido un solo set en el torneo y mandaba por dos mangas ante Francisco Cerundolo. Parecía otro trámite. De repente, el argentino encontró su mejor tenis, cambió el guion y se llevó el partido por 3-6, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4. Fritz firmó así su eliminación más temprana en cuatro años, mientras Cerundolo celebraba su primera presencia en octavos en Nueva York.
Las mujeres estadounidenses tampoco encontraron refugio. Madison Keys, subcampeona en 2017, llegó a mandar 5-0 en el set decisivo ante Zheng Qinwen. Cinco juegos de ventaja. Partido en la mano. Pero la china se negó a rendirse. Encadenó una remontada feroz para imponerse 1-6, 7-6 (7/3), 7-5, y terminó desplomada sobre la pista, desbordada por la emoción tras meses complicados en su carrera.
El premio de Zheng no es menor: en la siguiente ronda le espera la campeona de 2022 y ex número uno del mundo, Iga Świątek, que superó a Marie Bouzková en dos desempates calcados, 7-6 (7/3), 7-6 (7/3). Un cruce que huele a alta tensión.
Amanda Anisimova, décima cabeza de serie y finalista el año pasado, tampoco logró cambiar su dinámica en una temporada frustrante en los grandes escenarios. Cayó 6-2, 7-5 ante Anastasia Potapova, otro golpe duro para el contingente local.
Entre tanta caída, una sola luz se mantuvo firme: Coco Gauff. La campeona de 2023 respondió a la presión con autoridad, derrotó 6-3, 6-4 a Cristina Bucșa y se convirtió en el único gran consuelo para una afición que, a estas alturas del torneo, esperaba mucho más de los suyos.
Sweeny, mientras tanto, se marcha de Nueva York con algo que no se ve en el marcador: la certeza de que ya pertenece a este escenario. La próxima vez que vuelva a un grande, la pregunta no será si puede competir. Será hasta dónde está dispuesto a llegar.




