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De Minaur sorprende y elimina a Zverev en Viena

El día en que el circuito se preparaba para saludar al nuevo rey, apareció un aguafiestas. Alexander Zverev, flamante número uno del mundo a partir del lunes, se estrelló en las semifinales del Vienna Open ante un Alex de Minaur feroz, valiente y absolutamente imperturbable en los momentos calientes.

El australiano, quinto cabeza de serie, firmó una victoria de enorme peso: 4-6, 6-1 y 7-6 (7-4) en dos horas y media de batalla, y dio un golpe doble. Se metió en la final de Viena y, de paso, adelantó a Rafael Jodar en la carrera por los ATP Finals. No es solo un triunfo; es una declaración de intenciones.

“Super orgulloso de cómo manejé la situación. Jugué en mis términos. Iba a salir a pegar y a jugar el tipo de tenis correcto, y eso marcó la diferencia hoy”, explicó De Minaur, todavía con la adrenalina en la voz. Lo demostró desde el primer intercambio: no se arrugó ni ante el nombre, ni ante el ranking, ni ante el contexto.

Zverev reacciona, pero De Minaur no se rompe

El duelo arrancó con el guion esperado. Zverev, primer cabeza de serie, impuso su jerarquía en el primer set. Golpes pesados, servicio dominante, control de los intercambios largos. Se llevó la primera manga por 6-4 y parecía encarrilar otra final en una semana que debía ser de celebración total.

La respuesta de De Minaur fue brutal. Ajustó las devoluciones, subió un punto la agresividad, recortó tiempos. El segundo set se convirtió en un monólogo del australiano, que desarmó al alemán con un 6-1 que dejó claro que no había venido a hacer de figurante en la fiesta del nuevo número uno.

El tercer parcial se convirtió en una partida de ajedrez a toda velocidad. Ninguno de los dos concedió una sola bola de ‘break’. Saques precisos, primeros golpes agresivos, cero concesiones. Cada turno de servicio se defendía como si fuera un punto de partido. La tensión fue subiendo, punto a punto, hasta desembocar en un desempate inevitable.

Ahí, donde los grandes suelen marcar la diferencia, De Minaur no tembló. Tomó la iniciativa, se jugó los golpes que había prometido jugar y manejó mejor los pequeños detalles. Cerró el ‘tie-break’ por 7-4 y dejó a Zverev con una derrota que duele más por el contexto que por el resultado en sí: su primera caída desde que aseguró el número uno.

Alcaraz impone ley y estira su racha

En la otra semifinal, Carlos Alcaraz hizo exactamente lo que se espera de un aspirante constante al trono: ganar con autoridad en un escenario grande. El segundo cabeza de serie superó a Daniil Medvedev, tercer favorito, por 6-4 y 7-6 (7-2), y selló su quinta final de la temporada.

El español, siete veces campeón de Grand Slam, volvió a exhibir esa mezcla de potencia y creatividad que lo ha convertido en un problema irresoluble para casi todos en el circuito. En el primer set, un solo quiebre le bastó para marcar distancias. En el segundo, cuando Medvedev elevó el nivel y llevó el set al desempate, Alcaraz apretó el puño y subió una marcha más: 7-2 en el ‘tie-break’ y partido cerrado con autoridad.

La victoria amplía una racha que ya empieza a sonar a dominio: 25 triunfos consecutivos en torneos ATP 500. No pierde a este nivel desde abril de 2025, cuando cayó ante Holger Rune en el Barcelona Open. Desde entonces, cada ATP 500 que pisa se convierte en territorio conquistado.

Una final con mucho más que un título en juego

La final en Viena enfrentará dos trayectorias que convergen en un mismo punto: la élite. Carlos Alcaraz, instalado desde hace tiempo entre los gigantes, llega lanzado, con confianza, títulos y una racha demoledora en esta categoría. Alex de Minaur, por su parte, disputará su cuarta final del año, con un único título en 2025, el del Rotterdam Open en febrero, pero con la sensación de que su techo aún no está definido.

El australiano ya ha dado un aviso serio derribando al próximo número uno del mundo. Ahora le espera un jugador que no entiende de concesiones en ATP 500. ¿Será capaz De Minaur de frenar la inercia de Alcaraz y redondear la semana de su vida, o el español convertirá Viena en otra estación más de su racha imparable? La respuesta, esta vez, no la dará el ranking, sino el pulso final sobre la pista.