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De Zerbi defiende al cuerpo médico de Tottenham antes del duelo en Stamford Bridge

Roberto De Zerbi llega a Stamford Bridge con la enfermería llena, pero con un mensaje nítido: en Tottenham no se culpa al equipo médico. Ni ahora, ni al final de la temporada.

El técnico italiano afronta el duelo ante Chelsea con hasta nueve posibles ausencias por lesión, más la sanción de Rodrigo Bentancur, y aun así se niega a señalar hacia dentro. Al contrario, se pone delante.

La buena noticia es el regreso de Pedro Porro, ya recuperado, y el parte relativamente optimista sobre Andy Robertson, Omar Marmoush y Dominic Solanke, a quienes el entrenador definió como “bien” pese a las dudas físicas recientes. La otra cara es más dura: Destiny Udogie sigue fuera, Tosin Adarabioyo es seria duda y James Maddison podría no llegar tras pasar tres días sin entrenar después de la victoria ante Coventry.

Dejan Kulusevski, que reapareció con sus primeros minutos desde mayo de 2025 precisamente ante el Chelsea de Frank Lampard, será gestionado con extremo cuidado. Nada de riesgos innecesarios. Entre bajas de larga duración como Lucas Bergvall y Savio, y los problemas de última hora, De Zerbi podría acudir a uno de los estadios más hostiles para los Spurs con un once remendado.

“¿Cuál es la responsabilidad del cuerpo médico?”

Lejos de refugiarse en excusas, De Zerbi se detuvo en casos concretos para defender a su equipo de trabajo. Nombró a Porro, Bergvall y Robertson, uno por uno, para subrayar que muchas lesiones nacen en el límite competitivo, no en la camilla.

Sobre Pedro Porro, el técnico recordó el peaje del éxito: campeón del mundo con España, prácticamente sin descanso real. Sin pretemporada, con una sobrecarga acumulada en la cabeza y en el cuerpo. Ya arrastraba un problema muscular en el isquiotibial durante el Mundial. Sintió molestias en un entrenamiento y, aun así, forzó para jugar ante Aston Villa el 29 de septiembre. Quería volver antes de tiempo. Recaída. Y una pregunta lanzada por De Zerbi: ¿qué culpa tiene ahí el cuerpo médico?

Con Lucas Bergvall, el relato es igual de gráfico. El centrocampista se gira la rodilla y siente dolor en el primer minuto ante Manchester United el 10 de octubre. Completa el partido. Solo al día siguiente el dolor se dispara. Otra vez, el entrenador plantea la misma cuestión: ¿dónde está la negligencia médica?

El caso de Andy Robertson apunta al calendario internacional. Cuatro partidos seguidos con Escocia en el último parón, aviso físico, ausencia en Manchester, 65 minutos frente a Coventry y fatiga lógica. Nada extraño para un jugador exprimido al máximo.

De Zerbi insiste: para él, lo que sufre Tottenham entra en la categoría de “situación normal en el fútbol”. No hay señalamiento interno. Hay contexto, carga competitiva y decisiones de jugadores que, a veces, pisan el acelerador antes de tiempo.

Un nuevo modelo de rendimiento bajo la lupa… pero con respaldo

El club remodeló su área de rendimiento la temporada pasada con la llegada de Dan Lewindon como director de rendimiento. Bajo su mando llegaron varios fichajes en el departamento en julio. Una reestructuración que, con la ola de lesiones actual, podría haber encendido el debate.

De Zerbi lo corta de raíz. Explica que al final del curso se hará un “informe total” sobre las lesiones, pero que hasta ahora no hay nada que reprochar al staff. Habla de “nivel alto” y de “gran confianza” en cómo trabajan. Recalca que son “lo suficientemente buenos como para creer en ellos”.

En un momento de la temporada en el que muchos entrenadores aprovecharían la coyuntura para lanzar mensajes hacia dentro, el italiano elige el camino contrario: blindar a su equipo médico y desplazar el foco hacia la realidad más cruda del fútbol moderno, donde el calendario no perdona y los jugadores, a menudo, tampoco se protegen.

Stamford Bridge, la vieja herida que a De Zerbi no le pertenece

El contexto histórico tampoco ayuda. Tottenham solo ha ganado una vez en sus últimos 42 partidos en Stamford Bridge en todas las competiciones. Una estadística que pesa, que se repite cada vez que los Spurs cruzan el oeste de Londres, pero que al nuevo técnico no le interesa.

“¿Cuál es el problema?”, lanzó cuando le recordaron el pésimo registro en el Bridge. Para él, ni él ni sus jugadores actuales estuvieron en esas derrotas. No las vivieron, no las firmaron, no las arrastran. “Ya tenemos muchos problemas y este no es uno”, sentenció.

La respuesta marca el tono: De Zerbi no quiere que su equipo salte al césped con el fantasma de los años anteriores sobre los hombros. Bastante tiene con recomponer un once competitivo entre ausencias, gestionar el regreso de figuras clave y mantener el pulso en la parte alta de la tabla.

Tottenham llega tocado, pero no derrotado. Con un técnico que se niega a buscar coartadas y que ha decidido convertir uno de los estadios más incómodos de la liga en una oportunidad: la de demostrar que, incluso con media plantilla entre algodones, este proyecto no se mide por las excusas, sino por cómo responde en noches como esta.

De Zerbi defiende al cuerpo médico de Tottenham antes del duelo en Stamford Bridge