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Derrumbe histórico de Pakistán en Edgbaston

La estadística duele más que cualquier bouncer. Pakistán ha firmado algo nunca visto en un Test en Inglaterra: sus cinco primeros bateadores, todos despedidos con cifras individuales. Un top five entero en un dígito en la primera entrada. Nadie lo había hecho antes. Y no es un halago.

Es apenas la 12ª vez en la historia que los cinco primeros caen sin alcanzar dobles dígitos, pero siempre había ocurrido en segundas entradas, con el desgaste, la presión, el deterioro del campo como coartada. Aquí no hay excusas: es la primera vez que sucede de inicio.

El marcador lo cuenta con crudeza: Pak 60-5. Y, para colmo, en un terreno que se ve más que decente.

Saud Shakeel, belleza en medio del caos

En medio del colapso, Saud Shakeel intenta jugar a otro deporte. Un cover drive glorioso, suave, casi despreocupado, atraviesa extra cover como si el partido no pesara. No es el único. Encadena varios golpes de una pureza que contrasta con el naufragio colectivo.

El problema es precisamente ese: el bateo de Saud hace que la situación de Pakistán parezca aún peor. Si se puede jugar así, si la bola corre tan limpia por el outfield, ¿cómo se explica el 60-5?

Shakeel vuelve a intentarlo de inmediato, esta vez con mucha más licencia. Lanza el bate, encuentra un inside edge que pasa rozando el leg stump. Cuatro más, pero con el corazón en la boca. Más tarde en el over, otro golpe perfecto a través de las coberturas. Tres límites en un suspiro. Un oasis técnico en un desierto de errores.

Josh Tongue desata la procesión

La sensación en el campo es inequívoca: Inglaterra huele sangre. Josh Tongue entra “rápido y furioso”, como lo describe la cabina de comentarios, y destroza al capitán. WICKET: Babar b Tongue 7 (Pak 48-5).

La descripción es sencilla porque la pelota lo fue todo: plena, rápida, entrando con ángulo para estrellarse contra la parte alta del off stump. Babar Azam, extrañamente, juega hacia atrás, tarde, superado por el ritmo. No se acerca ni de lejos a la línea. El tronco sale volando y con él buena parte de las esperanzas de resistencia.

Para Inglaterra, es el final perfecto del primer over de Tongue. Para Pakistán, la confirmación de que hoy no encuentran respuestas. Se siente como una procesión hacia el pabellón.

Atkinson insiste, Duckett perdona

Antes, el guion ya había dado un aviso. Con Pak 43-4, Saud Shakeel ofrece una vida. Gus Atkinson, que ha tenido una serie mucho mejor de lo que indican sus números (solo un wicket, a 125), provoca el error: un poco de ancho, Shakeel lanza el golpe y produce un edge grueso.

La bola viaja alta y rápida hacia el primer slip. Ben Duckett mete la mano, la toca… y la deja caer. Segunda oportunidad perdida por él en la mañana, aunque esta era más complicada que la primera. La suerte de Atkinson sigue sin girar, aunque su bowling lo merezca.

Un poco antes, con Pak 35-4, Atkinson había reemplazado a Jofra Archer. El ritmo, la intención y la línea estaban ahí. El premio, no.

Robinson, lluvia y una marca de 1888 en peligro

Ollie Robinson también se suma al asedio. Lanza un bouncer aislado, pero sin la velocidad suficiente para inquietar a Saud Shakeel, que lo manda por el leg side con un pull controlado. El trabajo fino de la defensa en el deep evita el límite y Robinson vuelve a lo que mejor le está funcionando: bolas plenas, alejándose del bate, que piden el error. Cierra el over con un par de outswingers elegantes.

La lluvia intenta colarse en la historia. Durante la pausa de bebidas, se intensifica, los operarios sacan las cubiertas… y apenas las han colocado a medias cuando el aguacero se frena. Los árbitros ordenan retirarlas. Buenas noticias: el juego sigue.

Mientras tanto, las cifras pintan un cuadro demoledor. La forma en que Pakistán ha iniciado sus entradas en esta serie en Inglaterra roza lo insólito. La segunda wicket ha caído con el marcador en 6 y 13 en Leeds, 16 y 7 en Lord’s y 14 aquí. En total, solo 56 carreras acumuladas antes de perder el segundo wicket a lo largo de la serie.

La media de las asociaciones iniciales es de 5,6 y 11,2 hasta la caída del segundo bateador. Están a punto de destrozar un récord que llevaba en pie desde 1888, cuando Australia promedió apenas 16 carreras antes de perder su segunda wicket en una serie en estas tierras. Un listón histórico, pero del lado equivocado.

Un abismo estadístico… y la amenaza del mínimo histórico

Con Pak 35-4, un error de Robinson por el leg side regala cuatro byes que acercan a Pakistán a un registro que nadie quiere perseguir: su menor puntuación en la historia de los Tests. La bola roza los guantes de Jamie Smith, que sigue subiendo hasta los stumps, y se escapa hacia la cuerda.

Un edge grueso de Saud añade un par más mientras la lluvia vuelve a asomar sobre Edgbaston. Todos miran al cielo, esperando que solo sea un chaparrón pasajero. Porque el verdadero temporal, el que está arrasando con Pakistán, viene desde el otro extremo del pitch, vestido con los colores de Inglaterra y con una estadística que amenaza con marcar un antes y un después en su historia reciente.