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Duleep Trophy: East Zone domina el primer día en Chennai

El primer día de la final de la Duleep Trophy en Chennai terminó con una imagen contundente en el marcador y otra igual de poderosa en el centro del campo: East Zone 385/4 en 79 overs, con Ishan Kishan regresando al vestuario invicto, casco en mano y 111 carreras de pura autoridad en la tarjeta.

South Zone se marchó al hotel con más preguntas que respuestas.

De la humedad matinal al dominio absoluto

La mañana había comenzado con prudencia y algo de humedad en el aire. Ishan Kishan ganó el sorteo y decidió batear. Quería “ver pasar la primera hora” y luego castigar. El plan, con algún sobresalto, se cumplió casi al pie de la letra.

El dúo de apertura, Abhimanyu Easwaran y el joven vicecapitán Vaibhav Sooryavanshi, marcó el tono. Frente a un ataque encabezado por Mohammed Siraj y MD Nidheesh, los dos abrieron el partido como si se tratara de un duelo de bola blanca, no de un examen de cinco días.

En 10 overs, East Zone ya iba 70/0. Ambos superaban el 100 de strike rate. Easwaran, clásico, empezó a perforar el lado de pierna de Siraj con dos límites consecutivos. Vaibhav, más descarado, castigó a Nidheesh por la cubierta y luego se lanzó contra Siraj con un cuatro y un seis, cargando la bola por encima de mid-off.

Siraj, recién salido de una serie discreta en Sri Lanka, volvió a sufrir. En un pasaje, Easwaran le conectó dos límites seguidos por el lado de pierna; el marcador se disparó a 61/0 en 9 overs. No había control de longitud, no había presión. El ritmo de juego lo marcaban los bateadores, no los lanzadores.

El cambio a spin llegó temprano. Tripurana Vijay entró en el octavo over, llamado a controlar a los zurdos. No lo consiguió de inmediato. Easwaran se adelantó a la pista y lo mandó por encima de long-on para un seis que obligó a detener el juego cinco minutos para encontrar la pelota. Al llegar a Drinks, East Zone ya estaba 91/0 en 13 overs.

Chennai respondía desde las gradas. Entrada gratuita, asientos limitados, pero un ambiente de final.

Easwaran marca el camino, Vaibhav enciende la chispa

Easwaran fue el primero en alcanzar el medio centenar, superando por poco a su joven compañero. Un par por el lado de pierna ante Shreyas Gopal le dio una merecida cincuentena. Poco después, el tablero mostraba 98/0 en 14 overs: Easwaran 54*, Vaibhav 43*. Territorio de ensueño para cualquier capitán que decide batear primero en una final.

La primera grieta llegó contra la lógica del juego.

Vaibhav, en 44, quiso irse por lo alto. CV Milind, zurdo también, le tiró corto alrededor del wicket. El vicecapitán avanzó buscando el seis, pero el contacto fue sucio y el sustituto Thyagarajan tomó un alto envío en el profundo. East Zone pasó de 107/0 a 107/1 en el over 16. Un golpe, sí, pero no una catástrofe.

Entró S. Mohan, otro zurdo, para acompañar a Easwaran, que seguía firme. South Zone, herido, necesitaba un segundo golpe rápido. Llegó de la forma más cruel para un bateador en forma: un error de comunicación.

Con East Zone en 133/1, Easwaran tocó suave al lado off y salió por un sencillo apresurado. Mohan respondió, luego se frenó. Easwaran, ya a mitad de pista, quedó sin opción. Run-out claro. Se marchó con 72, dejando el marcador en 133/2 en 27 overs y, de paso, devolviendo algo de vida a South Zone justo antes del almuerzo.

Mohan aguanta, los spinners frenan… hasta que entra Kishan

Tras el descanso, el partido cambió de tono. Con Easwaran fuera y el balón algo más viejo, South Zone apretó las tuercas. Siraj encontró algo más de disciplina, los spinners Shreyas Gopal y Tripurana Vijay comenzaron a encadenar overs silenciosos.

East Zone, que había volado en la primera hora, ahora tenía que reconstruir.

Mohan asumió el papel de ancla. Primero sobrevivió, luego empezó a soltar los brazos. Un over caro a Siraj, con un no-ball y dos límites, le dio ritmo. Un poco después, destrozó a Vijay: un golpe por encima de la cabeza del lanzador y dos límites más en el mismo over lo catapultaron de 33 a 48. De repente, el marcador se movía otra vez.

El medio centenar de Mohan llegó con un sencillo sobrio hacia el punto. Era su cuarto cincuenta en first-class, y quizá el más maduro: 51 de 62 bolas, mezcla de contención y golpes selectivos. Para entonces, Ishan Kishan ya estaba en el medio, “encontrando sus pies”, como dirían los viejos comentaristas.

Kishan empezó despacio, luego, como suele hacer, aceleró sin que nadie se diera cuenta del cambio de marcha. Un par de límites ante Milind y Gopal, un pull aquí, un drive allá. South Zone intentó estrangular el ritmo con spin desde ambos extremos; East Zone respondió con paciencia.

Mohan, mientras tanto, decidió que la paciencia tenía un límite. Dos seis consecutivos a Gopal, uno sobre wide long-on, otro por encima de long-off. Con eso llegó a 79 de 105 bolas y obligó al capitán Tilak Varma a repensar el plan. East Zone ya estaba por encima de 220, con tres wickets abajo y un dominio que volvía a crecer.

El cameo del adolescente y un duelo de palabras

Antes de que Kishan se adueñara de la tarde, el día había dejado otra postal: el breve, pero inolvidable, cameo de Vaibhav Sooryavanshi. El chico de 15 años no solo le pegó 44 de 37 a un ataque con Mohammed Siraj al frente; también se metió en un pequeño juego mental con el capitán rival.

Tilak Varma, escuchado en el micrófono de stump, le lanzó un irónico “Kya re vice-captain?” mientras el zurdo seguía atacando. El duelo verbal no pasó a mayores. Más tarde, ambos fueron vistos riendo y charlando. Pero el mensaje quedó: el adolescente no se encogió ante el escenario ni ante el nombre grande del otro lado.

Su secuencia de 4, 6, 4 contra Siraj, en particular, se quedará como una de las primeras imágenes fuertes de esta final, aunque su equipo terminara el día hablando de otra entrada, mucho más grande.

Mohan cae, Kishan toma el mando

La sociedad entre Mohan e Ishan Kishan parecía destinada a extenderse hasta el final de la sesión. South Zone, sin embargo, encontró aire gracias a Milind. Con el marcador en 241, el zurdo se metió entre el bate y el pad de Mohan y lo derribó por 85 de 120 bolas, con nueve fours y tres sixes. Un golpe grande: 241/4 en 52.2 overs.

Tea llegó poco después, con East Zone en 246/4 tras un límite de Kumar Kushagra en la última bola antes del descanso. South Zone se fue al té con la sensación de haber contenido el daño: Kishan 33*, Kushagra 4*, el ritmo algo frenado y cuatro wickets en la bolsa.

Esa ilusión duró lo que tardó Kishan en reajustar la mira tras el té.

Regresó a la pista como si no hubiera habido pausa. Dos boundaries ante Siraj lo llevaron a 43. El plan de los lanzadores fue claro: bouncers, mucho cuerpo, hostilidad. Kishan aceptó el reto. Los pulls comenzaron a salir limpios, los cortes cruzados encontraron el espacio. En 57 overs, East Zone ya estaba en 260/4.

En el over 60, llegó un pequeño hito dentro del gran día. Con un delicado desvío de pierna ante Siraj, Kishan alcanzó las 4.000 carreras en first-class. El mismo golpe lo dejó en 48. A los pocos minutos, completó el medio centenar, tirando a Gopal hacia el profundo mid-wicket para llegar a 50 en 72 bolas. Era el tercer cincuenta del día para East Zone, pero solo uno de ellos iba a convertirse en algo más grande.

La sociedad Kishan–Kushagra desarma a South Zone

Una vez que Kishan cruzó los 50, cambió de marcha otra vez. Kushagra, al principio discreto, fue encontrando ritmo a su lado. South Zone recibió su primera advertencia oficial por demoras entre overs, síntoma de un equipo que empezaba a sentir la presión del marcador.

East Zone llegó a 300/4 en 67 overs. Kishan se veía inamovible en 62, Kushagra sólido. South Zone logró una breve fase de contención tras el té, pero el tablero contaba otra historia: seis wickets en mano, una base enorme y el tiempo del partido en manos del equipo del este.

La presión terminó por explotar en los overs 69 y 70. Entre ambos, Kishan y Kushagra sumaron 26 carreras. Un cuatro y un seis de Kushagra, otro límite de Kishan. El tono ya no era de reconstrucción, sino de castigo. En 71 overs, East Zone se plantó en 331/4; Kishan iba por 72 de 98, Kushagra por 48 de 64.

Kishan siguió castigando el corto. Un pull limpio ante Shreyas Gopal lo llevó a 96 de 114. Pidió al fisio, una breve pausa, respiró. Volvió a la guardia. Poco después, un tiro al límite lo dejó en 99. El estadio contenía el aliento.

El centenar llegó como debía llegar: con un golpe al fence. Tres cifras, su décimo century en first-class, construido con autoridad y una lectura perfecta del ritmo del partido. No hubo celebración desmedida, pero sí la certeza de que acababa de inclinar de forma decisiva la final.

Un cierre de día con mensaje

Kishan no se detuvo al cruzar los 100. Se adueñó de la tarde. Mandó el corto con agresividad, castigó cada error de longitud y terminó el día invicto en 111 de 135 bolas. A su lado, Kushagra firmó una entrada que cualquier otro día habría sido titular: 63 de apoyo excelente, agresivo cuando el partido lo pedía, sereno cuando había que aguantar.

Cuando los árbitros llamaron stumps, el tablero decía 385/4 en 79 overs. East Zone, que en un momento estuvo 88/3, había convertido un posible colapso en una declaración de fuerza. South Zone, con Siraj a la cabeza, se quedó sin respuestas sostenidas: destellos de control, sí, pero nunca una fase larga de dominio.

El contexto es claro. En un Chennai que se espera gire fuerte en los días 4 y 5, East Zone ya tiene el tipo de total que puede dictar el guion del resto de la final.

La pregunta, al caer la noche, no es si han empezado mejor. Es otra: ¿podrá South Zone encontrar una respuesta con el bate a la altura del golpe que Ishan Kishan y compañía acaban de dar?