logo

Everton busca mantener su invicto ante un Ipswich ambicioso

Everton llega al duelo del sábado en el Hill Dickinson Stadium con una certeza: el equipo ha aprendido a sufrir… y a ganar sin brillar siempre con los mismos nombres. Seis partidos oficiales sin derrota para abrir la temporada, algo que el club no lograba desde la campaña 2020-21. No es casualidad. Es un patrón que empieza a consolidarse.

La victoria en la Carabao Cup ante Wolves, el miércoles, fue más que un simple pase de ronda. Fue un escaparate para la segunda unidad y un alivio para un David Moyes que apenas pudo contar con 15 jugadores de campo del primer equipo. Con la enfermería llena y un verano de mercado desgastante todavía muy reciente, el técnico necesitaba respuestas. Y las obtuvo.

Alcaraz rompe su sequía y la segunda línea responde

El partido de copa se decidió desde el banquillo. Charly Alcaraz, suplente al descanso, firmó el 1-0 en el minuto 80, su primer gol con el club en 13 meses y en su aparición más larga del curso. Un detalle, sí, pero con un peso simbólico enorme: un futbolista que llevaba tiempo en la sombra se atrevió a asumir el foco cuando el equipo más lo necesitaba.

Por la banda, Tyler Dibling dejó la sensación de que empieza a justificar, por fin, el coste de su fichaje. Solo era su octava titularidad desde que llegó desde Southampton por 35 millones hace un año, pero jugó con descaro, encaró, y terminó asistiendo el tanto de la victoria. Un partido que puede marcar un antes y un después en su integración en Merseyside.

También hubo matices tácticos interesantes. Brennan Johnson, habitualmente utilizado pegado a la cal, actuó como nueve tras la sustitución de Thierno Barry y cumplió. Se movió bien entre centrales, atacó espacios y dio a Moyes una alternativa real para el frente de ataque. En una plantilla corta de efectivos, esa polivalencia no es un lujo: es una necesidad.

Todo ello con un contexto complicado: Christian Norgaard, Harrison Armstrong y Merlin Rohl siguen fuera por lesión. Armstrong podría reaparecer este fin de semana, pero la realidad es que el tramo final del mercado, ya de por sí exigente, se está viendo agravado por los problemas físicos. Pese a eso, el equipo no se resiente en resultados. Al contrario.

Un Everton rocoso y un líder silencioso: James Garner

En liga, el último ejemplo de la nueva cara competitiva de Everton fue el empate sin goles ante Tottenham. Un punto trabajado, de los que pesan en mayo, sostenido en buena medida por un futbolista que se ha convertido en termómetro del equipo: James Garner.

El centrocampista firmó una actuación total. Intensidad en el choque, criterio con el balón, despliegue constante. Venía de pasar por el quirófano en pretemporada por un problema en la ingle y necesitaba un partido así para reconectar con la versión superlativa que mostró el curso pasado. Lo consiguió.

Su físico, su creatividad y su capacidad para adaptarse a diferentes roles en el centro del campo serán claves si Everton quiere mirar de nuevo hacia las plazas europeas. Y lo serán, también, en citas como la del sábado, ante un rival incómodo, imprevisible, que no se parece demasiado al Ipswich que regresó a la élite hace dos años.

Ipswich, goles, riesgos y un nuevo protagonista

Ipswich llega con cicatrices… y con confianza. Ha ganado ya a Sunderland y Crystal Palace esta temporada y, aunque terminó cayendo ante Manchester United, compitió bien en los primeros tramos del encuentro. Seis puntos en cuatro jornadas, una cifra que en su anterior campaña en la Premier League, en 2024-25, tardó 16 partidos en alcanzar. El salto es evidente.

Pero esa ambición tiene un precio. El equipo ha encajado 10 goles en esos cuatro partidos. Solo es el tercer conjunto en la historia de la competición que suma seis puntos a estas alturas habiendo recibido tantos tantos. El dato retrata a un Ipswich mucho más abierto, más valiente, menos conservador que en su planteamiento de hace dos años.

En el centro de ese cambio aparece un nombre propio: Julio Enciso. El fichaje veraniego, con solo 22 años, se ha convertido en el principal foco ofensivo del equipo. Lidera casi todos los registros de ataque del club: más toques en el área rival (14), más remates (14), más regates intentados (20). Y hay un dato que explica bien su impacto: ningún jugador de la Premier League ha provocado más faltas que acaben en tarjeta para el rival.

Enciso estira al equipo, obliga a los centrales a salir de zona, rompe líneas con conducción y genera un tipo de partido incómodo para cualquier defensa que no esté perfectamente ajustada. Justo el tipo de desafío que pondrá a prueba la solidez de un Everton que, hasta ahora, ha construido su racha desde el orden y la capacidad para minimizar errores.

Un invicto a examen

El cruce de estilos promete. Everton, sólido, pragmático, con un bloque que ya sabe competir cuando faltan piezas. Ipswich, desatado, dispuesto a intercambiar golpes aunque eso implique vivir al borde del abismo defensivo.

Para Moyes, el encuentro es una oportunidad de oro: mantener el inicio inmaculado en Premier League —es solo la segunda vez, en cualquiera de sus etapas, que su equipo no pierde en las cuatro primeras jornadas— y reforzar la idea de que, incluso con bajas, la plantilla tiene recursos reales.

Para Ipswich, el partido es otra prueba para su nueva identidad. ¿Podrá sostener ese fútbol abierto ante un rival que castiga cada desajuste? ¿O será el día en que su propuesta descubra sus límites frente a un equipo que ha hecho del control su mejor arma?

El invicto de Everton y la osadía de Ipswich se miden en Hill Dickinson Stadium. De ese choque saldrá algo más que tres puntos: una pista clara sobre quién está preparado para que esta buena arrancada no sea solo un espejismo de septiembre.

Everton busca mantener su invicto ante un Ipswich ambicioso