Exequiel Palacios: el nuevo fichaje del Town
El Town ya tiene a su gran fichaje. Exequiel Palacios, campeón del mundo con Argentina, aterrizó anoche procedente de Bayer Leverkusen para convertirse en la bandera del ambicioso proyecto de Gary O’Neil. Un movimiento que no solo refuerza el centro del campo: marca territorio en la Premier League.
El club ha cerrado al mediocentro de 27 años hasta el verano de 2030 por 22,5 millones de euros (19,2 millones de libras), más otros 5 millones de euros (4,3 millones de libras) en variables. Leverkusen, además, se reserva un 10% de una futura venta. Una operación seria, de club que sabe lo que quiere.
O’Neil no se anduvo con rodeos al valorar la llegada del argentino. Lo definió como “un fichaje increíble” y subrayó el trabajo de meses que ha habido detrás para convencerle. No fue un impulso de última hora, sino una persecución paciente, casi obsesiva, que se fue cargando de inevitabilidad a medida que avanzaban las negociaciones.
El técnico lo tiene claro: el punto de inflexión no fue la cifra del traspaso, sino la conversación directa con el jugador. Desde ese momento, O’Neil dejó de dudar. Palacios quería este reto. Quería esta liga. Quería este proyecto.
Un campeón del mundo para el corazón del equipo
Palacios llega en plena madurez futbolística, con títulos a nivel de clubes y de selección, y con el hambre intacta. O’Neil lo ve como un salto de calidad evidente en la zona más delicada del campo. “Pala”, como le llama, le aporta lo que busca para sobrevivir a un curso largo: calidad, carácter y piernas.
La idea es clara: un centro del campo capaz de resistir el ritmo feroz de la Premier League. El entrenador habla de cubrir cada posición con una mezcla calculada de experiencia, juventud, calidad y atletismo. Palacios encaja justo en el centro de ese mapa.
El técnico admite que el argentino llegará algo por detrás del grupo en cuanto a trabajo táctico. La plantilla acumula siete u ocho semanas de automatismos, y él se incorpora sobre la marcha. Pero O’Neil no ve problema, ve oportunidad: un jugador que trae consigo una “desesperación por ganar”, esa pulsión tan reconocible en muchos futbolistas sudamericanos con los que ya ha trabajado.
Esa energía, esa forma de vivir el juego, es parte del plan. No es solo lo que hace con el balón, es el mensaje que lanza en cada disputa, en cada presión. Un campeón del mundo en el centro del campo de un recién ascendido cambia la conversación dentro y fuera del vestuario.
Debut de altura en Old Trafford
El escenario del posible estreno no puede ser más simbólico: Manchester United, el domingo. O’Neil fue directo cuando le preguntaron si la afición verá al argentino: “Estoy seguro de que lo veréis el domingo. Seguro que lo veréis”. No hay promesas de titularidad, pero sí una intención evidente de ponerlo en escena cuanto antes.
El técnico sabe que la Premier no espera a nadie. Son 38 jornadas, más las copas, y necesita “todos los cuerpos posibles”. Palacios no llega para decorar el proyecto, llega para sostenerlo.
Un fichaje que dice mucho del club
El movimiento tiene un peso que va más allá del césped. Para un club recién ascendido, convencer a un jugador del perfil de Palacios es una declaración de intenciones. O’Neil lo relaciona directamente con la ambición que también le sedujo a él cuando decidió aceptar el banquillo del Town.
El entrenador recuerda que ya tuvo opciones previas de volver a la Premier, pero las descartó porque “no se sentían del todo correctas”. Estaba cómodo en Francia, disfrutando de su trabajo, y no iba a saltar al vacío por cualquier oferta. Este proyecto, en cambio, le habló de algo distinto: respaldo a los entrenadores, una dirección clara y una ambición que no se disfraza.
Ese mismo mensaje, asegura, está llegando a los jugadores. No es casual que el club haya logrado atraer a futbolistas con experiencia contrastada en la liga como Issa Diop y Sasa Lukic, además de perfiles internacionales de distintos rincones del mundo. Palacios es, de momento, la joya de la corona.
La base que ya estaba
En medio del ruido por el gran fichaje, O’Neil no olvida a los que sostienen el día a día desde hace tiempo. Cita nombres: Dara O’Shea, Jacob Greaves, Leif Davis. Habla de “buen trabajo” durante las últimas ocho semanas, de un bloque que ha crecido mientras llegaban las nuevas piezas.
Ese equilibrio es clave. El técnico insiste en que el impulso no nace solo de los fichajes, sino también del desarrollo de los que ya estaban. La sensación interna es que el equipo puede hacer “algo especial” este año. No como eslogan, sino como convicción que se ha ido construyendo en los entrenamientos, en la pretemporada, en los primeros partidos.
O’Neil, sin embargo, se niega a vender humo. Cuando le preguntan si el fichaje de Palacios es un mensaje para el resto de la división, responde que su verdadera “declaración” quiere hacerla a las tres de la tarde cada sábado. Ahí, cuando suena el silbato, está el examen real. Cada jornada, una hoja nueva.
Un proyecto que no se detiene
El entrenador repite una idea: esto no es una meta, es un punto de partida. “No nos detenemos aquí, esto es solo el comienzo”, insiste. La ventana de fichajes aún no ha cerrado y la llegada de Palacios puede ayudar a atraer más nombres antes del martes. No solo por lo que ofrece en el campo, sino por lo que simboliza fuera de él.
El club, recuerda, ha tenido que mejorar la plantilla “de forma bastante significativa” para ser competitivo tras el ascenso desde Championship. La historia reciente de los recién llegados a la Premier es contundente: quien no se refuerza bien, sufre. Y mucho.
Por ahora, el Town ha respondido con inversión, ideas claras y un fichaje que cambia el tono de la conversación. Palacios ya está aquí. El proyecto tiene cara, tiene acento argentino y un calendario implacable por delante.
La próxima prueba se llama Manchester United. La pregunta ya no es si el Town se atreve a soñar, sino hasta dónde puede llegar este equipo si su gran apuesta en el centro del campo cumple con todo lo que promete.




