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La final de la Women's Asia Cup: ¿India aceptará el trofeo?

La final de la Women's Asia Cup ya tenía suficiente peso deportivo. Ahora, vuelve a cargarse de política, gestos y memoria reciente. En el centro de todo, otra vez, el trofeo. Y, otra vez, Mohsin Naqvi.

Según informó Geo Super, el presidente de la PCB asistirá el 13 de septiembre a la final del torneo como invitado de honor en la ceremonia de clausura. Eso lo coloca, de nuevo, a un paso de la escena que incendió el debate el año pasado: el momento de entregar la copa a India.

Un déjà vu incómodo

El guion suena familiar. Naqvi en el palco, el trofeo preparado, cámaras encendidas. Y la gran incógnita: ¿aceptará esta vez India el título de sus manos?

La última vez que ambas partes coincidieron en un escenario así, el final fue insólito. India había ganado la Men's Asia Cup ante Pakistan. El mundo esperaba la foto clásica: capitán, copa, confeti. En su lugar, hubo más de una hora de retraso en la presentación. Una especie de pulso silencioso sobre quién debía entregar el trofeo.

India se plantó. El entonces equipo liderado por Suryakumar Yadav celebró en el podio sin tocar la copa. El trofeo nunca llegó al vestuario indio. A día de hoy, sigue guardado en la oficina de la ACC en Dubái, una imagen tan simbólica como incómoda.

Ahora, el escenario se repite, pero con la selección femenina en el foco y Harmanpreet Kaur como capitana. Y la tensión, lejos de diluirse, parece lista para reavivarse en cuanto caiga la última bola de la final.

India, favorita… y bajo los focos

En lo puramente deportivo, India llega lanzada. El equipo de Harmanpreet Kaur ya se ha clasificado para las semifinales sin ceder un solo partido. Domina, manda y aplasta.

Su camino en esta Women's Asia Cup empezó con una victoria ante Tailandia. Después arrolló a Hong Kong. Y el golpe más sonoro llegó frente a Pakistan: un triunfo por siete wickets tras dejar al conjunto de Fatima Sana en apenas 55 carreras en Dubái. Una paliza que refuerza el favoritismo indio y, al mismo tiempo, añade más carga emocional a cualquier cruce de miradas en la ceremonia de premios.

En medio de ese dominio, otra historia grande: Smriti Mandhana se ha convertido en la máxima anotadora de carreras en el cricket internacional femenino, superando a la legendaria Mithali Raj. Un cambio de guardia histórico en el libro de récords, escrito en paralelo a una India que se ha acostumbrado a mandar en la región.

Silencio desde la BCCI, ruido asegurado en la final

Mientras la especulación crece, la BCCI mantiene un silencio absoluto sobre un punto clave: ¿qué hará la selección femenina si, como marcan los pronósticos, levanta el título y Naqvi está allí para entregar el trofeo?

No hay comunicados. No hay filtraciones. Ninguna pista sobre si se repetirá el gesto del año pasado o si, esta vez, el protocolo se impondrá a la postura política.

Lo único seguro es el contexto. Naqvi, señalado públicamente en los últimos meses —con críticas tan duras como las de Nasser Hussain, que acusó a la PCB de haber convertido la situación de Pakistan en motivo de burla—, volverá a estar bajo el microscopio. Cada movimiento suyo será analizado. Cada gesto de las jugadoras indias, también.

Un trofeo, muchas lecturas

Si India gana, el momento de la entrega puede convertirse en el instante más comentado del torneo, por encima incluso de cualquier seis o cualquier wicket. ¿Habrá apretón de manos? ¿Foto conjunta? ¿Distancia calculada? ¿O una nueva negativa que deje otra copa sin dueño simbólico?

La Women's Asia Cup se definirá en el campo, pero el eco de la final puede nacer en el estrado de la ceremonia. Entre la mano que ofrezca el trofeo y la decisión de aceptarlo o no, se esconde una pregunta que va más allá del resultado:

¿Será esta la noche en la que India recupere el trofeo… o la noche en la que, otra vez, decida renunciar a él para dejar claro algo más grande que un título?