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Gales enfrenta bajas críticas en la Nations League

El nuevo ciclo de Gales en la Nations League A empieza cuesta arriba. Antes de que el balón eche a rodar, Craig Bellamy ya ha recibido un triple mazazo: Harry Wilson, Nathan Broadhead y Karl Darlow se caen de la convocatoria.

No son ausencias menores. Son pilares del plan.

Harry Wilson, el mediapunta de Leeds y futbolista más influyente de la selección en los últimos tiempos, no supera sus problemas en el cuádriceps y queda fuera. Era duda, pero Bellamy apuró hasta el final con la esperanza de tener a su generador de juego entre líneas. No habrá milagro.

Nathan Broadhead, delantero de Wrexham, tampoco llega. Una lesión en el muslo le deja sin la oportunidad de consolidarse en el frente de ataque en un momento clave, con la élite europea delante y escaparate de máximo nivel.

El golpe se completa en la portería. Karl Darlow, teórico guardameta titular, también se retira de la lista. El contexto hace aún más ruido: el portero viene de debutar con Manchester United en la EFL Cup la semana pasada y de sentarse en el banquillo en el empate de Premier League ante Fulham el domingo. Parecía el momento de trasladar esa inercia al combinado nacional. No será así.

Cornell, Taylor y Savage: la llamada de emergencia

La respuesta de Gales llega rápido. Bellamy tira de fondo de armario y recurre a tres nombres que representan una mezcla de experiencia de club y falta total de rodaje internacional.

En la portería entra David Cornell, veterano guardameta de Leicester City. No ha debutado con la absoluta, pero aporta años de oficio en el fútbol profesional inglés, algo que puede resultar vital en un grupo tan exigente.

En ataque, la apuesta es Joe Taylor, delantero de Huddersfield Town, también inédito con la selección. Energía fresca, hambre y una oportunidad que, a este nivel, no suele repetirse muchas veces.

El mediocampo se refuerza con Charlie Savage, centrocampista de Reading. Otro debutante que llega para añadir piernas, intensidad y alternativas en una zona donde la ausencia de Wilson obliga a redistribuir responsabilidades creativas.

Tres caras nuevas, cero internacionalidades. Un riesgo calculado… o una necesidad desnuda.

Un calendario sin margen para lamentos

El contexto competitivo no concede tiempo para el duelo. Gales abre su andadura en la Nations League A este jueves en Lisboa ante Portugal, uno de los gigantes del continente, con la exigencia habitual de jugar fuera y con una plantilla remendada sobre la marcha.

Después espera Dinamarca en Copenhague el próximo domingo, otro rival que no perdona dudas ni desajustes. Dos salidas durísimas para un equipo que aún está asimilando el golpe de perder a su faro creativo, a un delantero en crecimiento y a su portero titular.

La ruta no se suaviza al volver a casa. El jueves 1 de octubre, Gales recibe a Noruega en Cardiff, y tres días más tarde serán de nuevo los daneses quienes visiten la capital galesa. Cuatro partidos, rivales de nivel, poco margen para ensayar y tres ausencias que obligan a reescribir el plan sobre la marcha.

La Nations League no espera. Bellamy tampoco puede hacerlo. Entre Cornell, Taylor, Savage y el resto del vestuario, la pregunta es clara: ¿convertirá Gales este contratiempo en carácter… o en coartada?