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Goleada de Galatasaray y la frustración de Leroy Sané

Galatasaray se paseó en su visita a Konyaspor con un 0-4 contundente en la Süper Lig, pero el pitido final dejó una imagen muy distinta a la del marcador: la furia de Leroy Sané ante una cámara indiscreta.

Nada más terminar el encuentro, mientras los jugadores empezaban a abandonar el césped, un cámara rodeó lentamente al alemán, enfocándolo de cerca. Sané explotó. “Fuck off with the camera!”, le gritó, visiblemente molesto, antes de alejarse.

La escena contrastó con el ambiente de fiesta del resto del equipo. El líder del campeonato había cumplido con autoridad.

De suplente a protagonista involuntario

Sané comenzó el partido en el banquillo. Oportunidad para otros, paciencia para él. Entró en juego pasada la hora de partido, sustituyendo al goleador Yunus Akgün, cuando el choque ya estaba encaminado.

El contexto deportivo del alemán no ayuda a rebajar la tensión. A sus 30 años, llegó a Galatasaray el verano pasado con expectativas altas. Hasta ahora suma trece apariciones esta temporada, solo cinco como titular, y todavía no ha participado en ningún gol. Ni un tanto, ni una asistencia. Para un atacante de su perfil, el dato pesa.

En Konya volvió a irse sin dejar huella en el marcador. Y la frustración acabó explotando, no contra un rival, sino contra el objetivo de una cámara.

Galatasaray no afloja en la cima

Mientras tanto, el equipo sí encontró el camino del gol con facilidad. La victoria se construyó con tantos de Victor Osimhen, Yunus Akgün, Aleksey Batrakov y un penalti transformado por Rafael Leão. Una nómina de nombres que explica por sí sola la pegada del líder.

El 0-4 mantiene a Galatasaray firme en lo más alto de la Süper Lig, cinco puntos por encima de Amedspor, que aún tiene un partido pendiente. El margen es cómodo, pero no definitivo.

Konyaspor, en cambio, mira hacia abajo. El equipo cae al decimoquinto puesto, apenas por encima de la zona de descenso, atrapado en una pelea muy distinta a la del gigante de Estambul.

Galatasaray acelera hacia el título. Sané, en cambio, sigue buscando su lugar en un tren que no espera a nadie.