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Granit Xhaka bajo investigación por certificado de vacunación falso

Granit Xhaka, líder indiscutible de la selección de Suiza y futbolista de Sunderland, se encuentra en el centro de una investigación penal en su país. La Fiscalía de la ciudad de Lucerna ha abierto un procedimiento para esclarecer si el centrocampista obtuvo en 2022 un certificado de vacunación contra la Covid-19 falso o falsificado.

No se trata de un asunto menor. En aquel momento, en Suiza no existía una obligación general de disponer de ese certificado, pero sí era imprescindible para viajar al extranjero, acceder a determinados recintos y participar en varias actividades. Quien no lo tenía, veía limitada su vida diaria y su movilidad. En ese contexto, Xhaka, entonces jugador de Arsenal, habría recurrido a un documento irregular, según las sospechas que ahora analizan las autoridades.

La Fiscalía lucernesa ha confirmado que la investigación está en marcha para determinar si se produjo algún comportamiento delictivo en la obtención del certificado. No ha ofrecido, por ahora, más detalles sobre el procedimiento ni sobre posibles imputaciones formales.

El propio Xhaka decidió adelantarse al ruido y publicar el lunes un comunicado en sus redes sociales. En él admitió que su relación con la vacuna estuvo marcada por la desconfianza y el miedo. Habló de “desconfianza” hacia la vacuna y de haber sido “influenciado por preocupaciones e incertidumbre”, un estado mental que, según su versión, le llevó a tomar una decisión equivocada.

“En este estado de ánimo turbulento adquirí un certificado de vacunación, en lugar de aclarar mis preguntas sin respuesta de la manera correcta. Hoy veo claramente que este camino no fue correcto. Fue un error. Lo siento”, escribió el capitán de Suiza.

Añadió que asume la responsabilidad, que se someterá al proceso para el esclarecimiento de los hechos y que colaborará plenamente con las autoridades competentes.

Las medidas relacionadas con los certificados Covid en Suiza se mantuvieron hasta la primavera de 2022. A partir de entonces, el documento siguió emitiéndose sobre todo para facilitar los viajes internacionales, ya que muchos países seguían exigiéndolo como condición de entrada. Es precisamente en ese tramo temporal donde se sitúa el presunto uso del certificado falso por parte de Xhaka.

Golpe a la selección suiza

El caso no se queda en los despachos. Impacta de lleno en la selección. La Asociación Suiza de Fútbol confirmó que Xhaka, el jugador con más partidos internacionales en la historia del país —152 encuentros—, ha abandonado la concentración de la Nati antes de los próximos compromisos de la Nations League frente a Scotland, North Macedonia y Slovenia.

El organismo explicó que la decisión de que el capitán se retire temporalmente del equipo se tomó de manera conjunta entre el jugador y el cuerpo técnico. No habrá resolución inmediata sobre su rol en el combinado nacional: la federación ha señalado que el futuro de Xhaka con la selección se discutirá una vez concluida la actual ventana internacional.

Mientras tanto, Suiza encara un tramo exigente de calendario sin su referencia en el centro del campo. El equipo tiene partidos a domicilio contra North Macedonia y Scotland los días 26 y 29 de septiembre, antes de recibir a Slovenia y de nuevo a North Macedonia a comienzos de octubre. Un bloque de encuentros clave, ahora sin su voz más influyente en el vestuario.

Silencio en Sunderland

En el plano de clubes, Sunderland también se ve salpicado por el contexto, aunque desde Inglaterra la línea oficial es clara: no se hablará del tema. Tras la derrota del equipo ante Manchester City el domingo, el técnico Regis Le Bris se negó a comentar las acusaciones que pesan sobre su centrocampista.

“No es mi área hablar de esos problemas o situaciones. Mi área es el fútbol. Sobre fútbol, él es realmente bueno”, se limitó a decir el entrenador, marcando distancias con el caso y defendiendo únicamente el rendimiento deportivo del jugador.

Un líder bajo el foco

Xhaka no es un futbolista cualquiera en el ecosistema suizo. Es el capitán, el hombre que ha guiado a la selección en los grandes torneos recientes. Este mismo año llevó el brazalete en el Mundial, donde Suiza alcanzó los cuartos de final antes de caer eliminada por Argentina, posterior subcampeona.

Ahora, su figura se mueve en un terreno incómodo: entre el peso simbólico que tiene en el equipo nacional y la necesidad de aclarar si vulneró la ley en un momento de máxima sensibilidad social. La investigación de Lucerna y su cooperación con las autoridades marcarán los próximos meses.

La pelota, por una vez, no está en sus pies, sino en el despacho de la Fiscalía. Y la gran incógnita es si, cuando todo esto termine, Xhaka seguirá siendo el rostro de la selección suiza o si este episodio dejará una cicatriz imposible de ocultar en el proyecto de la Nati.