Gursharan Singh: La Historia del Suplente que Hizo Historia
El primer nombre fue Clive Lloyd. Luego cayeron Viv Richards, Jeff Dujon y Malcolm Marshall. Cuatro gigantes del Caribe, cuatro veces caminando hacia el vestuario, y todas las pelotas terminaron en las mismas manos indias, en Ahmedabad, noviembre de 1983.
El detalle insólito: aquel joven ni siquiera figuraba en el XI titular de India.
Era solo un sustituto en el campo, entrando por Roger Binny. Pero al terminar el Test se había convertido en el primer suplente en la historia en tomar cuatro atrapadas en un partido de Test. Un récord desde la sombra.
Ese suplente era Gursharan Singh.
Un prodigio al que no miraban
No se trataba de un desconocido que se había colado por accidente en un escenario internacional. Dos años antes, con 18 años, Gursharan había firmado 101* en su debut de primera clase ante un equipo de Inglaterra en gira que alineaba a Bob Willis, Ian Botham, Graham Dilley y John Emburey. Ataque completo, nombres pesados, y un adolescente que no pestañeó.
Poco después, otro 101, esta vez en la final del Ranji Trophy. Delhi respondía a los 705 de Karnataka con 707/8 para llevarse el título por ventaja en la primera entrada. En medio de esa respuesta descomunal, otra vez la firma de Gursharan.
Para 1983, el cricket indio ya conocía el nombre. Verlo, sin embargo, no significó seleccionarlo. Entre reconocimiento y oportunidad se abrió un abismo.
Cien, 298* y una puerta que no se abría
La carrera de Gursharan se fue convirtiendo en uno de los relatos de selección más extraños del cricket doméstico indio. Un siglo en el debut ante Inglaterra. Otro en una final de Ranji. Un 298* en un partido de eliminación directa. Y, con el tiempo, la capitanía del único equipo de Punjab que ha levantado el Ranji Trophy.
Su recompensa en la élite: un solo Test y un solo ODI.
En aquel 298*, Gursharan se negó a desaparecer con la entrada. Junto a Krishna Mohan, autor de 112, construyó una asociación de 320 carreras por el sexto wicket. Punjab alcanzó 551, apenas 43 menos que Bengal. Él seguía allí, 298* en el marcador, varado a dos de un triple siglo y eliminado pese a una de las grandes entradas de la historia de los knockouts del Ranji Trophy.
La estadística brilla. La puerta de India seguía cerrada.
El día que ayudó a forjar a Tendulkar
Ese mismo año llegó el episodio que conecta su carrera olvidada con la más famosa de todas. Irani Trophy de 1989. Gursharan se había retirado lesionado, con un dedo fracturado, mientras un chico de 16 años llamado Sachin Tendulkar se acercaba a un siglo que, él mismo lo contaría después, era su verdadero examen para entrar en la selección de India antes de la gira a Pakistán.
La entrada se caía a pedazos, quedaba el último wicket, y el jefe de selección, Raj Singh Dungarpur, le pidió al lesionado Gursharan que regresara al crease para sostener al adolescente. Volvió. Con la mano dañada, con dolor, pero volvió.
Tendulkar terminó con 103* y poco después fue convocado para India. Aquel adolescente al que Gursharan sostuvo jugaría 200 Tests. Gursharan, mientras tanto, seguía esperando el primero.
Años más tarde, el propio Tendulkar recordaría lo que significó ese gesto, subrayando que lo que más le impresionó fue la intención y la actitud de Gursharan al salir a batear con la mano rota. Un detalle que, para el futuro gigante del cricket, “le tocó el corazón”.
38 bolas en Test cricket
El premio llegó, por fin, en Auckland. Allí Gursharan recibió su gorra de Test. India hizo 482; él entró a batear en el número 7. Sumó 18 carreras de 38 bolas antes de caer atrapado y boleado por Shane Thomson. En el campo, tomó dos atrapadas. El partido terminó en empate, e India no perdió ningún wicket en su segunda entrada. Gursharan no volvió a empuñar el bate.
Esas 38 bolas fueron toda su carrera como bateador en Test cricket.
Disputó un ODI ante Australia poco después, anotó cuatro carreras y no volvió a ser llamado. No hubo una lesión devastadora. No estalló ninguna gran polémica. Tenía casi 27 años, el orden de bateo de India estaba abarrotado y la ventana de selección se cerró sin ruido.
Capitán campeón, historia sin escaparate
Gursharan siguió hablando en el único idioma que dominaba: runs y atrapadas en el circuito doméstico. En la temporada 1992-93 del Ranji Trophy acumuló 548 carreras a 46,08 y tomó 17 atrapadas, entonces récord para una campaña de Ranji.
Más importante aún, como capitán llevó a Punjab a una victoria por 120 carreras sobre Maharashtra en la final en Ludhiana. Más de tres décadas después, sigue siendo el primer y único título de Ranji Trophy en la historia de Punjab.
Se retiró tras la temporada 1994-95 con 5.719 carreras de primera clase a 43,32, 14 siglos y 30 medios siglos. Números sólidos, respetables, de carrera grande. Pero no alcanzan a explicar la rareza del caso.
Porque detrás de esas cifras hay una historia que descoloca: un bateador que firmó un siglo ante Botham y Willis con 18 años, que produjo un 298* en un knockout de Ranji, que sostuvo a Tendulkar en uno de los innings más importantes de su adolescencia y que llevó a su estado al único título de su historia.
Y que, para India, solo tuvo 38 bolas en Test cricket.




