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Brad Haddin refuerza el equipo de New South Wales con Siddle y Botha

Brad Haddin no ha esperado ni una sola bola de la nueva temporada para dejar su sello. En su primer año al mando del equipo masculino de New South Wales, el ex wicketkeeper de Australia ha reforzado de forma contundente su staff: se incorpora Peter Siddle como entrenador de fast bowlers y Johan Botha como consultor temporal de spin.

Es un mensaje claro al resto de la competición: los Blues quieren volver a mandar.

Siddle, del corazón del ataque al cerebro del vestuario

Peter Siddle, uno de los grandes guerreros del cricket australiano moderno, cambia oficialmente la nueva pelota por la pizarra. Será el responsable directo del grupo de pace de NSW y estará presente durante toda la temporada, incluido cada partido de Sheffield Shield.

Aunque se retiró del first-class y del cricket de 50 overs en marzo del año pasado, Siddle sigue muy lejos de la jubilación deportiva. Continúa activo en ligas T20 por todo el mundo y mantiene un nivel que impresiona para sus 41 años: todavía supera con frecuencia los 140 km/h y ha sido uno de los jugadores más influyentes de Melbourne Stars en la Big Bash League. En las dos últimas temporadas ha sumado 28 wickets, rendimiento que le valió una extensión de un año para la KFC BBL|16.

Su llegada a los Blues no es una improvisación. En sus últimos años con Victoria ya había mostrado interés en la vía del coaching, colaborando en el desarrollo de la nueva generación de pacers del estado. Ahora, esta será una de sus primeras funciones oficiales desde su retirada del cricket de larga duración.

“Estoy con muchas ganas de tener la oportunidad de guiar a este grupo tan talentoso de jugadores en lo que será un verano enorme”, afirmó Siddle, que cerró su carrera de first-class con 792 wickets, la cifra más alta para un fast bowler australiano desde los 959 de Michael Kasprowicz en 2008. En total, defendió la camiseta de Australia en 89 ocasiones, 67 de ellas en Tests, con 221 wickets antes de despedirse del cricket internacional en 2019.

Dos títulos de Sheffield Shield con Victoria avalan su experiencia competitiva. Ahora, su reto es trasladar esa mentalidad de combate al vestuario de New South Wales.

Botha, un especialista en spin para un arranque clave

En el otro extremo del espectro está Johan Botha, ex capitán de Sudáfrica y hasta hace poco entrenador de Queensland. Se suma al proyecto como consultor temporal de spin bowling, una figura muy específica pero decisiva en la preparación del inicio de campaña.

Su trabajo se centrará en el tramo previo al comienzo de la temporada, que arranca el 22 de septiembre con un duelo de One-Day Cup precisamente ante su ex equipo. Un escenario perfecto para medir el impacto inmediato de sus ideas.

Botha dejó su cargo en Queensland en junio, pese a tener aún un año de contrato. Lo hizo con un sabor amargo. “Fue decepcionante la forma en que terminó”, explicó a News Corp el mes pasado. “Creo que estábamos haciendo cosas buenas, y obviamente la gente de arriba no lo vio así”, añadió.

Desde entonces no ha parado. Ha dirigido a NT Strike en el Top End T20 de Darwin y se ha integrado en el cuerpo técnico de Países Bajos dentro de su intento por clasificarse al Mundial de ODI. Su perfil encaja con la intención de Haddin de rodear al grupo con voces experimentadas y con recorrido internacional.

Haddin arma su círculo de confianza

La llegada de Siddle y Botha se suma a un staff en expansión bajo el mando de Haddin, que ya había incorporado a Peter Forrest y Daniel Smith como nuevos asistentes. La estructura técnica de los Blues se ha transformado en pocos meses.

“Que Peter y Johan se unan al entorno de los Blues demuestra que estamos comprometidos con tener gente de alta calidad alrededor del equipo”, señaló Haddin en un comunicado. “Peter no solo aporta una enorme experiencia y conocimiento, sino que ejemplifica cómo queremos que nuestros jugadores afronten el juego. Confiamos en haber construido un cuerpo técnico completo de cara a lo que debería ser una temporada emocionante para los Blues”.

No es una frase al azar. Haddin conoce bien la exigencia de un estado que se mide a sí mismo por títulos y por la cantidad de jugadores que aporta a Australia. Para competir en el actual ecosistema del cricket doméstico, con plantillas fragmentadas por ligas T20 y calendarios saturados, necesita algo más que talento: hace falta un entorno de alto rendimiento sostenido.

Siddle, con su ética de trabajo y su longevidad, y Botha, con su visión táctica y su experiencia reciente en distintos contextos, representan justo eso.

Un verano que no admite excusas

El punto de partida ya está marcado: One-Day Cup ante Queensland el 22 de septiembre. Un rival con el que Botha tiene cuentas pendientes recientes y que servirá de termómetro para la nueva era Haddin.

New South Wales llevaba tiempo necesitando un golpe de timón. Ahora lo tiene. Un head coach ambicioso, un staff reforzado y dos figuras con casi dos décadas al máximo nivel para moldear el ataque.

La pregunta ya no es qué nombres tiene el proyecto. La cuestión es cuán rápido se traducirá esta apuesta en victorias cuando el primer over del verano vuele sobre el pitch.