Harry Kane rompe la sequía y alcanza el gol 150 con Bayern
Harry Kane necesitó solo un instante para silenciar el murmullo. Dos jornadas sin marcar en la Bundesliga bastaron para que se hablara de “sequía”. En Elversberg, el capitán de Inglaterra respondió con lo que mejor sabe hacer: un gol decisivo, seco, clínico, que sostuvo al gigante bávaro y devolvió la conversación a su terreno natural, los récords.
Bayern ganó 2-1 a un Elversberg valiente, incómodo, de esos rivales que no se dejan intimidar por el escudo. Y cuando el partido amenazaba con escaparse, apareció el nueve. Otra vez.
De la “sequía” al golpe de autoridad
El arranque de la temporada 2026-27 había dejado una pequeña sombra estadística sobre Kane: ningún gol en el 5-1 ante Stuttgart, ninguno en el 0-0 frente a Schalke. El equipo goleaba, dominaba, pero su gran referencia en el área no encontraba portería. Dos partidos. En su caso, suficiente para encender debates.
En Elversberg, el guion cambió. Y lo hizo con una acción que recordó por qué su nombre aparece en todas las quinielas al Balón de Oro. Con el encuentro abierto, con los recién llegados a la élite creyendo en el empate tras el magnífico disparo curvado de Maurice Krattenmacher desde la frontal, Kane encontró el espacio mínimo y lo convirtió en sentencia.
El remate, seco y contundente, fue algo más que el 2-1. Fue su gol número 150 con la camiseta del campeón de Alemania, logrado en apenas 153 partidos oficiales. Una cifra que habla por sí sola, que relativiza cualquier “racha negativa” de dos encuentros.
Kane, imperturbable ante el ruido
Fuera del césped se hablaba de sequía; dentro, él se movía como siempre. A sus 33 años, Kane ha construido su carrera sobre una idea sencilla: ignorar el ruido y seguir produciendo. Tras el partido, se mantuvo fiel a ese guion.
“Así es el fútbol. A veces tienes que esperar un poco más de lo que querías. Pero ha sido bonito marcar hoy y ayudar a la victoria. Son tres puntos importantes. No es fácil jugar aquí. Elversberg es un buen equipo, así que estamos contentos con el triunfo”, explicó, subrayando el contexto más que el alivio personal.
El delantero también puso el foco en la profundidad de plantilla, clave para un Bayern obligado a competir al máximo cada tres días: “Hablamos mucho de nuestra plantilla. Ahora mismo estamos todos sanos y eso tiene un gran impacto. Tenemos muchos partidos en poco tiempo. Con nuestro estilo y nuestra intensidad, es importante tener jugadores frescos. No importa quién empiece o salga desde el banquillo, todos tienen que estar listos para dar el 110 por ciento”.
No son palabras vacías: su propia actuación encaja con esa mentalidad. No necesitó dominar el balón todo el partido. Esperó su momento. Y lo ejecutó.
Un gesto técnico que todos conocen… y casi nadie puede frenar
En el vestuario visitante no sorprendió a nadie el modo en que resolvió. Aleksandar Pavlovic, autor del pase previo al gol, lo describió con una mezcla de admiración y familiaridad.
“Harry la colocó de maravilla”, admitió el centrocampista. “Le gusta ese pequeño movimiento; lo hace bastante a menudo. Lo ejecutó de forma brillante, la verdad. Estoy contento de haber podido darle el balón y de que nos llevemos los tres puntos a casa”.
Ahí está la paradoja Kane: todos saben lo que va a intentar, lo han visto una y otra vez, lo estudian en vídeo… y aun así, la mayoría de las defensas no encuentran la forma de detenerlo cuando acelera medio segundo antes que el resto.
Ni siquiera el banquillo rival pudo evitar rendirse ante la evidencia. El entrenador de Elversberg, Vincent Wagner, se quedó con la naturalidad con la que el inglés decide partidos.
“Lo hace parecer sin esfuerzo, pensarías que hace ese tipo de cosas todo el tiempo”, reconoció Wagner. Un elogio que, viniendo del técnico que acaba de sufrirlo, pesa todavía más.
A un paso de otro club de élite
Superado el ruido de la “sequía”, el relato alrededor de Kane vuelve a su cauce habitual: la caza de marcas históricas. Su gol ante Elversberg lo deja con 99 tantos en la Bundesliga. Uno más, y entrará en el club de los artilleros centenarios del campeonato alemán.
Lo ha hecho a velocidad de vértigo. Lo está haciendo en un país distinto, en un fútbol distinto, pero con la misma frialdad que mostró durante años en la Premier League. En Múnich ya no se pregunta si marcará; se pregunta cuántas veces y en qué minuto.
El próximo capítulo llega el viernes por la noche, ante Union Berlin. Un escenario perfecto para otro hito personal y un paso importante en la tabla: un triunfo permitiría a Bayern adelantar provisionalmente a Augsburg, Borussia Dortmund y Freiburg para recuperar la cima.
Kane llega al duelo como lo que es: un delantero que, incluso cuando se le mide por sus silencios, termina respondiendo con ruido de red. Y con la Bundesliga a punto de verle cruzar otra frontera simbólica, la verdadera pregunta ya no es si alcanzará los 100 goles, sino hasta dónde piensa llevar esa cifra antes de que alguien logre detenerle de verdad.




