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India avanza a la final de la Women’s Asia Cup tras vencer a Bangladesh

India no falló en Dubai. En un torneo hecho a la medida de sus spinners, el equipo de Harmanpreet Kaur derrotó a Bangladesh por 40 carreras, se metió en su sexta final consecutiva de la Women’s Asia Cup y confirmó algo que ya se intuía: cuando el partido se decide desde los 22 metros de pista lenta, pocas selecciones en el mundo pueden seguirle el ritmo.

El rival en la final saldrá del duelo entre Pakistan y Sri Lanka, pero el mensaje ya está enviado.

Shafali incendia el PowerPlay

Obligada a batear primero tras perder el sorteo, India encontró refugio en su vieja fórmula: dejar que Shafali Verma marque el tono del partido.

Marufa Akter abrió con la nueva bola y enseguida quedó claro que la agresividad de Shafali no iba a bajar un punto. Un borde grueso por tercera y un flick por pierna fina dieron el primer impulso, pero el verdadero giro llegó en el cuarto over, con Sultana Khatun al lanzamiento.

Shafali caminó hacia la bola, la lanzó por encima de mid‑wicket, luego recto por el ground, y repitió el plan sobre mid‑off: dos seis seguidos que rompieron la cautela inicial y obligaron a Bangladesh a defender más que a atacar. En el over siguiente, castigó a Marufa con un cuatro por mid‑wicket y, a la primera pelota que recibió Pratika Rawal, otro golpe autoritario, esta vez un drive de manual por cover.

India cerró el PowerPlay en 45/1, con Smriti Mandhana de regreso al vestuario muy pronto —2 de 5, cazada por Shorna Akter tras un leading edge—, pero con Shafali ya instalada en modo dominante. Bangladesh había tenido una vida clara sobre ella en el segundo over, y la factura no tardó en llegar.

Bangladesh se aferra… pero suelta demasiadas pelotas

El plan de Bangladesh, una vez pasado el vendaval inicial, fue claro: apretar con spin, secar las bandas y forzar el error. Durante unos overs, funcionó. Rabeya Khan y Fahima Khatun encadenaron fases sin límites, Nahida Akter controló la velocidad desde el brazo izquierdo y el marcador se frenó.

El problema fue que, cada vez que India parecía atrapada, Bangladesh se disparaba en el pie con el guante.

Shafali fue dejada caer tres veces: en 6, en 11 y en 56. Globos sencillos, oportunidades de oro en un partido de semifinales. Cada respiro regalado alimentó su confianza. En el over 11, cuando el ritmo se había aletargado, un reverse sweep exquisito por detrás de short backward point devolvió el pulso a la entrada. Poco después, la apertura alcanzó su medio siglo, el vigésimo en T20I, con solo 22 años. Una cifra que habla de presente, pero sobre todo de futuro.

Alrededor de ella, sin embargo, las cosas no fluían igual.

Un medio orden que sigue sin despegar

La preocupación que acompañaba a India desde el inicio del torneo volvió a asomar: el medio orden.

Con Jemimah Rodrigues fuera del XI, la responsabilidad recaía sobre Pratika Rawal en el tres y, sobre todo, sobre Harmanpreet Kaur en el cuatro. Pratika aportó un seis poderoso sobre mid‑wicket a Rabeya y algunos golpes sueltos, pero nunca llegó a dominar el ritmo del juego. Harman, en cambio, tardó una eternidad en entrar.

Durante overs enteros, la capitana apenas encontró singles. Seis bolas sin anotar ante Marufa, una sucesión de golpes sin tiempo ante Fahima y Rabeya, y una cifra que lo decía todo: 13 carreras de 22 bolas en un tramo clave del innings. Mientras Shafali sostenía el marcador, el medio orden patinaba.

El punto de inflexión llegó en el over 14. Shafali, ya en 64, volvió a buscar el gran golpe sobre mid‑wicket ante Sultana Khatun. Esta vez, Bangladesh no falló. El envío cayó en manos de la fielder de relevo Farjana Easmin y la entrada más influyente de la noche terminó en 64 de 40 bolas, con siete fours y tres sixes. Un innings brillante, pero también lleno de vidas regaladas.

Richa Ghosh entró para intentar rematar, se permitió un six monumental sobre long‑off ante Shorna Akter y otro ante Nahida, pero se marchó en el over 19, stumping limpio de Nigar Sultana. De nuevo, el guion: destellos, sin una gran asociación en el medio.

Deepti y un sprint final vital

Cuando India amenazaba con quedarse corta, apareció la calma habitual de Deepti Sharma.

Con 137/4 al inicio del último over, Marufa tenía la opción de limitar el daño. Empezó bien, con un dot a Deepti. Y entonces el partido se inclinó de forma definitiva: un corte detrás de square para cuatro, lectura perfecta del cambio de ritmo para un seis por encima de long‑on, y otro golpe recto para dos más. En seis bolas, Deepti firmó 13 (6) con un four y un six, antes de caer en mid‑off intentando un último gran disparo.

India cerró en 149/6. No fue un total deslumbrante, pero en un Dubai International Stadium donde los spinners han dictado la ley durante todo el torneo, sonaba a algo cercano a par alto. Bangladesh había hecho mucho con la bola. Con el guante, había dejado escapar demasiado.

Charani entra en la historia, el spin cierra la puerta

Con 150 como objetivo implícito, Bangladesh necesitaba un inicio agresivo. Dilara Akter y Juairiya Ferdous respondieron con intención: cuatro por backward square, otro por mid‑wicket, un par de golpes aprovechando errores en el fondo. Tras cinco overs, 26/0 y, al menos, la sensación de estar en la pelea.

Entonces, llegó el turno de N. Shree Charani.

La zurda, que había llegado al partido a una sola víctima de su 50.º wicket T20I en el año y de igualar el récord indio de Poonam Yadav (35 en un calendario), volvió a hacer lo que se ha convertido en rutina. En su segundo over, provocó el top edge de Ferdous; Richa Ghosh no perdonó detrás del wicket. Wicket maiden. Récord igualado. Y una vez más, el guion del torneo se cumplía: si el campo gira, Charani encuentra puerta.

Bangladesh, que había visto cómo el required run rate se disparaba por encima de ocho por over, se quedó sin su primera base sólida. La presión se trasladó a Dilara, que intentó responder con un cuatro elegante por cover ante Deepti Sharma. El contraataque duró poco: un tiro aéreo a mid‑wicket, Kranti Gaud recorriendo metros a su izquierda y una toma segura. Dilara se marchó por 21 de 26, y el 35/2 en el octavo over empezó a sonar a cuesta demasiado empinada.

Deepti y Prema desarman la resistencia

Con dos wickets abajo y el ritmo de carrera estancado, Bangladesh necesitaba una sociedad larga entre Sobhana Mostary y su capitana Nigar Sultana. Encontró, en su lugar, un muro de spin.

Deepti volvió al ataque y mostró por qué está en el corazón de este equipo. Primero, un over tenso en el 10, con un pequeño cruce de palabras tras un lanzamiento devuelto hacia el striker y la pierna de Nigar desviando la bola. Nada pasó a mayores, pero el mensaje estaba claro: India no iba a aflojar ni un centímetro.

En el 14.º, Deepti quebró la resistencia de Sobhana con una bola recta que atravesó su defensa. Mostary se marchó por 18 de 24, y el marcador, 73/3, seguía a años luz de la proyección necesaria. Nigar respondió con un seis enorme, un golpe aislado de autoridad, pero la estructura de la persecución ya estaba dañada.

Prema Rawat, desde el otro extremo, añadió más presión. La leggie de Uttarakhand mezcló vuelo y giro, incomodó constantemente a Sobhana primero y luego a Nigar. En el 15.º, llegó el golpe que terminó de romper la espina dorsal: la capitana de Bangladesh intentó atacar, la bola tomó el borde inclinado y voló hacia short third, donde Nandani Sharma no falló. Nigar se fue por 19 de 17, con un four y un six, y con ella se fueron buena parte de las opciones reales de remontada.

Con 76/4 en 15 overs y la tasa requerida ya en territorio imposible, la misión se transformó: de perseguir la victoria a evitar una derrota abultada.

Un final accidentado, un margen contundente

Bangladesh encontró un pequeño rayo de luz en el bate de Shorna Akter. Un seis sobre long‑on ante Deepti, otro golpe poderoso ante Shafali, intentos valientes de reducir una brecha que ya parecía insalvable. Pero India no perdió la compostura.

El momento más tenso del cierre no llegó por el marcador, sino por un choque. En el 18.º over, Shorna volvió a lanzar un golpe alto, dos fielders —Richa Ghosh y Kranti Gaud— convergieron bajo la pelota y terminaron chocando con fuerza. La bola cayó, las dos quedaron tendidas en el césped y el estadio contuvo el aliento. Segundos después, pulgares arriba, ambas de pie. El único daño, un catch más desaprovechado en la estadística del día.

Ese susto no cambió el desenlace. Prema siguió apretando, Deepti cerró con autoridad, y quedó una última escena para la especialista del final: Nandani Sharma.

Llamada para lanzar el 20.º over con el partido ya decidido, Nandani recibió un golpe de calidad de Fahima Khatun, un dilscoop perfecto para cuatro que, por un instante, arrancó aplausos de admiración. Fue el último destello. A la siguiente, Fahima cayó en point, y en la última bola, Rabeya Khan se hizo hit wicket. Bangladesh terminó en 109/8. Derrota por 40 carreras. India, otra vez, en la final.

Un monstruo de spin, una asignatura pendiente

El marcador cuenta una parte de la historia. La otra está en la forma.

India volvió a ganar el partido donde mejor se mueve: en un campo que pide spin, con un tridente —Charani, Deepti, Prema— que no concede respiro. Entre las tres, asfixiaron el ritmo de Bangladesh desde el sexto over y nunca permitieron que la persecución tomara forma.

Al mismo tiempo, el medio orden indio dejó otra actuación discreta. Harmanpreet luchó por encontrar timing durante buena parte de su estancia, Pratika no terminó de imponer su juego, y fue otra vez la combinación de una apertura explosiva y un cierre inteligente la que sostuvo el total.

La final traerá un rival distinto, pero la pregunta será la misma: ¿podrá alguien romper el cerco de spin de India antes de que el medio orden encuentre, por fin, su mejor versión en el escenario más grande del continente?